BRAZIL

¿Cuál crees que es el futuro de la sociedad occidental? ¿A dónde nos va a llevar el consumismo compulsivo al que estamos acostumbrados? ¿Qué pasará si continuamos permitiendo a los gobiernos recortar nuestras libertades en nombre de la “seguridad”? ¿Es lo mejor que los puestos más altos se repartan según la meritocracia de lameculos habitual? Estas y otras cuestiones son abordadas por el director y guionista Terry Gilliam en esta película de 1985. El Monty Python americano,director de otros grandes largometrajes como Doce monoso Miedo y asco en Las Vegas, nos presenta un mundo distópico al más puro estilo de la novela 1984 de George Orwell, en el que el estado controla todos los ámbitos de la vida de la población y en el que las apariencias y los contactos son los únicos parámetros válidos para el reconocimiento social y laboral. Existen también una serie de frecuentes atentados llevados a cabo por “misteriosos terroristas”, lo que le da al gobierno plena libertad para realizar interrogatorios y torturas sin necesidad de explicación alguna con el único pretexto de la seguridad ciudadana y valiéndose de un sistema informático teóricamente infalible. En este contexto encontramos a nuestro protagonista, Sam Lawry, que en un principio alimenta y asume este sistema como modo de vida, fomentado por los intereses sociales de su aristócrata madre; hasta que, en una oficina gubernamental, un fallo en los registros le hará vivir una serie de peripecias durante las que, a pesar de poner en peligro su “bienestar” e incluso su vida, se dará cuenta del vacío que existe en su vida, empezará a pensar por sí mismo y encontrará el amor en una chica que vive de una manera alternativa a lo establecido. La estética futurista (para le época), el reparto magistral, el fino humor, la no tan velada crítica social y la fantástica banda sonora obra de Michael Kamen hacen de esta película una obra maestra del cine independiente británico que debe ser rescatada por las nuevas generaciones para hacernos a la idea de los peligros del conformismo social, que están muy presentes en el panorama político y mediático actual, más preocupado por la noticia y el titular sensacionalista que por las consecuencias del mismo.

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