Los payasos diabólicos

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. De lo primero no estoy muy seguro.” Ya en su época, Albert Einstein auguró una estupidez ilimitada marcada por la igno­rancia y el narcisismo social. Como hemos podido comprobar en los medios recientemente , la moda de vestirse de payaso y merodear por las calles estadounidenses a altas horas de la noche se ha incrementado desde el pasado mes de agosto en las principales ciudades del país. Los clones han perdido el miedo a la oscuridad y se atreven a atemorizar a los viandantes durante el día. Bandas de payasos amenazan barrios y colegios por medio de las redes sociales, alarmando a las instituciones y movilizando a los agentes del orden. Esta situación ha ocasionado numerosos percances. Debido a las agresiones de los payasos, grupos de jóvenes se han movilizado en contra de la situación y han salido a las calles a la caza del payaso. En varias universidades de Estados Unidos, centenares de alum­nos se han lanzado a las calles a la caza de payasos diabólicos que supuestamente merodeaban en los campus. En la localidad de Orem, en el estado de Utah, la policía ha tenido que adver­tir sobre la ilegalidad de disparar contra los payasos.En la may­oría de las ocasiones la realidad supera la ficción. Los payasos bromistas han superado la línea de la legalidad y ahora se enfrentan a un problema con las fuerzas de la ley.

El animal racional debe comportarse como tal y evitar en la medida de lo posible su lado irracional. Aún no se sabe a ciencia cierta el motivo por el que los payasos malos han salido a escena. El conocido autor de novelas de terror Stephen King acudió a Twitter para defender el buen nombre y la labor social de los payasos norteamericanos. “Es el momento de enfriar la histeria de los payasos: la mayoría son buenos, alegran a los niños y hacen reír a las personas”, escribió King.

Lo que sí está claro es el cansancio de la gente frente a estas polémicas innecesarias y triviales ; los verdaderos problemas a los que se enfrenta la sociedad global tales como el drama de los refugiados, el choque de políticas y los conflic­tos armados son mucho más trascendentales que cuatro idiotas haciendo el gilipollas.

foto3

Dejar un comentario