JOAQUÍN SABINA

Como ya deberíais saber, Sabina ha sacado un nuevo disco, Lo Niego Todo, y con motivo de ello me dispongo a acercaros más a este genial cantautor. Joaquín Ramón Martínez Sabina nació en Úbeda hace nada más y nada menos que 68 años. En ellos, se ha dedicado a escribir poemas y componer canciones. Con la colaboración de numerosos artistas, como Ana Belén, Andrés Calamaro, Miguel Ríos, Leiva o Joan Manuel Serrat, ha compuesto diecisiete discos. A sus 19, su ideología antifranquista le obligó a exiliarse a Londres, donde compuso los versos para su primer disco, Inventario. Allí, vivió de okupa durante su primer año de estancia y las autoridades británicas le concedieron asilo político. Se ganó la vida cantando en el metro y en los restaurantes, hasta que en 1977 volvió a España. Abandonó la faceta de cantautor y sus siguientes discos fueron menos forzados y más exitosos, poniéndose en primer lugar de Los 40 Principales, con “Pongamos que hablo de Madrid”. En el 85, formó parte del grupo Viceversa, con los que apenas duró dos años. Su éxito comienza en el 87, con “Hotel, dulce hotel”. En el 88, editó “El hombre del traje gris”, y se vio inmerso en una gira por México, Argentina y Venezuela. Las giras continuaron en los noventa tanto por España como por Sudamérica. Aquellos que somos perros viejos con este autor, nunca olvidaremos las letras de dos discos, que, en mi opinión, son sus dos obras más sublimes, como son “Mentiras Piadosas” (1990) y “Física y Química” (1992), con los que consiguió su récord de copias vendidas. Sin embargo, para él, su obra maestra es “19 días y 500 noches”, con la colaboración inestimable de su fiel amiga y compañera Chavela Vargas. Su canción de amor preferida, y con razón, es “Y sin embargo”. Pero su referente en la vida, y para quien compuso las canciones “Ay, Carmela” y “A mis cuarenta y diez” son sus dos hijas, Carmela y Rocío. El 2000, fue un año de altibajos emocionales para Sabina. Se le otorgó cuatro Premio de la Música, al Mejor autor pop, Mejor artista pop, Mejor disco del año y Mejor canción del año por “19 días y 500 noches”. El 6 de noviembre de ese mismo año, recibe el Premio Ondas a la Mejor Canción por la misma canción. Sin embargo, en el mismo año, un infarto cerebral pone en peligro su vida, lo que le sume en una profunda depresión, afortunadamente sin secuelas físicas. En esta etapa, como apoyo, en el disco Entre todas las mujeres, cantantes femeninas y amigas versionan sus temas, entre las cuales encuentran Ana Belén, Rosario Flores, Niña Pastori o Julieta Venegas. En 2005, con el disco Alivio de luto, salió de su depresión, y continuó con sus largas giras. En 2006, de manos del rey Don Juan Carlos, recibió la Medalla de Ono al Mérito en Bellas Artes. De sus giras, quiero destacar la del 2007, que, con la compañía de Serrat, versionaba cada uno los mejores temas del otro. En la penúltima gira, en 2011, actuó por primera vez en Estados Unidos, concretamente, en Nueva York, Los Ángeles y Miami. En síntesis, Sabina es un artista que, influido por sus desengaños amorosos, amistades fallidas, problemas de salud e ideología se ha visto inspirado para componer su obra. “¿De dónde salen las canciones? Del mismo sitio al que van a morir los pájaros. No lo sabemos, pero sí que también se parecen a ellos en otra cosa: si las quieres, las tienes que cazar al vuelo”.

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