EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

Bruno tiene una vida perfecta en Berlín: tiene tres mejores amigos para toda la vida, una casa enorme para jugar y explorar, las calles de la ciudad para admirar y a sus abuelos a unas calles de distancia. Un día llega de la escuela y descubre algo terrible, se mudarán fuera de la ciudad. La familia debe mudarse a Auchviz, a una casa que está más cerca del campo de concentración donde trabaja el padre. El nuevo lugar es pequeño y lúgubre, lo más raro es la enorme cerca a unos metros de la propiedad, y las personas que solo visten pijamas de rayas del otro lado.

Con su espíritu aventurero Bruno decide explorar, y conoce un niño de su edad que vive del otro lado de la cerca, un niño que se convertirá en su único y nuevo amigo y con quién vivirá su gran aventura. El chico se acerca y poco a poco se van haciendo amigos, Bruno cree que lo que hacen las personas vestidas de rayas es un juego, y como está tan aburrido en su nueva casa, acude a la alambrada para jugar con su nuevo amigo, al que le lleva a menudo comida, ya que el chico tiene bastante hambre. Después de un tiempo, la madre decide que es hora de volver a casa, pero que volverían sin el padre. A Bruno no le gusta nada la idea por lo que escapa, y acude a ver a su amigo. Shmuel, el mejor amigo de nuestro prota, está muy triste, le cuenta que ha perdido a su padre, que no le ve por ninguna parte, por lo que Bruno, le propone jugar a los exploradores para encontrarlo. El chico le lleva un uniforme de los que llevan (con las rayas), Bruno se lo pone, y entra al otro lado de la alambrada junto a su amigo para encontrar al padre. El final del libro es algo diferente al de la película, y eso me gustó, aunque pienso que en la película deberían de haberlo puesto. En fin recomiendo mucho el libro ya que se lee bastante rápido y mantiene un buen ritmo, el hecho de ser narrado hace que se suavicen las cosas porque es una historia bastante dura y conmovedora.

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