Javier Fernández agranda su leyenda con su segundo oro mundial.

270388 JAVIER-FERNANDEZ-FOTO-COE-848x478¡Lo volvió a hacer! ¡Campeón del mundo por segunda vez consecutiva!
Tras lograr la actuación perfecta con la que todo patinador sueña, el madrileño Javier Fernández obtuvo una monstruosa puntuación de 216.41 para un total de 314.93, coronándose como campeón mundial por segunda ocasión. “SuperJavi”, como se le conoce en el mundo del patinaje aseguró, tras conquistar la medalla que le acreditaba como vencedor, que sentía una inmensa felicidad tanto por él como por España, el país al que siempre representa lleno de orgullo.
El gran rival a batir para Javier era el japonés Yuzuru Hanyu que, con un margen de 12 puntos de ventaja en el corto donde estuvo estelar, parecía, el favorito absoluto sobre el papel. Pero aquella noche sólo lo parecía porque a los pocos segundos de arrancar su epopeya ‘Seimei’ dejaba claro que era humano, fallando la salida de su primer salto, un cuádruple salchow. Se le notaba incómodo en el hielo y su habitualmente trepidante coreografía se veía apagada. Era una montaña rusa: tan pronto lograba los saltos, como los fallaba. Con cuatro errores (salidas descontroladas con apoyo de la mano en el cuádruple salchow y el triple lutz, una caída en el segundo cuádruple salchow y no pudiendo cerrar la serie de triple axel y triple salchow) se dejaba por el camino cerca de 25 puntos, con lo que el margen de 12 enteros que traía desde la primera jornada, se había esfumado. La puerta se abría tanto para Javier Fernández, como para el canadiense Patrick Chan.
Eran las 4:26 de la madrugada en nuestro país cuando un sudoroso y muy serio Javier Fernández saltaba al hielo. Muchos aplausos, pero no tantas banderas españolas. Sus padres, Enri y Antonio, unos pocos amigos y los compañeros de la selección española (Javier Raya, Sonia Lafuente, Celia Robledo, Luis Fenero y algunos de sus familiares) le animaban desde las gradas. Como prometía, estaba absolutamente concentrado, ya que apenas había podido entrenar por la mañana. La pregunta era si sería capaz de obrar el milagro, pues necesitaba una nota muy alta de 196.95, pero ya había superado en dos ocasiones la barrera de los 200.
Si ya en el inicio, Yuzuru era un mar de dudas, Fernández lo era de la tranquilidad. Y es que desde el primer elemento, un cuádruple toe imposible de mejorar, daba muestras de una solidez absoluta. Instantes después, clavaba el elemento más complicado, la combinación de cuádruple salchow y triple toe. Javi sonreía y, de la nada, se sacaba de la manga un triple axel conectado con un doble toe. Tocaba descansar con una serie de pasos magistralmente adaptados a los compases del musical ‘Ellos y ellas’. La única mácula acaecía en la pirueta baja cambiada donde no llegaba al grado de complejidad buscado (conseguía el nivel tres en vez del cuatro). Perdía menos de medio punto. En la segunda mitad, en la que todos los saltos valen un diez por ciento más, dejaba a los espectadores sin aliento al bordar otro cuádruple salchow y la serie de triple flip, medio bucle y triple salchow. Aunque el público era ya un clamor, el madrileño tragaba saliva porque le tocaba pasar por el segundo triple axel, un elemento nuevo en el que se caía en el europeo. Pero no era el caso, ya que lo aterrizaba con perfección. Mientras sacudía los dados de la suerte al ritmo del tema ‘Luck be a lady’ de Frank Sinatra, estaba imparable. Triple lutz y sonrisa cómplice con la grada, que se entregaba a su secuencia coreográfica. Sólo quedaba un esfuerzo más, el triple bucle con entrada de águila, al tocar el hielo estaba feliz. Un trámite, dos piruetas, y final. Se llevaba las manos a la cara porque no estaba soñando, si no que había logrado el mejor programa de su carrera deportiva en el momento más importante. Era y se sabía ganador, pues había completado uno de los mejores programas largos de la historia.
Antes de recibir las notas, Fernández señalaba a su equipo, Brian Oser y David Wilson, como artífices de su éxito y éstos le devolvían el gesto. Se escuchaban las valoraciones: 118.05 para los elementos técnicos y 98.36 para los componentes (con dieces unánimes en coreografía e interpretación y tantas notas perfectas que faltaban manos para contarlas). 216.94 puntos. De esta manera, trituraba su récord de Europa, quedándose a sólo tres enteros del mundial, y se aseguraba el puesto más alto en el cajón gracias a un acumulado de 314.93, que también era nueva plusmarca europea. En la green room, Yuzuru Hanyu se arrodillaba (literalmente) a sus pies. No era para menos, su compañero y amigo le había sacado 20 puntos. La pequeña España doblegaba a la todopoderosa nación del patinaje que invierte millones en este deporte: Japón.

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