Rolling Stones: Begars Banquet

The Rolling Stones, es sin duda uno de los grandes grupos de la historia de la música, eso no lo discute nadie, pero no siempre fue así, de hecho en la segunda mitad de los años sesenta, no pasaban por un buen momento. Acababan de tener un mal resultado con Their Satanic Majesties Request, un experimento psicodélico que no salió nada bien.
Con algún que otro conflicto interno, y con éxito y fama pero sin la repercusión internacional que acabarían teniendo, los Stones decidieron encerrarse a grabar un disco mucho más convencional, con el objetivo de perfeccionarlo con la experiencia que habían ganado en los años atrás, intentando conseguir esa madurez musical tan ansiada. Objetivo que se consiguió con Beggars Banquet, el álbum que comenzó su subida definitiva a la cumbre y al panorama internacional.
El álbum se empezó a grabar en marzo de 1968 y se acabó en julio, bajo la producción de Jimmy Miller, con quien también grabaron los tres discos siguientes, considerados lo mejor de Rolling Stones (Let it bleed, Sticky Fingers y Exile on Main Street). Salió en diciembre de ese año, y la portada original fue el título del álbum y del grupo sobre un fondo blanco (que recuerda mucho al White Album de The Beatles), muy diferente a la posterior, la cual es una fotografía de un servicio público con diferentes pintadas sobre las que se puede leer “Nixon loves Mao” (Nixon ama a Mao) o “Bob Dylans Dream” (El sueño de Bob Dylan). 
Como singles para la promoción del disco utilizaron Jumpin’ Jack Flash, tema que fue el primero en devolverles al nº 1 internacional, aunque finalmente no fue incluido en Beggar’s Banquet. Si estuvo incluido y además abre el disco Street Fighting Man, tema que se volvió muy popular muy rápido, tan rápido que fue censurado a la misma velocidad por considerar que podía malinfluenciar a la juventud.
El disco se basa en parte en crítica social, la búsqueda de cambio (muy propia de los 60) y de los nuevo y prohibido. El sonido une el blues y el country poniendo como base de cemento el rock n’ roll característico de los Stones, poniendo en varias canciones una estructura en canon haciendo entrar un sonido diferente tras otro, esto se aprecia muy bien en Sympathy for the Devil.
Considerado uno de los mejores temas de la historia, Sympathy for the Devil empieza con un leve ritmo de percusión al que une el piano y la voz de Jagger, luego un bajo… un pequeño estribillo… y unos coros que poco a poco van soltando cada vez más al tema, incluyendo además un pequeño adorno de Keith Richard con un pequeño solo.
El resto de temas, Prodigal Son, Parachute Woman, Dead Doctor, No Expectations, o la sugerente Stray Cat Blues, son una combinación perfecta del tentador escándalo prohibido, teniendo de fondo una pequeña crítica social y política, unido todo en la perfecta mezcla musical de blues, country y rock.
Siendo por tanto Beggars Banquet ese punto de inflexión para el grupo, el principio de su subida a la cima. Además fue el último álbum en el que participó el multiinstrumentalista Brian Jones, quien pese a ser una gran influencia en los primeros años del grupo, acabó causando muchos problemas (sobre todo con Richards) y dejó de aportar gran cosa a la música del grupo, abandonándolo poco después de Beggar’s Banquet y acabó muriendo en su piscina por un ataque de asma siendo el primero del célebre Club de los 27 junto a Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, y Kurt Cobain.

Artículo escrito por: Jorge Espada

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