ARQUITECTURA Y CINE: SIMBIOSIS EN EL SÉPTIMO ARTE

Desde que en 1895 los hermanos Lumière dieran el pistoletazo de salida a la creación del Séptimo Arte, arquitectura y cine han estado indudablemente ligados; ya con producciones expresionistas alemanas como El Golem (Carl Boese y Paul Wegener, 1920) o Nosferatu (Friedrich Wilhelm Murnau, 1922), la escenografía cobra un papel esencial en la creación de la atmósfera de la película.
Pero a riesgo de convertir esta entrada en una clase de historia, vamos avanzar unas cuantas décadas para fijarnos en los hitos arquitectónicos que hacen su presencia en películas conocidas y queridas tanto por críticos especializados como por la audiencia.
Su presencia contribuye sin lugar a dudas a que sean hoy consideradas referentes
de la industria o filmes de culto.
1. El edificio Dakota en La Semilla del Diablo: Aunque Mia Farrow es claramente la estrella del thriller de Roman Polanski de 1968, podemos considerar coprotagonista a uno de los edificios de apartamentos más conocidos de Manhattan. El edificio Dakota del Upper West Side (que es rebautizado como Bramford en la película) prepara el característico ambiente inquitante mientras los créditos de apertura ruedan sobre imágenes aéreas del exterior gótico del edificio. Aunque las tomas interiores fueron en su mayoría filmadas en el edificio Osborne en la calle West, la mítica imagen del Dakota como el lugar donde se desarrolla la siniestra trama sigue profundamente arraigada en la retina de los seguidores del polémico director polaco.
2. El Hotel Stanley / The Timberline Lodge en El resplandor: En la aterradora producción de Stanley Kubrick, la familia Torrance toma la desafortunada decisión de aceptar el papel de regentes durante la temporada baja en un hotel de montaña con una oscura historia. Esta película se torna más siniestra a medida que la trama se desarrolla, con el hotel siendo mucho más que un impresionante telón de fondo en el desarrollo de la trama. Todos recordamos los escalofriantes pasillos enmoquetados, los característicos ascensores o los impresionantes espacios comunes del edificio. Los exteriores se filmaron en el Timberline Lodge, en Oregón, mientras que los interiores pertenecen al Stanley Hotel en Colorado.
3. El edificio Bradbury en Blade Runner: Con el estreno de Blade Runner 2049, parece casi obligatorio darse un paseo por 1982 y volver a disfrutar de la cinta original de Ridley Scott. No hace falta ser un entendido en cine o arquitectura para entender que los impresionantes edificio post-apocalípticos de la cinta son incluso más memorables que las actuaciones de Harrison Ford o Sean Young. El mítico edificio de Bradbury se transformó en un bloque de apartamentos destartalado, que se destaca como uno de los más memorables. Este edificio de Los Ángeles
sirvió como el hogar del personaje de Harrison Ford, Rick Deckard, y es perfecto para este clásico neo-noir de la ciencia ficción. El Bradbury fue construido en 1893 en un Los Angeles pre-Hollywood y comenzó a protagonizar películas desde la década de 1940. Aunque aún hoy sigue usándose, como en 2011 con la oscarizada The Artist, la mayoría de los freaks del cine siempre lo recordarán ligado a Blade Runner.
4. La Casa Chemosphere en Doble Cuerpo: En 1984, Brian De Palma aterrorizó al público con esta elegante película de suspense, hoy un film de culto. Se trata de una cinta que toma mucho de La ventana indiscreta, de Hitchcock y, sin embargo, se las arregla para impresionarnos cuando es contada a través de la perspectiva estilística de De Palma. Jugando un papel importante en la película, está la casa Chemosphere, inolvidable pieza retro-futurista de John Lautner. Encaramada a un poste en lo alto de las colinas sobre Mulholland Drive, en Los Ángeles, la casa es tan única que los espectadores cuestionaron su propia existencia, convencidos de que no era más que un escenario creado para la película.
5. La casa Ennis en La casa de la colina embrujada (1959): Una de las estructuras más antiguas de esta lista, construida en 1924 y utilizada en esta película de terror de 1959, la Casa Ennis se encuentra encaramada a las colinas de Los Feliz y ha despertado la imaginación de innumerables cineastas. Proyectada por uno de los padres de la arquitectura moderna, Frank Lloyd Wright Jr., esta impresionante obra de inspiración maya (que, por cierto, también hace su aparición en Blade Runner) es tan singular y de apariencia misteriosa que resulta ideal como escenario de una terrorífica mansión en uno de los primeros ejemplos clásicos del género.

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