Utopía

Ladrones del mundo, sabemos que vuestro trabajo es duro y sacrificado, sabemos que os jugáis mucho y sufrís aún más si por algún motivo os pillan con las manos en la masa. Que nosotros los españoles no os lo estamos poniendo muy fácil con todo esto de la crisis y, como lo sabemos, hemos decidido de un tiempo a esta parte facilitaros la labor y haceros todo lo más sim­ple posible.

Como no puede ser de otra manera, esto no sería posible sin un gobierno que apoyara la causa y ¿qué mejor apoyo que gente del gremio? Como vimos que estabáis un poco verdes en el tema (ya que os acabamos pillando) hemos decidido daros otros cuatro años a ver si mejoráis, nadie nace aprendido tranquilos. Para mantenernos entretenidos y dado que el fútbol es el deporte rey en España, creemos que comprando vuestras camisetas y yendo a veros todas las semanas contribuimos a que sigáis ganando dinero, que de eso se trata ¿no? Solo os pedimos que sigáis visitando hospitales, regalando alguna cosilla de vez en cuando y firmándonos dichas camisetas desde vuestros lujosos coches para hacernos un poquito más felices.

Para acabar y como estamos en la era de la tecnología y de la información, los medios de comunicación también ayudarán en nuestro propósito. Sin ir más lejos, hace unas semanas uno de los programas más conocidos y laureados actualmente de nuestra televisión, como es El Hormiguero, donde son muy recurrentes los discursos morales y sentimentales o las cámaras ocultas con niños ayudándose de su inocencia, acogió en su show a Isabel Pantoja, famosa coplera que recientemente ha abandonado la cárcel tras cumplir condena por corrupción en el sonado caso de Marbella, junto con su novio y exalcalde Julián Muñoz (entonces no había calado tanto el mensaje todavía, lo sentimos). La entrevista, que de eso trata el programa, fue cuan­ to menos bochornosa, no comentó en ningún momento su estancia en prisión ni nada relacionado con el caso, condición establecida por la artista (es vital que os sintáis cómodos) al igual que la norma de que la cantante tendría que cantar en directo para así promocionarse y que la gente vuelva a sus conciertos y consuma su música, no vaya a ser que su encarce­ lamiento emborrone su carrera.

Estamos en buen camino, aunque aún nos quedan algunos flecos, como que si no eres famoso o tu robo es directamente a alguien y no de forma indirecta como en los casos anteriores todavía no serás bien visto por la justicia, donde puedes tener mala suerte y que por robar para comer o vestirte acabes encerrado, no somos perfectos.Utopía

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