Ver, oir y pagar

Salta a la vista que desde hace años el fútbol ya no es tan sólo un deporte. Los intereses empresariales están cada vez más presentes en todos los ámbitos en los que se pueden sacar beneficios, que al fin y al cabo es lo que importa, los beneficios y no el fútbol.
Cambio de nombre de clubs (Getafe Team Dubai), de estadios (Reino de Navarra), cambio de escudos (Zaragoza con su 75 aniversario), del propio nombre de la competición (Liga BBVA, Liga Adelante)… ¿hasta dónde vamos a llegar? Además, con la llegada de Mediapro, inversor de 600 millones de euros anuales en compra de eventos deportivos, tenemos fútbol los viernes y los lunes; de locos. ¿Los aficionados están de acuerdo? No, pero al fin y al cabo, es algo que no importa a nadie. Es triste pero se tiene más en cuenta al público televisivo que al que anima al equipo en el estadio y hace grande a un equipo, año tras año, siglo tras siglo. Un aficionado no se ve como una pieza clave para el club, sino como un billete más, simple mercancía. Por poner un ejemplo cercano a todos, la entrada más barata para ver un partido de Segunda División (me niego a llamarla de la otra manera) que enfrenta al Valladolid y al Villareal B en Zorrilla es de 20 euros, ¿quién va a pagar esta barbaridad?.
Empresarios y televisiones han atacado este deporte con precios abusivos e inasumibles para una gran mayoría de la población en estos tiempos de crisis. Quién lo iba a decir hace 20 años, aquellos tiempos en los que el fútbol era algo popular y al alcance de todos. Aquello era un espectáculo al que iban las familias y gran parte del estadio estaba de pie. Un aconte-cimiento emocionante del que la gente salía ronca de dejarse la voz por un sentimiento. Aquello era fútbol. Hoy, muchos abuelos futboleros, no pueden sacar el pase en el lugar de toda la vida o ni siquiera se lo pueden sacar en la zona más barata… Y no es que tengan poco dinero, qué va, el problema es que un abono en primera de media ronda los 500 euros. Abusivo.
Da absolutamente igual que lleves 50 años siendo socio de un equipo, recibirás palos como el que más, y la temporada siguiente pagarás 40 euros más por tu abono. Mientras tú te dejas el bolsillo, los jugadores cada vez cobran más y se ficha más caro, los jeques dominan el panorama jugando con equipos y su historia como si fuesen juguetes, se hacen estadios nuevos con enormes inversiones que a la larga, viendo la situación, serán auténticos pufos…
Se están perdiendo los valores que han hecho grande al fútbol. ¿Hacia qué dirección se esta yendo? Da absoluto pánico la situación en la que estará este deporte dentro de 10 años. No se dan cuenta de que son los aficionados los que hacen que todo funcione, los que llenan los estadios, los que compran los periódicos y cada lunes comentan la jornada, los que pagan abonos, las entradas y viajan con sus equipos, los que mantienen vivas las tradiciones de un deporte centenario. Un deporte que esperemos que tome otros rumbos antes de que sea demasiado tarde.

Artículo escrito por: Alejandro Álvarez

Dejar un comentario