Iñárritu: maestro del brutalismo cinematográfico.

En apenas unos años la carrera de Alejandro González Iñárritu ha ascendido como la espuma. Con seis filmes y tres premios de la academia a sus espaldas, el mexicano se ha establecido como uno de los más brillantes directores de su generación cuyas películas serán sin duda denominadas clásicos en el futuro. Con Birdman, Iñárritu se llevó a casa el triplete de Los Oscars: mejor guión original, director y película y la recién estrenada The Revenant opta a 12 estatuillas (incluyendo mejor película, director y actor principal), siendo el film más nominado de la 88 edición de los premios de la Academia.

Sin embargo, hace unos años Iñarritu dirige su ópera prima, Amores perros (2000), que junto a 21 gramos y Babel, configura la autodenominada por el director “trilogía de la muerte”. Tres películas que llevan el drama a límites extremos y ponen de manifiesto el contundente título que las empaqueta en un conjunto.

Amores perros catapultó la carrera del actor mexicano Gael García Bernal y propone tres historias aparentemente inconexas pero que comparten un destino de consecuencias brutales. Este esquema se repetirá en las tres películas que forman la trilogía; una trilogía únicamente conceptual, puesto que los tres argumentos son totalmente antológicos. Con su evocador título, 21 gramos (supuesto peso del alma de un ser humano) entrecruza las vidas de tres miserables sumidos en situaciones de gran crisis emocional. De la mano de titanes de la actuación como Sean Pen y en especial unos magníficos Benicio del Toro y Naomi Watts. 21 gramos nos arrastra en la búsqueda de redencion de estos 3 tristes pero apasionantes personajes. Babel, como su propio nombre indica, tiene referencia a la historia bíblica de la torre de Babel, dónde las distintas razas del globo se mezclan. Así, el director nos propone una red aún más intrincada de personjes interraciales unidos por un efecto mariposa de consecuencias desastrosas. Nuevamente encabezado por grandes de la actuación como Cate Blanchett o Brad Pitt, Babel nos presenta geniales actuaciones como la de la mexicana Adriana Barraza o la japonesa Rinko Kikuchi, que da vida a Chieko un personaje inolvidable que llevará al límite nuestra percepción de la decencia o el amor paternofilial. En definitiva, considero estas tres pelíulas un indispensable para cualquier amante del cine. Eso sí, aviso a navegantes, abteneos de disfrutar de ellas si habéis tenido un mal día, porque la trilogia de la muerte os dejará un poso en el estómago que tardará en desaparecer.

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