NOVATADAS SÍ, PERO CON RESPETO

Otro curso más ha dado comienzo. Para los que empezamos nuestra etapa universitaria, todo nos parece nuevo: una ciudad distinta, nuevos profesores y compañeros de clase… Y a esta lista hemos de añadir una práctica muy común en las universidades y residencias de toda España: las novatadas. Es muy típico en las primeras semanas de clase ver a novatos y novatas por la calle con el pelo embadurnado de harina y huevo, o con la cara pintada, o incluso disfrazados de una manera que no sé bien cómo calificar. En mi opinión, las novatadas han de ser vistas como una forma de integrarse con los demás y de hacer nuevos amigos, por lo que me parece una exageración el hecho de prohibirlas y erradicarlas. Además, la mayoría de la gente no te va a obligar a hacer algo si tú no quieres. Mientras sean bromas inofensivas que no hacen daño a nadie y en las que todo el mundo se divierte y se lo pasa genial, no hay problema.

No obstante, siempre hay algún que otro “graciosillo” que no sabe pasárselo bien si no es humillando a los demás, de tal forma que lo que comienza siendo una bromilla simpática termina convirtiéndose en un bochornoso espectáculo en el que se puede llegar a poner en peligro la integridad física de los novatos. Es necesario luchar contra este tipo de comportamientos, que son los que dan una mala imagen de las novatadas y de los jóvenes en general. Las personas que sufren estas humillaciones deben contárselo a alguien, pues lo peor que pueden hacer es callarse por miedo y dejar que esta gente se salga con la suya. Por todo esto, pienso que este tipo de personas que agreden a otros para divertirse deberían ser castigados severamente para evitar que vuelvan a repetir este tipo de actos delictivos. Sin embargo, me parece que llegar al punto de prohibir las novatadas puede ser algo desproporcionado. Cierto es que algunas de estas actividades que se llevan a cabo en universidades y residencias son ofensivas y no tienen una pizca de gracia, pero hemos de ser inteligentes y saber discernir entre una novatada inocente y una agresión de los derechos ajenos. Además, ¿quién será capaz de garantizar el cumplimiento de la ley en caso de que prohíban las novatadas? ¿Acaso no habrá gente que siga haciendo lo que le dé la gana, e incluso con más dureza que hasta ahora? No, me parece que el problema no seva a solucionar restringiendo este tipo de actividades. Mientras las novatadas nos permitan pasárnoslo bien a todos, que es para lo que fueron creadas, no hace falta ir promulgando leyes que las prohíban. Esto nos puede llevar a otra pregunta: ¿Qué puede hacer alguien que está sufriendo acoso continuo por parte de unos pocos impresentables? Pues muy fácil, lo primero que tiene que hacer es contárselo a alguien. El silencio es la peor opción posible, ya que esa gente seguirá teniendo vía libre para hacer lo que les dé la gana, mientras que tú sufres en silencio. Muy a menudo veo noticias por la tele de gente que ha terminado en urgencias por una novatada que salió mal. Y luego los responsables se van de rositas porque la víctima tiene miedo de denunciarles. Es cierto que debería haber más protección para estas víctimas, evitando que sus agresores no asuman la responsabilidad de sus actos. En conclusión, las novatadas tienen que servir para que todo el mundo que participa en ella se divierta conociendo gente nueva, evitando traspasar la delgada línea que separa una broma inocente de una agresión física y verbal. Además, debemos respetar a la gente que prefiere no participar en las novatadas y tenemos que entender que, lo que a alguien le puede resultar gracioso, a otro puede no gustarle tanto.

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