20 años del dream team

Juan Antonio Samaranch fue presidente del Comité Olímpico Internacional entre 1980 y 2001. Entre sus logros cabe destacar la influencia para llevar las olimpiadas de 1992 a Barcelona (y el éxito de las mismas), acabar con el boicot político consecuencia de la Guerra Fría (EEUU y sus seguidores no participaron en los Juegos de Moscú en 1980, y el bloque comunista hizo lo propio cuatro años después en los Juegos de Los Ángeles) y la inclusión de deportistas profesionales en los Juegos, lo que tuvo especial repercusión en los deportes de equipo. A raíz de esta decisión, USA Basketball, la federación estadounidense de baloncesto, ya no se veía obligada a contar únicamente con jugadores universitarios, sino que podía llevar a sus estrellas de la NBA. En los juegos de 1988 de Seúl, EEUU no pudo pasar de un bochornoso bronce ante la última victoria de la URSS, ya que en los siguientes Juegos ya estaba separada. El objetivo de USA basketball era claro: recuperar la hegemonía, tal y como había hecho la nación norteamericana tras la caída del muro de Berlín y del bloque comunista. Teniendo en cuenta la abismal diferencia que había en aquellos tiempos entre el baloncesto europeo y el del otro lado del charco (EEUU solía ganar incluso con deportistas universitarios, y los europeos en la mejor liga del mundo se contaban con los dedos de una mano), el resto de selecciones no tenían otra opción que resignarse y luchar por la plata.

La selección no fue muy difícil. Era la época dorada de la NBA, caracterizada por el tránsito del dominio de Los Lakers de Magic Johnson y Los Celtics de Larry Bird, a Los Pistons de Isiah Thomas y los Bulls de Michael Jordan, y las estrellas abundaban. Los elegidos fueron Bird, Magic, Jordan, Charles Barkley, Patrick Ewing, Karl Malone, John Stockton, Scottie Pippen, Chris Mullin, Clyde Drexler, David Robinson y Christian Laettner. Este último era el único jugador universitario, elegido para mantener la tradición. Entre las ausencias, cabe señalar las de Hakeem Olajuwon, Isiah Thomas y Shaquille O’neal. El pívot también era universitario, y si bien se ha discutido mucho que el elegido fuese Laettner (que tuvo una mediocre carrera en la NBA), diciendo incluso que le llevaron por ser blanco en un equipo de mayoría afroamericana, hay que tener en cuenta que fue una gran estrella universitaria, conquistando el campeonato de la NCAA.
Para clasificarse para los Juegos de Barcelona de 1992, el Dream Team tuvo que ganarse una plaza en el torneo de las Américas, que disputó como local en Portland. Y ocurrió lo que se presagiaba: una masacre. EEUU humilló a sus rivales, ganando todos los partidos por más de 40 puntos (menos uno por 38). La gente fue consciente rápidamente de que estaban ante algo histórico, no solo para el baloncesto, sino para el deporte. Nunca un equipo (que además estaba formado por jugadores que apenas habían jugado juntos con anterioridad) había dominado con tanta claridad y facilidad, con una superioridad tan manifiesta que no se ha vuelto a ver.
Y cuando llegaron los esperados Juegos Olímpicos de Barcelona ´92. A simple vista, puede parecer que esta competición no suponía una motivación para Jordan, Bird y compañía, ya que eran jugadores consagrados con multitud de premios y campeonatos, y estaban ante una competición que sabían de antemano que iban a ganar dada su superioridad. Pero se dieron dos factores que animaron a las estrellas baloncestísticas a sacrificar su verano para luchar por el oro olímpico. En primer lugar, el espíritu patriota de EEUU: habían vencido la Guerra Fría, y por primera vez en muchos años ya no competían contra la URSS. Tenían que dejar claro al mundo quien mandaba, no solo en el plano político (eso estaba bastante claro), sino también deportivamente. Y por otra parte, un año antes, Magic Johnson había reconocido que era portador del virus del VIH, por lo que se retiraría de las canchas. Sin embargo, la FIBA le autorizó para disputar el torneo, y sus compañeros no querían dejar escapar la oportunidad de darle una retirada a lo grande, un broche de oro a su intachable carrera.


El torneo en sí no tuvo mucha miga: EEUU propinaba a sus rivales una paliza tras otra. Solo la Croacia de un joven Drazen Petrovic opuso algo de resistencia. Un dato muestra la superioridad estadounidense: el seleccionador, Chuck Daly, no pidió ni un solo tiempo muerto en todo el campeonato. Esto quiere decir que no tuvieron problemas en el marcador ni un solo minuto. Además, ningún jugador pecó de ansias de protagonismo (algo muy habitual en la NBA, donde todos los balones son para el “jugador franquicia”), todos jugaban en busca del objetivo colectivo, y además lo hacían de maravilla.
La importancia del Dream Team para el baloncesto es, en mi opinión, mayor que la que tuvieron jugadores como Jordan o equipos como Los Lakers. Supuso una auténtica globalización en el basket, haciendo una gran expansión de sus fronteras, demostraron al mundo lo que había en EEUU, y los demás países les imitaron. Ahora EEUU sigue teniendo la mejor selección de baloncesto del mundo, pero su dominio no es aplastante ni mucho menos. Y en la NBA, hay numerosos europeos, muchos de ellos con rol de estrella, algo inimaginable hace 20 años. 20 años que hemos tenido la suerte de vivir, en los que el baloncesto ha pasado a un primer plano del que espero que no se vaya nunca. Y todo esto es, en muy buena parte, gracias a ellos, al Dream Team. Gracias.

Un comentario

  1. air jordan dice:

    eran como el viento ,ganaban de 50 a todos

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