SIN ROGER FEDERER

“Game, Set and Match, Roger Federer”. Esta frase se ha oído repetidas veces desde que comenzara la nueva temporada tenística con los torneos disputados en Oceanía, destacando por encima de todos ellos el Australian Open y la posterior campaña americana, que a día de hoy aún continúa en liza. Y esto es porque, tras sufrir una lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano y que trastocó toda su anterior campaña, el suizo Roger Federer ha vuelto mostrando uno de los niveles de forma y juego más altos de toda su trayectoria profesional. No se trata de una afirmación ni de una opinión propia sino que está fundamentada en los brillantes resultados que está cosechando desde principios de año la estrella suiza, conquistando por quinta vez en su carrera el major australiano, alzándose campeón tras derrotar en la final a un también resurgido Rafa Nadal, en uno de los partidos más épicos que se recuerdan entre estos 2 jugadores (y eso es mucho decir, ya que no han jugado pocos precisamente). En dicho encuentro, dejó patente que, pese a que muchos quieran enterrarle y retirarle, él siempre demuestra que sigue compitiendo, plantando cara y venciendo a las mejores raquetas del circuito ATP como cuando era unos cuantos años más joven. No contento con el resultado obtenido en Australia, Federer inició de la mejor manera posible su andadura por los Masters 1000 americanos, logrando conseguir la victoria en el siempre difícil torneo de Indian Wells frente a su compatriota Stan Wawrinka. El camino que tuvo que seguir el tenista de Basilea para alzarse con el título no fue de rosas precisamente, pues Indian Wells es un torneo arduo donde el calor y la humedad juegan, en muchas ocasiones, malas pasadas a los tenistas, haciendo que algunos de ellos tengan que abandonar la competición antes de tiempo. Pese a estos factores ambientales, y queriendo demostrar que para él los años no pasan y que gestiona su tono físico durante los partidos como nadie. Roger fue avanzando ronda tras ronda, viéndose obligado, debido a su ránking (9º del mundo por aquel entonces), a derrotar desde rondas tempranas a tenistas de entidad considerable, entre los que destaca de nuevo Rafa Nadal, al que venció en una prematura cuarta ronda. Estas dos importantes victorias supusieron para él no solo un importante montante económico, sino también su vuelta al top 5 del ránking ATP, donde había sufrido un descenso considerable la anterior temporada al verse lastrado por la lesión de rodilla. Estos resultados cosechados en un periodo de tiempo relativamente corto y trasuna importante lesión de la que muchos pensaban que no se recuperaría bien, han dado pie a que se vuelva a considerar a Roger como uno de los grandes favoritos para vencer en cada torneo que dispute. Si bien el suizo está muy centrado en lograr una planificación lo más exhaustiva y eficiente dentro de sus posibilidades, para conseguir llegar a los Grand Slam en el mejor momento de forma posible, siendo consciente que su capacidad física no es la misma ahora que la que poseía años atrás. Cabe destacar también, y es lo más llamativo a mi parecer, que con estos triunfos sigue aumentando aún más su leyenda. Sus números en cuanto a títulos hablan por sí solos. Tanto es así, que en sus vitrinas cuenta nada más y nada menos que con dieciocho Gran Slam (5 Australian Open, 1 Roland Garros, 7 Wimbledon y 5 U.S Open), siendo el tenista que más títulos de este tipo ha conseguido en toda la historia del tenis. Además, también se ha alzado en veinticinco ocasiones como campeón de torneos Masters 1000, ha logrado una medalla de oro en la categoría de dobles en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y otra de plata en Londres 2012 en singles, y se ha coronado como campeón en otras tantas ocasiones hasta llegar a poseer en su palmarés, nada más y nada menos, que un total de 98 títulos. Todos estos datos justifican y son un argumento más que suficiente para afirmar que, con una alta probabilidad, nos encontramos ante el mejor tenista de todos los tiempos, como muchos entendidos y leyendas del tenis han comentado en sucesivas ocasiones. Debemos considerarnos unos afortunados por haber podido ver en acción a este SEÑOR con mayúsculas, tanto dentro como fuera de la pista. ¡Nunca te retires, Sir Roger!

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