Oasis, otra perla del rock británico

Estoy casi seguro de que todos conocemos “Wonderwall”. Creo que este mítico himno del britpop es la mejor carta de presentación para este quinteto de Manchester, una banda que se comió el mundo a mediados de los 90 y que no supo digerirlo, quedando hoy únicamente las cenizas de lo que fue un grupo de rock espectacular. Oasis me parece el perfecto ejemplo de cómo la celebridad engulle a las personas. Pese a todo es uno de mis grupos favoritos, porque no puedo evitar que me encanten sus composiciones, pero nunca he podido sentirme identificado con su actitud fuera del escenario. También es cierto que en el mundo de la música siempre han vendido muy bien las drogas, los escándalos y la bravuconería.
Sus orígenes se remontan a principios de los años 90, cuando el pequeño de los hermanos Gallagher, Liam, fundó The Rain junto a otros músicos de Manchester. Se cuenta que a una de sus primeras actuaciones en locales de la ciudad acudió Noel, el mayor, y al acabar dijo algo parecido a “o me dejáis escribir las canciones y nos convertimos en superestrellas o no vais a salir de esta ciudad en la vida”. Desconozco qué parte de verdad y de leyenda tendrá esta anécdota pero Noel pasó a formar parte de la agrupación y se convirtió en uno de los mejores compositores que nos ha dejado la música en los últimos tiempos. Ya con la formación al completo el grupo cambió su nombre definitivamente por Oasis.
En el contexto del britpop, movimiento del que son los principales exponentes junto a Blur o The Verve, publicaron su primer álbum, “Definitely Maybe”, con una acogida masiva por parte del público. Fue el álbum debut más rápidamente vendido en la historia de Gran Bretaña y alcanzó muy pronto el primer puesto en las listas de ventas. A partir de ese momento comenzó una colección de números uno en las listas de las islas británicas y de Estados Unidos que convirtió a Oasis en (probablemente) la banda más importante de los 90. (What’s The Story) “Morning Glory” continuó la senda marcada por su antecesor consagrando al grupo; que mientras se dedicaba a entrar en absurdas guerras mediáticas con otras bandas británicas, a protagonizar escenas denigrantes en los escenarios y fuera de ellos y a gritar a los cuatro vientos que eran el mejor grupo de rock del mundo.
Alcanzaron su cénit en agosto 1996, cuando tuvieron lugar dos conciertos consecutivos en Knebworth, un emplazamiento emblemático donde han tocado algunos de los grupos más importantes de la historia de la música. Dos millones y medio de personas solicitaron entradas pero “sólo” doscientos cincuenta mil pudieron acudir, convirtiéndose en uno de los eventos musicales más multitudinarios de todos los tiempos. Sin duda fue el culmen en la carrera de Oasis, pudiendo ser visto también como el comienzo del fin. Dos años fulgurantes con un éxito desbordado que tornaron a un declive paulatino hasta nuestros días. Las constantes peleas entre los arrogantes hermanos Gallagher acabaron en 2009, con la salida de Noel del plantel y consecuentemente la disolución de Oasis. Ahora cada uno tiene su insustancial grupito de pacotilla, e incluso Liam se marcó unos chirriantes gallos en la apertura de los JJ.OO de Londres, pero siguen viviendo de los dos primeros discos de Oasis, cuando fueron la mejor banda del mundo.

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