Avances tecnológicos, ¿retrocesos intelectuales?

Desde que nuestros antepasados pintaban figuras en las paredes de sus cuevas hasta la actualidad, la tecnología ha ido evolucionando y el ser humano con ella. Pero, ¿es cierto que estamos progresando? ¿O nos estaremos quedando atrás? La introducción de las nuevas tecnologías ha supuesto grandes cambios en todos los ámbitos de nuestras vidas. Cambian la manera que tenemos de trabajar, de relacionarnos, de divertirnos e incluso de aprender. Con ello, están modificando a la vez nuestra manera de pensar y la manera en que funciona el cerebro humano.Tenemos toda la información que necesitemos a nuestro alcance. Con solo un clic, podemos conocer desde los hechos más actuales hasta los más antiguos e inimaginables. Un amplio abanico de información que, de no ser por la tecnología, supondría días e incluso meses obtener. Las bibliotecas han dejado de recibir alumnos interesados en sus libros para hacer trabajos. Ya no los necesitan. Con el mismo ratón del ordenador, y ahora incluso con un simple dedo, pueden acceder a cualquier contenido sin esforzarse lo más mínimo en ello. Todo un inconveniente en el ejercicio de sus mentes. Está claro que la tecnología ha supuesto avances descomunales en todos los campos. Nos permite comunicarnos con personas a cientos de kilómetros de distancia, nos ahorra tiempo, facilita la investigación científica, nos entretiene y una infinita lista de utilidades más. Pero… ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? ¿Quizás esté suponiendo que nos volvamos “perezosos”? Nos dan el trabajo hecho. No entrenamos nuestra memoria. Perdemos la noción del tiempo investigando en la red, a veces para recibir informaciones incompletas o incluso inexactas y falsas. Deberíamos estar alerta, quizás nos estemos volviendo tan vagos que llegará un momento en el que utilicemos la tecnología para buscar información sobre nosotros mismos. ¿Llegará el día en que no nos acordemos ni del cumpleaños de nuestra madre y lo buscaremos en Facebook? La tecnología nos ha hecho evolucionar y a su vez nos está haciendo retroceder a pasos agigantados. Hemos dejado de quedar con los amigos, ¿para qué? si ya nos lo hemos contado todo por WhatsApp. Hemos dicho adiós al planeta de la literatura, dejando atrás grandes escritores con libros repletos de información, cultura, entretenimiento, de enseñanza… Escritores que para desarrollar sus obras ejercitarían cuantiosamente sus mentes, indagando, agudizando su atención, recopilando información en bibliotecas, en textos científicos, libros antiguos… y no en la web.

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