BLACK MIRROR

Una serie poco convencional, con tres temporadas y tan solo 15 capítulos no enlazados entre ellos. Un escenario común, un futuro a medio plazo en el que el desarrollo de la tecnología controla nuestras vidas. Un final a cada capítulo que te dejará con el mismo cuerpo que cuando viste Origen por primera vez y con una reflexión en mente. Así es esta serie inglesa, creada por Netflix, que sacó su primer capítulo en 2011, y este 2016 ha estrenado su última temporada. Es difícil hacer un resumen sobre ella, puesto que cada capítulo es una historia única. De hecho, algunas personas las comparan con mini películas, pues cada episodio suele durar unos 40­50 minutos, tiene diferentes actores y hasta diferentes directores. Pese a su ambientación futurista, todas tienen en común la feroz crítica al desarrollo de una tecnología que nos despersonaliza y hace que perdamos nuestra humanidad. Y es que, aunque sus historias en general parecen inverosímiles, te sueles sentir escalofriantemente refle­jado en todos los capítulos.

Como no voy a contar el argumento de todos los episodios porque podría ocupar cuatro páginas de esta revista, hablaré de mis capítulos favoritos y también del que menos me ha gustado (porque no todo va a ser fabuloso).

Sin duda mis dos capítulos favoritos de la serie son “El arte de matar” y “White Bear” . El primero pertenece a la última tem­porada y es de ambientación militar. Nuestro protagonista acaba de ingresar en el ejército, donde se enfrentan a unos seres denominados roaches (cucarachas), una especie de zombies, y para ello disponen de la máxima tecnología militar, una especie de implantes cerebrales que les permiten explorar el terreno, ver imágenes tomadas por drones, y quién sabe qué más…El segundo pertenece a la segunda temporada, y nuestra protagonista despierta en una casa desconocida en medio de un bosque, donde la rodea gente que no le habla pero sí la graba con su teléfono móvil. Tendrá que descubrir el secreto que se esconde en White Bear, una base aparentemente segu­ra, tras caer el sol. Para los amantes de los finales inesperados y dramáticos, este es su capítulo.

Creo necesario mencionar también como una de las grandes historias de la serie “San Junípero”, el único final feliz y que, sin embargo, no te deja sin una profunda reflexión. Es increíble cómo trata la inmortalidad, el sentido de la vida, el amor sin ningún tipo de límite y la dignidad de vivir en un capítulo que nos hace una deliciosa recreación de los años 80, protagonizada por una increíble pareja (Mackenzie Davis y Gugu Mbatha­ Raw).

Otro icónico capítulo es el primero de la primera temporada, quizás el más famoso. Seguramente si menciono cerdo y presidente de Gran Bretaña, la mayoría de vosotros sabréis a qué me refiero y el que no, ya sabe por dónde puede empezar. Y para finalizar, y como os había prometido, el capítulo que desde mi punto de vista, es el menos bueno, “Las abejas”. Se trata del último episodio de la última temporada, y por ello es más largo de lo normal (cosa que quizás juegue en su contra). Se trata de un thriller policiaco en el que personajes odiados del panorama nacional comienzan a morir cada 24 horas. La inspectora de policía y su pupila trabajarán contrarreloj para tratar de descubrir y parar el secreto que se esconde detrás de esas muertes. Pese a que el mensaje que transmite es muy actual, le falta, desde mi punto de vista ,un poco de emoción. Para finalizar, es, cómo dirían Labrador y Vir Jano, raya­mentes.

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