Hasta aquí el pescao vendido

En el momento en que escribo este casillero, no hace mucho que hemos vivido una polémica con Francia debido a las burlas de unos guiñoles que no tienen otros calificativos que no sean los de ridículos y estúpidos. Unas bromas que insinuaban que, a raíz de la sanción impuesta a Contador, los deportistas españoles se dopaban, explicándose así sus recientes éxitos en toda clase de disciplinas. Y como niños pequeños, estas bromas se han tomado al pie de la letra, como si fuesen la opinión oficial del gobierno galo y no la de un guionista cómico.
En 2005, cuando unos dibujantes daneses publicaron unas caricaturas de Mahoma, en el mundo occidental nos reíamos ante lo hilarante de la situación, parecía inconcebible que se quisiese condenar la libertad de expresión. Y sin embargo, nadie parece haber percibido que estamos ante situaciones prácticamente análogas. Si los guiñoles de Canal + (que personalmente creo que es una lástima que no los sigamos teniendo en España) hacen una burla por el dopaje, no creo que se deba a motivos de envidia, sino a un asunto de actualidad, que además tuvo lugar en Francia.
Además, no considero muy acertado picarse y darles bombo, ya que como se suele decir, quien se pica, ajos come, y si en vez de pasar de estas burlas, se toman como una afrenta personal, nuestros medios de comunicación les están dando la razón. No parece muy descabellado hacer bromas sobre el dopaje de los deportistas españoles, teniendo en cuenta casos como la conocida “Operación Puerto” y el positivo por clembuterol de Contador. No está del todo claro que el ciclista de Pinto se dopase, pero es cuanto menos motivo de sospecha que comiese accidentalmente filetes contaminados antes de la etapa reina del Tour, la cual ganó.
Es obvio que la libertad de expresión debe tener un límite, pero para considerar estas bromas como calumnias tendría que tratarse de algo más serio que un programa de marionetas. Eso sí, la reacción de los españoles ha sido totalmente firme: nos tienen envidia. Y para que no lo olvidásemos, poco tardó en aparecer un iluminado que puso en la camiseta de su equipo el lema liberté, legalité… ¡SUPERIORIDAD! Eso sí que me da vergüenza ajena. Que por estar viviendo la Edad de oro del Deporte Español (Eduardo Inda dixit) nos creamos superiores, y que los demás nos tienen envidia. Envidia me da a mí que Francia tenga 56 premios Nobel por 8 de España. Eso, y que sigan teniendo guiñoles.

Artículo escrito por: Mario Alija

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