FEMINISMO O MISANDRIA

Feminismo: Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Bastante claro ¿no?

Durante toda la historia, siempre que ha existido una desi­gualdad, injusticia o sensación de ésta, la parte afectada y la que se solidariza con la causa ha luchado por acabar con esa situación. No ocurre diferente con el feminismo, con el fin de acabar con la subordinación histórica de la mujer al hombre, surgiendo principalmente junto con la revolución francesa para tener las mismas condiciones que los hombres en la industria y pasando por el intento y logro de conseguir el voto de las muje­res en las decisiones políticas hasta llegar a nuestros días, sien­do un tema de actualidad, y no siempre con buena denotación, creando polémica continuamente.

Pero ¿cuándo cesa la lucha? Parece obvio que cuando se consigue lo que se quiere o cuando es imposible de lograr. Actualmente no se ha dado ninguna de las dos circunstancias y, aunque está claro que la situación ha avanzado enormemente y el papel de la mujer en la sociedad moderna cada vez se acer­ca más al del hombre, ésta todavía no es igual, el medio cente­nar de víctimas por violencia de género del pasado año y la situación de muchas mujeres en su trabajo lo avalan, por lo que es normal que la lucha siga para terminar con estas injusticias. Entonces ¿por qué no todas las mujeres son feministas o no tiene tanto apoyo como podría tener si es tan claro? La res­puesta, y aquí recalco que se trata de una opinión, es que el feminismo actual se está haciendo cada vez más superficial, la imagen de la mujer feminista cada vez se está deteriorando más a causa de las mujeres que confunden, o eso parece, feminis­mo con misandria (odio hacia los hombres), radicalizando el feminismo, haciendo que el resto pierda credibilidad y no se tome en serio.

Los temas verdaderamente importantes como son los men­cionados antes están pasando a un segundo plano cogiendo importancia otros mucho más intrascendentes como podrían ser las definiciones “machistas” de la RAE o los piropos hacia las mujeres. Pienso que el hecho de que una mujer cobre menos en el mismo puesto de una empresa que un hombre es infinita­mente más grave que en su contrato figure que la susodicha sea miembro y no “miembra” de dicha empresa, o que una madre sea despedida al tener al niño más que el orden de los apellidos de éste. No estoy diciendo que no se les dé importancia a estos hechos, sino que también se les da a otros temas que solo per­ judican ya que para la mayoría no tienen sentido o importancia, y generalizan a todo lo relacionado con el movimiento.

Indiscutiblemente, el problema más grave es la violencia de género, aunque siempre habrá el listo que diga que hay muje­res que maltratan a hombres y no se comenta tanto, y es que no se puede permitir que en una sociedad civilizada como en la que vivimos ésta sea la principal causa de muerte de mujeres entre 15 y 44 años. Provocada por la creencia de posesión de la mujer por parte del hombre, y en muchos casos, la sumisión de ésta por el mismo sentimiento de inferioridad. Este problema, en mi opinión, es complicado de erradicar porque, aunque no siem­pre termine en violencia física, el pensamiento de que el hom­bre es más que la mujer está muy generalizado y, tristemente, incluso por algunas mujeres. Esto se debe a que tradicional­ mente la mujer tenía un papel prácticamente nulo en la sociedad limitándose a cuidar de los hijos y cuidar su casa. Por ello creo que la solución debe estar principalmente en la educación desde temprana edad y no en manifestaciones, desnudos con gritos o agresiones a políticos y gente de renombre. Desde pequeños tenemos que fomentar la igualdad, en los colegios, la televisión, los ídolos de los niños y adolescentes etc. para aca­bar con los pensamientos rancios y anticuados que lamentable­ mente algunos jóvenes siguen teniendo.

En resumen, creo que el feminismo está cogiendo una muy mala fama entorpeciendo la evolución hacia la posible igualdad de ambos sexos debido a la superficialidad y las formas que son las que más repercusión tienen en los medios, haciendo que quien cree que más lucha por el movimiento más está perju­dicándole, ya que parece que para defender a la mujer hay que menospreciar y estar en contra del hombre. Todo lo radical es contraproducente.

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