¿Adiós a las licencias y hola a las suscripciones?

 

Recientemente Adobe ha confirmado un cambio radical en su estrategia, su suite de aplicaciones dejará de recibir actualizaciones. No veremos una CS7, sino que centrarán todo su trabajo en la Creative Cloud que presentaron el año pasado, una nueva suite orientada a la nube, desde donde se ejecutan las aplicaciones, con la ventaja de no necesitar hacer actualizaciones de software de varios gigas y bastante tiempo de instalación.
Además, añadía ciertas ventajas como alojamiento de archivos online desde 20Gb, posibilidad de comunicación entre personas de un mismo equipo que están trabajando en el mismo proyecto a la vez, el cambio automático de la modificación de alguna configuración en todos los equipos desde donde entremos y la próxima actualización incluirá comunicación con Behance, la recientemente comprada por Adobe red social, donde los profesionales pueden compartir su portfolio creativo.
Toda esta nueva suite, y a partir de ahora única, aunque para la CS6 sacarán actualizaciones de seguridad, deja de lado el sistema de licencias para dar paso a la suscripción. Ahora no pasaremos a comprar un programa, sino que tendremos que pagar por usarlo cada mes, al estilo Spotify. Este es un modelo que desde su punto de vista es mucho más controlable: hace mucho más complicada la piratería de sus programas, por no decir que podrían hacerla imposible si se lo propusieran al exigir una conexión casi permanente a internet y verificar en ese momento que tenemos una suscripción pagada para ese mes.
Por otro lado, desde el punto de vista del cliente es mucho más accesible, ya que antes la suite completa de Adobe podía rondar los 3000€, por lo que no se compraba salvo que se le fuera a sacar un rendimiento profesional, ahora por 50€ se podrá comprar para un mes y usar cuando se necesite.
Esto nos hace plantearnos si este primer paso de Adobe, uno de los mayores creadores de software, marcará el rumbo del resto de la industria. Si bien el resto ya tienen sus ojos puestos en el Cloud Computing y las aplicaciones web como alternativa real frente a las de escritorio, como por ejemplo Microsoft con su Office online desde SkyDrive que cada vez va acortando más distancia con la versión offline. En este caso aún no se ha aplicado ningún sistema de pago y su uso es gratuito y accesible para cualquiera con cuenta Microsoft Passport.
Un ejemplo de éxito de este sistema lo hemos mencionado antes, se trata de Spotify, el cual se asegura que alguien sin cuenta no puede piratear las canciones y, aunque tiene versión gratuita con publicidad, su negocio se encuentra detrás de las suscripciones de los usuarios que pagan todos los meses por mantener su servicio exclusivo. En el caso de Spotify la filosofía de la aplicación de escritorio ya es la de la nube, por el hecho de descargar la música solo cuando se necesita. Pero ahora están yendo más allá y preparan incluso una versión para navegadores que ya está en beta desde http://play.spotify.com, la cual podría llegar a dejar de lado la versión de escritorio por poder realizar las mismas funciones desde un navegador sin una gran sobrecarga de CPU, sin embargo, aquí está la diferencia de la suite de Adobe y es que necesita ejecutarse sobre escritorio, lo cual requiere una descarga que tarda un rato.
Otro ejemplo de uso de este sistema son los juegos. Los creadores cada vez quieren hacer más difícil el pirateo de sus juegos, por ello cada vez hacen versiones que dependen más de sus servidores, hasta el punto de que en algunos los usuarios se han quejado por depender mucho de la velocidad de Internet, o de los servidores de la propia compañía, como ha pasado recientemente con SimCity, que por la gran cantidad de usuarios que tuvo desde su lanzamiento, hizo que los servidores se saturasen impidiendo a los usuarios jugar con normalidad, además de que tienen que estar permanentemente conectado a Internet.
Sin duda, uno de los factores que ayudará definitivamente a asentar este nuevo sistema, será el avance de las conexiones a internet, porque aunque algunos cada vez tengan velocidades mayores (ya se comercializan en España 150Mbps y 200Mbps a través de fibra óptica por compañías como la sueca Adamo o la asturiana Telecable) todavía tardará en llegar la banda ancha a los pueblos, y a nuestra querida Residencia, donde en muchos momentos no llegamos ni a 1Mbps, eso a lo que el Gobierno ha llamado Banda Ancha Universal.
En suma, se puede asegurar que éste es el camino que seguiremos, el de las suscripciones, ya que además de traer ventajas, son la excusa perfecta para que los desarrolladores de software se quiten de una vez por todas de encima la piratería. ¿Qué pasará con todos aquellos que no quieren pagar? Pues deberemos pasarnos al software libre de pleno o alguien intentará buscar algún sistema para piratearlo, aunque a largo plazo dudo que vaya a haberlo. Y estoy seguro que poco a poco este sistema se irá implantando en más de los servicios que usamos o que usaremos, como el visionado de películas. Cuando la industria cinematográfica espabile y se dé cuenta que el negocio está en el alquiler desde Internet y que éste no es malo, como pensaron hace 20 años con el VHS, implantarán el sistema de suscripciones que acabará llegándonos a casa junto a la factura de teléfono. No creo que en vano Movistar esté haciendo ya pruebas cobrando en la factura Spotify a los clientes que se lo piden.

Dejar un comentario