MI HIJO ES EL MEJOR

Que el deporte es una de las actividades más saludables para nuestro cuerpo es conocido por todos, pero últimamente esta afirmación se está poniendo en duda, y no por el deporte en sí, si no por lo que a éste le rodea. Virales son ya los vídeos de peleas entre deportistas (sobre todo entre los más jóvenes y casi exclusivamente en el fútbol) y entre los padres y familiares de éstos. Los episodios que lo demuestran más recientemente son los ocurridos en Mallorca en un partido de Segunda Regional entre infantiles (13 y 14 años) y en Logroño en un partido entre juveniles (de 17 a 19 años), siendo ambos sucesos grabados y rápidamente haciéndose famosos. Lo más triste de todo esto es que los jugadores (en el caso de peleas entre gente que les va a ver) no tienen culpa de nada, y a medida que descendemos en edad la vergüenza es mayor al dar una imagen y un ejemplo lamentable a los niños que simplemente deberían concentrarse en pasarlo bien y disfrutar con sus compañeros dejando las broncas en el vestuario. Y es que el problema nace en la obsesión de los padres por que sus hijos ganen y sean los mejores para así triunfar en el mundo del futbol y convertirse en mega estrellas millonarias alejándose de la verdadera finalidad no siendo esta otra que el pasar un buen rato con sus amigos jugando al deporte que les gusta. Más allá de parar, parece que estos hechos, antes aislados, van en aumento y cada vez más son más violentos (a eso se le suma el poco castigo que sufren los implicados en dichos conflictos que pasado un tiempo caen en el olvido como una simple anécdota) pero ¿Qué ejemplo se lleva el niño que ve a su padre partiéndose la cara con otro por no estar de acuerdo en una jugada o un gol? Lo verá como algo normal, como una forma de resolver los problemas además de crear tensión en partidos futuros. Afortunadamente, poco a poco se están tomando medidas para evitar la normalización de estas peleas, basándose éstas en la educación de padres e hijos. Parece increíble que esto suceda en el siglo en el que vivimos.

 MI HIJO ES ELMEJOR

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