Antiguos Atletas

El otro día jugando al Preguntados (sí, esa infernal y adictiva aplicación que acabará con todos nuestros aprobados) me salió la siguiente pregunta de Historia: ¿qué llevaban puesto los atletas olímpicos en la Antigüedad?… y cuál fue la sorpresa de todos los allí presentes (sí, todos hemos reunido a nuestros amigos para que nos ayuden a ganar a ese alguien que nunca ganamos, lo sabéis) al ver la respuesta correcta: iban desnudos. Si, si, como Dios los trajo al mundo. Y con “los”, me refiero sólo a los hombres, ya que no fue hasta París 1900 cuando las mujeres participaron por vez primera en las olimpiadas. De hecho, lo hicieron de manera extraoficial hasta 1920, tras la I Guerra Mundial, cuando al fin consiguieron oficializar su participación.

descarga (4)Y es que en la Antigüedad, dicha competición deportiva era una actividad reservada exclusivamente a los varones. En los que hoy conocemos como Juegos Olímpicos de la Antigüedad, desde su inicio en 776 a.C hasta su fin en 394 d.C, las mujeres casadas tenían terminantemente prohibida la asistencia, y por supuesto la participación. Bien, dicho todo esto, que unas líneas más abajo tendrá su por qué, volvemos al tema, ¿Cómo es eso de que los atletas competían desnudos? Lo cierto es que no se sabe exactamente el origen de esta costumbre. Existen múltiples versiones al respecto: una leyenda poco extendida cuenta que un corredor, Orsippos de Megara, perdió su vestimenta mientras corría y se llevó la victoria. Esto fue interpretado como una señal divina y desde entonces todos los atletas compitieron sin ropaje. Por otro lado se dice que el motivo no era más que el culto a la belleza y la exaltación de la perfección de la época. Los atletas exhibían sus cuerpos como muestra de su esfuerzo y preparación para tan duras pruebas. Pero la leyenda que se lleva la palma, para mí la más curiosa, es la de Calipatira, una mujer ateniense hija del famoso atleta Diágoras y hermana también de atletas no menos famosos, Diamageto y Acusilao. Calipatira tuvo dos hijos; el pequeño de ellos, Pisírodo, siguió con la tradición familiar y se convirtió en atleta. Su madre estaba convencidísima de que su hijo vencería en los Juegos Olímpicos, y de ninguna manera quería perderse su grandioso triunfo. Como he mencionado más arriba, las mujeres no podían asistir al evento (Pausanias, cuyas escrituras cuentan esta curiosa historia, sostiene que la prohibición se restringía a las mujeres casadas y no a las doncellas, mientras otros autores dicen que
se extendía a todo el colectivo femenino). Tal era esta prohibición, que su infracción se penaba con la muerte, arrojando a las pobres mujeres por el barranco del monte Tipeo. Pero esto no fue suficiente para frenar a Calipatira, que cegada por el amor a su hijo, consiguió colarse en el estadio disfrazada de entrenador de esgrima. Tal como ella creía, su hijo Pisírodo se llevó la victoria. Eufórica, Calipatira saltó a la pista corriendo para felicitarle. De lo que no se dio cuenta con tanta emoción fue que su ropa se enganchó por el camino y ¡sorpresa! Quedó descubierta ante todo el mundo. Y ya sabéis cual era el destino que la esperaba… Sin embargo los señores jueces se lo pensaron dos veces, y en honor a su padre, hermanos e hijo decidieron perdonarle la vida. Se dice que desde ese momento, se impuso la norma tanto a atletas como a entrenadores de ir desnudos, para evitar que otra valiente repitiese la hazaña de colarse en los Juegos. Sea como fuere, los atletas compitieron durante años desnudos con total naturalidad, algo impensable hoy en día. Más curioso aún es que esta tradición haya trascendido hasta el punto de dar origen a una palabra de nuestro vocabulario: la palabra gimnasia, proviene del griego gymnós, que significa “desnudo”. Conclusión: puede que el Preguntados nos quite aprobados, pero oye, nos despierta curiosidad por temas de culturilla, que nunca viene mal.

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