SANTA CLARITAS DIET

El 3 de febrero Netflix estrenaba Santa Clarita Diet, una serie que da la vuelta al tópico de zombie. Santa Clarita Diet es una serie estadounidense de comedia de terror escrita por Víctor Fresco, el guionista de la famosa serie Me llamo Earl. Cada capítulos está dirigido por un director diferente, aunque cabe destacar a Ruben Fleischer, director de Zombieland. Netflix en este caso cuenta como protagonista con la actriz de cine Drew Barrymore, famosa por Los Ángeles de Charlie, E.T. o Donnie Darko, que junto con Timothy Olyphant interpretan a unos padres de una familia aparentemente normal, Sheila y Joel Hammond, que viven con su hija adolescente Abby, interpreta­ da por Liv Hewson. En sus episodios cuenta con actores invita­ dos como Nathan Fillion, protagonista de Castle o Patton Oswalt, actor de The King of Queens. La serie cuenta con grandes referencia a clásicos del cine como Este vivo está muy muerto o No matarás… al vecino.

De momento sólo cuenta con una temporada de 10 capítulos de unos 25 minutos cada uno que ha dejado las expectativas muy altas. Sin embargo, como en toda buena historia, ha tenido críticas por la falta de lógica y la escenografía. Todo empieza como cualquier sitcom americana: una familia acomodada en un típico barrio residencial. Sheila y Joel son un matrimonio de inmobiliarios sumidos en la monotonía. Todo cambia cuando Sheila, tras una chocante vomitona y echar algún órgano extraño, se convierte en un muerto viviente (aunque a ella y a su familia no les gusta ese término). A partir de ese momento, Sheila sufre un cambio radical y sus impulsos la empiezan a controlar. Los episodios continúan con las insólitas aventuras que acompañarán a esta extraña pareja en sus intentos por conseguir comida para Sheila. Esta serie no es la típica serie de zombies contra humanos que intentan sobrevivir en un mundo pos­apocalíptico, más bien es una comedia un poco gore que trata el tema del canibalismo en un sentido bastante peculiar.

En mi opinión, esta serie cuenta con un humor bastante espe­cial, algo negro, que muchas veces roza el absurdo. Es perfec­ta para entretener a la hora de la comida por ejemplo, por su carácter ameno. Eso sí, abstenerse personas sensibles con la sangre o con el estómago delicado.

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