El lado oculto del cuarto arte

“La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea alimento del amor”
No es un secreto que aunque una buena canción llega más que el más inspirador discurso, hoy en día existe una superproducción musical en la que grandes talentos quedan eclipsados por niños bonitos de voces melodiosas creadas por autotunes que esconden esa pubertad que sus productores/managers desean tanto atrasar; hablo de esas bandas que cuentan con un séquito escaso pero fiel que prefieren poco y bien que mucho y cansino. Demasiado se ha hablado ya del excesivo e injustificado bombo que se les da a esas boybands de mercadillo que despiertan en nuestras teenagers los más oscuros impulsos, y no es el tema que vengo a tratar hoy, lo que yo quiero es acercaros esos pequeños grupos, que dedican tiempo a cada una de sus letras y no recurren a la rima fácil amor-dolor.
Demos apertura a este festival musical a manos de los británicos The Big Pink, que yo tuve la suerte de escuchar en la “Sala Independance” de Madrid, de ritmos psicodélicos, esta banda tuvo sus comienzos hace algunos años como teloneros de MUSE, llegados desde Londres asombraron con su rock eléctronico a un Reino Unido difícil de sorprender y curtido en música indie, con su primer single “Dominos”.
Siguiendo en el terreno de los teloneros de MUSE doy paso a los también británicos (y es que entre británicos anda el juego) Editors, os recomiendo encarecidamente que escuchéis detenidamente su cd “An end has a start”, si no os enamora profundamente la voz de su cantante Tom Smith lo harán sus ingeniosas letras llenas de críticas escondidas tras agudas metáforas.
Ahondemos en el rock electrónico y vayamos más allá dejándonos llevar por el más puro estilo New Rave cuna de la mezcla entre el punkyed indie con The Klaxons, “two recievers” “It’s not over yet” o “golden skans” os transportarán al ambiente grunge del Candem londinense.
Desde el nuevo continente más concretamente del barrio de Brooklyn llegan Grizzly Bear. Esta banda de cuatro componentes cada uno con una voz más dulce, melódica y armoniosa que el anterior nos recuerdan al coro de una iglesia con sus letras pegadizas de ritmos románticos que nos llevan a paisajes bucólicos y llenos de naturaleza exuberante, algunos de sus sencillos, tal es el caso de “Gun shy” “Two weeks” o “Yet again”, ya han conquistado a medio mundo.
Termino con una banda muy conocida, ya, lo sé, estábamos hablando de bandas olvidadas o a punto del despegue comercial, pero era necesario guardar un huequecito a Kasabian y es que este año han conmocionado a todos sus seguidores con “48:13” su último disco, he tenido la oportunidad de escucharlo y puedo decir que no dejan de sorprenderme, lejos de estancarse han renovado sus clásicos y se han mejorado “Bumblebee” “Ezz-he” “Bow” en nada tienen que envidiar a sus grandes éxitos “Underdog” “Fire” o “Empire”. El dúo formado por Sergio Pizzorno (guitarra) y Tom Meighan (vocalista) nos teletransportan a los sonidos electrónicos creados por los sintetizadores en los gloriosos años ’80 y es que aunque la tarea de seguir el gran legado que dejaron los espectaculares Pink Floyd aún se les viene grande hay que reconocer que no se les da nada mal.
Para quien haya perdido la esperanza de encontrar grupos como en su día fueron Supertramp o Fleetwood Mac les aseguro que ahí fuera hay grandes bandas esperando una oportunidad en la competitiva industria musical.

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