CURSO DE PRIMEROS AUXILIOS

El curso comenzó un sábado por la mañana, a eso de las 8:30. Los 20 valientes alfonsinos comenzamos con muchas ganas aunque no sabíamos cómo iba a ser el cursillo intensivo que nos habían propuesto, que consistía en 40 horas entre los dos fines de semana, es decir, 10 horas por día. ¿Cansa solo leerlo, verdad? Si, en cierta manera así fue, aunque nuestra profesora, Silvia, nos hizo bastante amenas las clases, cosa de la que le estaremos profundamente agradecidos. El primer tema por el que empezamos fue el tema jurídico. Me sorprendió bastante porque desconocía que la omisión de socorro estaba penada con la cárcel y para aquellas personas que tienen conocimientos de medicina tienen el deber de ayudar o en caso contrario, la pena es mayor. Así pues sobrevivimos al primer día que fue bastante duro pues, en su mayor parte, recibimos teoría.
El segundo día fue mucho más intenso, ya que teníamos acumulado el cansancio del primer día, y con lo que nos fastidio aún más, que era domingo y teníamos que madrugar, como el que va a misa. No obstante, fue más ameno de lo que nos esperábamos ya que tuvimos menos horas de teoría y más horas de practica que fueron más divertidas, ya que en ellas aprendimos a practicar la RCP a bebes, niños y adultos; todo esto mediante maniquís preparados para poder practicar con ellos, además de aprender a realizar vendajes por la mayor parte del cuerpo; ya sea en una rodilla para inmovilizarla, una muñeca , o incluso los dedos, fue bastante divertido ya que no fuimos muy serios a la hora de practicar con las vendas y alguno acabo como una momia, o poco le faltaba. No olvidemos que también aprendimos a entablillar a una persona que se ha roto una extremidad con lo que tuviéramos a mano: nosotros practicamos con trozos de sabana y tablillas de madera que nos había traído nuestra monitora.
La segunda tanda de este cursillo comenzó el sábado de la semana siguiente, previa al examen práctico y teórico que se realizaría el domingo. Descansados, empezamos la mañana con mucha energía y con algún que otro vaso de café para aguantar. Este día fue el que me gustó especialmente ya que aprendimos a hacer transporte sanitario de un herido, en caso de que él no se pueda mover o se encuentre inconsciente. Aprendimos varias maneras de movilizar al herido tanto como si solo es una persona, o es entre varias. Todo esto ante caso de peligro, ya que se nos enseña a no movilizar al herido a no ser que sea absolutamente necesario, o en caso de peligro. También aprendimos a cómo actuar en caso de un parto, esta parte del temario fue acompañada con imágenes explicitas paso a paso pero fue bastante instructiva.
Por último, el día final, el cual nos examinábamos de todos los conocimientos adquiridos en los días previos, no sin antes acabar el temario con un tema bastante peliagudo: “el triaje”. Ante una situación de desastre total o de un accidente en el que se vean múltiples heridos, en su mayor parte graves, hay que clasificar a los afectados y decidir a quien es posible salvar y a quien no, en caso de no disponer de los suficientes efectivos para atender a la mayor parte de la gente. Seguidamente dimos un repaso general de todo lo que habíamos aprendido, esto nos ayudó bastante a repasar.
El examen que se nos hizo fue por una parte teórico, que consistía en un test de 40 preguntas del que solo se podían fallar 7, en mi opinión bastante sencillo, y la parte práctica, que fue ponernos en una situación de emergencia que se nos podría presentar. Así evaluarían también nuestra manera de actuar para intentar salvar o mantener viva a esa persona hasta que llegase la ayuda de emergencias.
Personalmente recomiendo realizar el curso ya que no solo es útil para ponerlo en el CV sino también para tu vida diaria en caso de un accidente, saber actuar correctamente y en consecuencia, poder salvar una vida, o evitar que se produzcan más daños. También para saber curar una herida correctamente. Espero que en un futuro se siga haciendo, ya que es una buena experiencia y aunque, sinceramente, te fastidia el tiempo libre que tienes en los dos fines de semana, puedo decir que se compensa el esfuer­ zo.
Para acabar el artículo ahora me gustaría deciros como actuar bajo ciertas situaciones que se nos pueden presentar en la vida diaria y mediante una simple actuación podemos llegar a salvar una vida:
⦁ En caso de que la persona adulta no respire ni tenga pulso hay que realizar una RCP, primero ponemos en posición de RCP que consiste en ponerle de cubito supino, o más comúnmente conocido como bocarriba, con las piernas juntas y las manos a la altura de la cadera. Comenzamos realizando 30 compresiones en el pecho, al ritmo de “Stayin alive”, presionando con las dos manos y con los brazos rectos en el centro del pecho, la posición de las manos es bastante importante, se entrelazan los dedos de tal manera que una palma se quede encima de la mano de la otra y se presiona con la base de la mano entre 5 y 6 cm el pecho. Una vez terminado el ciclo se híper­extiende la cabeza para abrir las vías respiratorias, realizamos 2 insuflaciones y volvemos a repetir el ciclo. Solo pararemos si estamos cansados, llega la ambulancia o si ya este respirando.
⦁ Si nos encontramos por la calle a una persona adulta e inconsciente por un coma etílico, y está en el suelo, lo primero que haremos será pedir una ambulancia, y colocarlo en posición lateral de seguridad para evitar que al vomitar pueda ahogarse, y mien­ tras esperamos a la ambulancia le cubriremos con mantas para evitar que pierda calor.
⦁ Y por último, otra de las situaciones que podríamos encontrar en nuestra vida cotidiana que podría salvar vidas.: asfixia por ahogamiento. Alguna vez en nuestra vida nos habremos atragantado con la comida, no?, pues bien para evitar esto hay que hacer la famosa maniobra de Heimlich, que muchos habréis visto en películas. Pues bien para comenzar la maniobra ponemos a la víctima de tal manera que su cabeza este más baja que su pecho, y damos 5 golpes fuertes en la espalda del afectado, comprobamos a ver si ha expulsado lo que le obstruía las vías respiratorias, y si no cogemos a la persona por detrás y con una mano en puño y la otra sobre ella, buscamos el ombligo y nos desplazamos aproximadamente 3 dedos hacia arriba, y apretamos (desde atrás) hacia dentro y hacia arriba, para producir así la expulsión del objeto.

Dejar un comentario