FUEGO VALIRIO ¿Ficción o realidad?

En el capítulo final de la sexta temporada de la exitosa serie Juego de Tronos, una de las escenas más impactantes fue la explosión del Gran Septo de Baelor y la muerte de todos los personajes que asistían al juicio de Loras Tyrell y Cersei Lannister, quien provocó esta explosión con el fin de acabar con todos sus enemigos en Desembarco del Rey haciendo uso del Fuego Valyrio.

Esta no era la primera vez que los creadores de la serie recurrían a esta arma militar en el desarrollo de escenas béli­cas. En la segunda temporada fue utilizada en la Batalla de Blackwater, en la que Tyrion Lannister la empleó para aniquilar a los invasores ordenándola derramar en la bahía y almace­narla en pequeñas embarcaciones que se aproximaron a la flota de Stannis Baratheon con el fin de que cuando el fuego tocase la fórmula las embarcaciones estallasen.

Al ver estas escenas, una pregunta que fácilmente puede venir a la cabeza del espectador más inquieto es si esta arma explosiva con tal poder de destrucción y facilidad de propa­garse por el agua es real o mera ficción. La respuesta a esta pregunta es sí, el Fuego Valyrio existió, aunque lógicamente no con ese nombre, derivado de la trama de la serie.

Esta fórmula explosiva es conocida como fuego bizantino, fuego liquido o fuego griego, debido a que fueron estos últimos quienes lo crearon para defender Constantinopla del asedio musulmán. El explosivo líquido se vertía sobre el agua, que no sofocaba la explosión, sino que lo avivaba, por tanto, era capaz de arder tanto sobre el mar como bajo él.

Aunque el fuego griego no fue tan letal como el Fuego Valyrio ficticio de la serie, sí que fue un secreto igual de bien guardado, ya que sus creadores se llevaron el secreto a la tumba. Se cree que fue inventado en el 670 por Kallinikos, refugiado cristiano sirio, aunque otros estudiosos consideran que más que inventarlo él, Kallinikos recibió su secreto de la Escuela Química de Alejandría. Según recientes estudios se cree que la fórmula de este líquido explosivo podría contener nafta (un componente del petróleo), azufre, amoniaco, cal viva, resinas, grasas, nitrato potásico y salitre.

Debido a sus características fue el arma más sorprendente de la época, convirtiéndola en un arma temible aparte de por los destrozos que producía, por el pánico que causaba entre el enemigo tanto por el miedo a morir quemados como debido a las supersticiones que habían surgido en torno a él. A pesar de estas ventajas, el fuego griego era un arma difícil de controlar y no era del todo raro que acabara incendiando el propio barco que lo lanzaba.

Esta táctica militar fue utilizada durante la Alta Edad Media con el fin de dominar el Mediterráneo Oriental y contener el avance de los otomanos durante ocho siglos. De forma similar a la que vemos en la serie de ficción, las embarcaciones otomanas lanzaban este líquido a través de un sistema de tuberías instalado en el casco. En el momento en el que el líquido entraba en contacto con el agua combustionaba incen­diando las naves enemigas. Escritos de la época cuentan que la flota árabe ardió de repente ante la imposibilidad de extin­ción de las llamas por parte de la tripulación.

La existencia de un fuego “inapagable” y destructivo capaz de propagarse por el agua puede ser difícil de imaginar en un principio. Entonces, ¿por qué no se apagaba? Tenemos la creencia establecida de que para extinguir un incendio la mejor manera es echar agua, pero los incendios ocasionados por líquidos inflamables funcionan de manera muy diferente. Debido a la baja densidad de los líquidos inflamables que les permite sobrenadar sobre el agua, al arrojar agua sobre el fuego, este no se enfría y se apaga, sino que se propaga sobre ella. Estos fuegos se extinguen por asfixia, cuando al com­ bustible ya no le queda más oxígeno del que alimentarse.

El azufre y la nafta del compuesto, materiales muy inflam­ables, actúan como combustible en la mezcla, y el amoniaco aporta el oxígeno para que esta combustione. Con esto, ya tenemos un fuego inapagable sobre el agua. Ahora la pregun­ta es cómo hacer que la mezcla prenda. En la serie, el com­puesto comienza a arder sobre el agua después de que se lan­zara una flecha ardiendo sobre él, pero como se ha explicado antes, una de las características que hacían de esta arma algo único y sorprendente era su capacidad de arder al entrar en contacto con el agua. Para conseguirlo, el compuesto contenía cal viva, que al entrar en contacto con el agua alcanza tem­peraturas superiores a 150º convirtiéndose en una mecha per­fecta para hacer arder la mezcla, sobre todo cuando era uti­lizada en batallas navales.

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