Política y fútbol

Para los españoles ser de un partido político es lo mismo que ser de un equipo de fútbol: una vez que se han decido los colores de la camiseta, lo que haga el equipo es igual. Da lo mismo que el equipo juegue mal o decepcione a la afición. Esta renegará de él en el bar y lo criticará fervorosamente en la sobremesa de su casa pero, llegado el momento de la verdad, no dudará en otorgarle su apoyo incondicional.
Como decía Machado “españolito que vienes al mundo te guarde dios, una de las dos españas ha de helarte el corazón”. Pronto al nacer a uno le hacen de un equipo, la mayoría acaba siendo del Barsa o del Madrid, enemigos irreconciliables los dos, algún que otro pobre acaba siendo del Atlético, el cual le dará pocas alegrías en forma de victoria, y otros tantos acabaran apoyando fervorosamente al equipo de su comunidad, país, nación o corral de cabras.
Y una vez que ya tienes equipo estás perdido. Ya puede tu equipo jugar peor que los niños en el patio del colegio, ya puede desplegar el contrario el mejor juego visto en la historia, que tú siempre dirás que el tuyo es el mejor y que los otros son una panda de inútiles.
Tristemente lo mismo ocurre en la política, pero mientras que en el fútbol este comportamiento se puede comprender, ya que no es más que una pasión y un entretenimiento, comportarse de igual forma en política no es más que un acto del mayor borreguismo concebible y una clara irresponsabilidad. El apoyo a un partido político tendría que venir de un pensamiento racional y variar este en base a lo que nos ofreciese el partido, pudiéndose cambiar de un partido a otro, por muy opuestos que fueren, sin sentir que somos Luis Figo yéndonos al Madrid. El voto tendría que venir dictaminado por un pensamiento propio, crítico y meditado y no por la afiliación a unos colores. Esta manera de proceder a lo único que nos conduce es a una liga dominada por PP y PSOE, una IU ninguneada y una serie de partidos nacionalistas que se hacen notar.
Y puestos a soñar, ¿no sería mejor tener un equipo formado por los mejores jugadores, ya sean del Barsa o del Madrid? Esto le restaría emoción a la competición pero en política, que no se trata de vencer al contrario sino de mejorar la vida de los ciudadanos (ingenuo de mí), ¿no sería mejor tener un gobierno formados por los más capaces ya sean de un equipo u otro? Y de esta forma tampoco tendríamos que mantener a otros jugadores más mediocres, que viven a la estela de los que son más válidos al ser miembros de su equipo.
La política no es el fútbol, y en ella no se ganan o pierden títulos, se toman decisiones que afectan seriamente a nuestra vida cotidiana. Y mientras sigamos siendo hinchas de un partido, y no tengamos otro objetivo que el de derrotar a nuestro adversario, España seguirá siendo el mediocre país que es. Pero bueno, siempre nos quedará el fútbol que, en eso sí, parece que somos los mejores.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

2 comentarios

  1. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Política y Futbol octavaplanta.es/2011/12/politica-y-futbol/  por rodrii89 hace […]

  2. Jhon cesar dice:

    Dentro del fútbol converge muchos y muy variados intereses, entre estos últimos tenemos al interés político. La política como una forma de mantener cierto poder sobre un determinado grupo de personas con el fin de administrar los diversos recursos de la población implica el manejo de ciertos lineamientos para mantener este poder, uno de ellos es el deporte. Desde los municipios hasta llegar a el gobierno federal pasando por el gobierno estatal, tienen distintas políticas sobre el deporte y utilizan al deporte con fines políticos.

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