El fútbol está de luto

El fútbol está de luto en los últimos meses, y es que las des­gracias se han ido sucediendo impasibles frente a la perplejidad del mundo. Apenas estábamos recuperándonos del sobresalto que nos dejó el accidente de avión en el que viajaba la plantilla del Chapecoense, un club de primer nivel de la liga brasileña, cuando una avalancha en un campo de fútbol en Angola arre­bató la vida de 17 personas, pasando el fútbol por una de sus etapas más trágicas de su historia.

El 28 de noviembre de 2016 sucedía uno de los accidentes más trágicos en el mundo del fútbol, así como en el de la avia­ción. El vuelo de la compañía LaMia, con origen Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y destino Medellín en Colombia se estrella­ba. En su interior se encontraban 77 personas, de los cuales 68 eran pasajeros y los 9 restantes eran de la tripulación. La trage­dia se trasladaba al mundo del fútbol cuando los informes decla­raban que, entre los pasajeros, se encontraba la plantilla y el equipo técnico del Chapecoense.

El club se desplazaba a Medellín para disputar la ida de la final de la Copa Sudamericana, su mayor logro a nivel futbolís­tico. Trágicamente, 71 personas de las 77 que se encontraban en el interior del avión fallecieron, entre ellas, 19 de los jugado­res, el entrenador, el presidente y casi todo el cuerpo técnico.

El 5 de diciembre sucedió uno de los hechos históricos del fútbol, al nombrar al Chapecoense campeón de la Copa Sudamericana a petición de su rival, el Atlético Nacional.

Sin poder recuperarnos del sobresalto, se continuaron las malas noticias. El pasado 10 de febrero, una avalancha de per­sonas en un humilde estadio de fútbol en Uíge, al norte de Angola, se llevaba por delante la vida de 17 personas y dejaba 61 heridos. Cientos de personas se agolpaban a la entrada del estadio con la intención de entrar a ver el encuentro entre el Santa Rita de Cássia y el Recreativo do Libolo, lo que desenca­denó una multitud de empujones y choques que provocó una avalancha que terminó en catástrofe. Se cree que el estadio superó su aforo de 8000 personas.

Tras 88 víctimas en menos de medio año estamos sin duda en una de las peores épocas del fútbol, no por el espectáculo brindado, sino por la tristeza que lo ha rodeado.

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