Crónica rugby

Después de más de medio año, y cuando ya pensábamos que el trofeo rector de rugby había sido cancelado, recibimos la noticia de que jugaríamos la segunda jornada el 16 de mayo. A pesar de las fechas, las risas estaban aseguradas y a otra cosa no pero a asistencia no nos gana nadie, vamos cuando hay jornada y cuando no… también.

Al igual que el año pasado los del Felipe II no se presentaron, con lo que se repitió la final contra el Menéndez. Para no variar allí no acudió ningún árbitro con lo que nos tuvimos que arbitrar nosotros (todos grandes expertos en las normas del rugby) como buenamente pudimos.

Tras el clásico calentamiento, tanto técnico como físico, dirigido magistralmente por el míster, y bajo un sol de justicia, comenzamos el partido. Tras las buenas sensaciones de la primera jornada salimos a por todas, con un once siete de gala formado por: Sergio, Eko y Kike, cubriendo el centro, y los más rápidos: Físico, Santy y, sobretodo, Pe y Minguito en los extremos. Pronto Minguito aprovechó la modorra inicial de los del Menéndez y, tras recorrerse más de medio campo con todo el equipo contrario a sus espaldas, marcó el primer ensayo. Todo pintaba bien, por primera vez comenzábamos un partido ganando. Pero no iba a ser tan fácil, y en la primera parte acabamos encajando tres ensayos y encima en el último de ellos acertaron el tiro a palos con lo que nos íbamos al descanso 17-5.
Pero este equipo no se viene abajo con tan poca cosa, y las no poco entusiastas arengas de Santy en el descanso surtieron efecto y salimos en busca de la heroica en la segunda parte.
Tras zafarse de dos defensores del Menéndez “el de los pelos largos”, como le llamaban ellos, se abrió hueco y se plantó con todo el campo libre por delante y no pudieron hacer nada para evitar que realizáramos nuestro segundo ensayo. Pero seguíamos sin estar acertados en el tiro a palos. El cansancio se hacía notar, y cada vez se hacía más difícil mantener a raya a los del Menéndez. Sobre todo a uno alto rubio que hasta el mismísimo Santiago sufría para frenar, y dos, de menor envergadura, pero rapidísimos, que ya en la primera parte habían acabado con las ya de por si escasas fuerzas del autor de estas líneas. En estos momentos las importantes bajas de Dani, Álvaro y Kazajo se hacían notar, pero la incorporación de última hora: Petao, dio más que la talla y fue decisivo.
El tiempo corría en contra, y aún seguíamos 7 puntos por debajo, pero otro de nuestros debutantes, Pelillos, demostró que lo de correr se lleva en los genes y emulando a su padre consiguió el tercer ensayo, que nos dejaba a tan solo 2 puntos y con la posibilidad de tirar justo en frente de los palos. Esta vez el tiro a palos lo realizó Kike que consiguió colarla magistralmente dándonos nada menos que el empate.
No nos podíamos ir con solo el empate así que recuperamos rápido la posesión del balón y lanzamos el ataque, Pe se escapó por la banda y a escasos diez metros de la línea de ensayo fue placado de forma ilegal por uno del Menéndez. Tocaba melé, que como somos amateurs son pactadas, con lo que la posesión del balón seguía siendo nuestra, pero los del Menéndez consiguieron repelernos hasta mitad de campo. Tras un avant por parte de un jugador del Menéndez el crono se paraba a tan solo diez segundos del final. En esos momentos los nervios eran máximos, podíamos obtener nuestra primera victoria y no podíamos dejar pasar la oportunidad. Teníamos 3 opciones: hacer melé, lanzar y conseguir que el balón saliese más cerca de la línea de ensayo para sacar desde ahí o lanzar de drop. Kike, que estaba muy seguro de sí mismo tras realizar la conversión estaba dispuesto a lanzar de drop desde el mismísimo centro del campo. Pero tras descubrir que teníamos tiempo de acabar la jugada aunque se acabasen los diez segundos decidimos hacer lo que mejor sabemos: pasársela rápido a Minguito o Pe y que corriesen como si no hubiera mañana. Así que nos colocamos en la melé y nos encomendamos a los nuevos dioses y a los antiguos. Pelillos recibió el balón de la melé y se lo pasó a Minguito que empezó a correr como solo él sabe hacia la línea de ensayo. Después de burlar él solo a toda la defensa y recorrer los últimos metros arrastrando a un jugador que iba agarrado a su camiseta realizó el deseado ensayo. El resultado final quedaba en 22-17 y después de dos años conseguíamos nuestra primera victoria. Con la euforia del momento olvidamos que teníamos que realizar la conversión. Pero era igual, ya habíamos ganado y con los problemas que ha tenido este equipo los dos últimos años para mantenerse en competición estábamos más que satisfechos.
Pero el rugby no es un deporte más en el que juegas y te vas a casa, si no que trata de fomentar el compañerismo entre los equipos y olvidar junto al contrario los malos rollos que hayan podido surgir durante el partido. Por todo esto decidimos junto al Menéndez realizar nuestro propio Tercer tiempo y quedamos con ellos por la noche para compartir unas cervezas. Nosotros, como buenos alfonsinos, tiramos de parkineo hasta que llegó la hora en que habíamos quedado con ellos. Decidimos ejercer de anfitriones y nos los trajimos a la Delibes donde nos echamos unas risas hasta las 3:00, y por que ellos no son tan afortunados y les cierran la puerta. A algunos de nosotros aún se nos alargó algo más la noche y acabamos viendo el sol pero, es que semejante ocasión, no se merecía menos.
Al año que viene muchos de los jugadores nos abandonan, espero que después de lo que ha costado sacar el equipo y mantenerlo y, viendo que los esfuerzos por parte de todos empezaban a dar sus frutos, este equipo no desaparezca y nos sigan dando alegrías y, sobre todo, momentos de risa que compartir con los amigos y recordar toda la vida.

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