No al maltrato animal

En el último siglo han desaparecido más de 120 especies animales (excluyendo especies de insectos), lo que se traduce en más de una especie por año. Si sois de familia adinerada y tenéis suerte, igual tenéis la oportunidad de ver alguna de estas especies disecadas en la casa de algún amigo o familiar; viva desde luego que no la vais a ver. El leopardo nublado de Formosa, la tortuga gigante de Pinta, el rinoceronte de Java o el bucardo (cabra de los Pirineos), son algunas de las especies que, o bien por su caza directa o bien por la alteración del ecosistema en que vivían, se han extinto decientemente. Pero no solo se cazan animales, también se capturan vivos para hacerlos partícipes de espectáculos ridículos en los que niños aplauden a un domador que hace pasar a un oso por un aro, un oso que fue apartado de su hábitat, si es que no nació ya en cautividad, que vive en una jaula y que ha aprendido a base de golpes, latigazos y hambruna. ¿Se supone que somos la especie más inteligente del planeta y todavía acudimos a este tipo de prácticas? Porque no olvidemos que si se siguen llevando a cabo es porque público no les falta. En los países desarrollados tenemos la suerte de no necesitar recurrir a este tipo de actividades para salir adelante, pero en países africanos es común que se organicen eventos de caza de animales en peligro de extinción, como el león o el elefante africano, cuya población ha mermado un 30% en los últimos 7 años. Los cazadores no son africanos, desde luego, son americanos y europeos, fundamentalmente. El problema está en que es imprescindible invertir en estos países, no solo económica sino socialmente, para que estas actividades puedan sustituirse por otras menos dañinas para sus ecosistemas y, en definitiva, para el planeta. Desde luego, mientras no hagamos nada para cambiar la mentalidad de nuestra sociedad, la gente que disponga de recursos irá a estos países a dar muerte a animales para colgar su cabeza en la pared de su sala de billar. Por otro lado, los lugareños no tendrán otro medio de vida que no sea el de facilitar las labores de caza, la caza furtiva, etc. La verdad que no les culpo a ellos, que por su más que precaria situación quizá no tengan otra opción; culpo a quien pudiendo elegir, elige cazar, elige comprar abrigos de visón, elige comprar gorros de piel de foca en sus viajes a Noruega, elige comprar bolsos o zapatos de piel de cocodrilo… a quien elige, en definitiva, ser cómplice. Lo siento, pero yo no voy a ser partícipe de este tipo de atrocidades… y espero que vosotros tampoco. Por suerte, cada vez la gente está más concienciada con la naturaleza y la necesidad de protección de la biodiversidad. Se está recuperando, poco a poco, la conciencia que se tenía antaño. El cambio está siendo legislativo, pero sobre todo emocional, ya que no sirve cambiar las leyes si la voluntad de quien ha de cumplirlas no cambia. Se prohíbe la experimentación con ciertas especies, se protegen
otras, se sanciona su caza y su comercialización, su importación desde países donde no está censurada su captura, etc. pero sobre todo se está creando un poso en las mentes de las nuevas generaciones, un poso de respeto por el medio ambiente que paulatinamente irá encharcando, espero, nuestra forma de vida. Por favor, tened presente que tenéis en vuestra mano el cambiar las cosas. No compréis ropa ni complementos que provengan de animales en peligro o protegidos, ya no en España, que estará prohibido, sino allí donde viajéis. No compréis animales en peligro de extinción para tenerlos por mascota, no ahora, sino cuando tengáis dinero para permitíroslo. En definitiva, no colaboréis en la destrucción de la biodiversidad, que planetas tan diversos, de momento y por suerte, solo conocemos uno. Por último, os diría que para ser una buena persona no son necesarias grandes gestos, también sirven pequeños … Cuidad el medio ambiente tanto como esté en vuestra mano, aunque siempre se pueda hacer más.

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