Training Day

“Un buen agente de narcóticos tendría que conocer y adorar las drogas. Tendría que llevar narcóticos en la sangre” (Alonzo Harris).

Con esta frase os traigo una de las películas que, personal­mente, más me ha gustado y la cual quería compartir con vosotros. A continuación os hablo un poco de su trama y pecu­liaridades para que os entren ganas de verla.

Training day es una película de 2001 dirigida por Antoine Fuqua y protagonizada por Denzel Washington en el papel de Alonzo Harris, un policía de Los Ángeles muy condecorado pero corrupto, y Ethan Hawke como Jake Hoyt, un agente novato y nuevo compañero de Alonzo que aspira a convertirse en parte de la unidad de narcóticos que dirige Harris.

Profundicemos un poco más en la trama y su montaje. Sobre el guión de David Ayer, Antoine Fuqua constituye una película casi por completo de exteriores y que tiene como centro neurál­gico un coche. Esto le confiere un aire de rareza, a lo que tam­bién ayuda el hecho de que se nos muestren dos personajes y alrededor “el resto”, constituido por papeles terciarios que van modificando la historia y la vida de los dos personajes. Otra de las peculiaridades de la película es su progresión, que casi obe­dece al tiempo real, pues nos muestra únicamente lo que ocurre en un día de entrenamiento. Los encuadres están cuidados y la atmósfera se obtiene de su ambientación en localizaciones reales de LA más que en composiciones artificiales. Como dice el propio personaje refiriéndose a la ciudad, “tienes que escucharla, olerla, saborearla” y eso es lo que el director nos per­mite a los espectadores, nos transporta hasta Los Ángeles para oírla, olerla y probarla.

Los diálogos son largos, predominan sobre la acción y obligan a que las secuencias tengan duraciones considerables. Sin embargo, no caen en el aburrimiento, sino que se disfruta escuchándolos, ya que son siempre chispeantes y ocurrentes.

Además, estos diálogos demuestran de manera meridiana la personalidad de ambos protagonistas. La interpretación de Ethan Hawke es meritoria, ya que pasa de ser el pipiolo descubierto hasta por la peor yonqui por su inexperiencia a ser capaz de vivir una auténtica transformación que para nada es repentina. Pero es mayor el aplauso que merece Denzel Washington, sin cuya interpretación opino que la película no se habría sostenido o habría sido muy dura de ver. Ese personaje, que desde el princi­pio contiene una gran dosis de rasgos negativos, es, a pesar de ello, tan carismático que puede hacerte reír con él y despertarte admiración. Pero no porque el actor dulcifique su intervención, (para la que no se hacen concesiones en ni un solo gesto), sino gracias a la capacidad interpretativa de Washington.

En resumen, si usted, lector, me pregunta, le diré que “Día de Entrenamiento” es una excelente película que le mantendrá pegado a la pantalla.

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