Y DE ELLAS, ¿QUIÉN NOS HABLA?

A principios de este curso, comencé a interesarme y a infor­marme sobre el movimiento feminista. Entre artículo y artículo, me iba dando cuenta de la fuerza y la evolución que este movi­miento ha tenido a lo largo de los años y, a su vez, de la poca relevancia que la historia y la sociedad le ha dado. En el Instituto jamás nadie mencionó una palabra acerca de Simone de Beauvoir, Emmeline Pankhurst o Clara Campoamor. Por su parte, llevaron a cabo una lucha para conseguir tener los mis­mos derechos que los hombres. Ellas se movilizaron, se organi­zaron y se revelaron durante muchos años.

Por ejemplo, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el movimiento sufragista destacó en Estados Unidos y Gran Bretaña. Por un lado, las mujeres estadounidenses se encon­traban en dado que, gracias a las nuevas religiones que se asentaron en el nuevo continente que abogaban por la educa­ción a la mujer, pudieron aprender a leer y a escribir. Además, el movimiento antiesclavista les había dado experiencia en la lucha civil y en asuntos políticos y sociales. Como consecuen­cia, las mujeres estadounidenses consiguieron el derecho a voto en 1920. Ocho años más tarde, tras una lucha mucho más dura y, en todo momento pacifista, las británicas obtuvieron su derecho al voto. La historia de las sufragistas británicas del siglo XIX y comienzos del XX es mucho más interesante. Aquí, des­tacamos una de las figuras más importantes de la Segunda ola del Feminismo: Emmeline Pankhurst, líder de Women’s Social and Political Union (WSPU). Esta organización, junto con National Union of Women’s Suffragge Societies (NUWSS), fue la protagonista del movimiento sufragista británico, puesto que todas las prácticas políticas, que se llevaron a cabo con el fin de conseguir el derecho al voto femenino y a la educación, fueron dirigidas por la misma.

Tanto Gran Bretaña como Estados Unidos han sido algunos de los países pioneros en la lucha feminista a lo largo del  siglo. Sin embargo, y a pesar de la importancia que, por mi parte, considero que este movimiento tiene en nuestra historia, pocas veces han sido mencionados en una clase de Historia o en la Televisión. Detrás de estas organizaciones y de estas mujeres, hay una historia gracias a la cual todas nosotras nos levantamos cada mañana con los mismos derechos que nuestros amigos y compañeros. A pesar de que aún queda mucho camino para alcanzar la igualdad, creo que todos nosotros, tanto hombres como mujeres, deberíamos ser conscientes de la cantidad de mujeres que se movilizaron, lucharon, sufrieron, perdieron y ganaron para conseguir lo que hoy damos por hecho y valorar­ lo mucho más.

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