HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE

Antes de dar mi opinión sobre este asunto, quiero dejar claro que conozco lo justo las leyes y lo que nuestra Constitución, tan recurrida últimamente, dictamina acerca del conflicto que estamos viviendo con la región catalana. Y, aunque esto me reste credibilidad, creo que el asunto en cuestión se debe tratar más en el ámbito sentimental que en el jurídico. 

Ya suena a tópico, pero el diálogo es esencial en un conflicto de este calibre y, aunque posiblemente sea tarde por culpa de la irresponsabilidad e intransigencia del gobierno de ambas partes, este debería ser el camino a seguir para llegar a una solución que convenza a todos. Digo que es tarde, porque la animadversión entre ambos bandos es cada vez mayor. Para los catalanes, España se está volviendo cada vez más rancia y retrógada y el resto de españoles ve a Cataluña como una aldea aparte, revelándose como si de la de Asterix y Obelix se tratase. Algunos españoles (tristemente cada vez más) quieren que Cataluña siga siendo parte de nuestra nación, no por sentir un vínculo o cariño, sino “para que se jodan y se queden”, pensamiento que, junto al extremismo que aflora poco a poco, conforma un ciclo que se retroalimenta y que nos aleja más y más.

Es obvio que este sentimiento independentista no lo tienen todos los catalanes y que la “moda” actual hace que los que no desean dicha independencia se escondan, haciéndose notar infinitamente más a los que sí la apoyan, aunque no tengan razones argumentadas para ello: triunfando además mucho entre los jóvenes que, posiblemente, no se muevan por motivos económicos o políticos.

Es por todo ello que, para mí, la solución más lógica pasa por hacer un referéndum legal donde los catalanes decidan si quieren o no seguir formando parte de nuestro país. Recalco que no me gustaría que Cataluña se convirtiera en un nuevo país ni pienso que saldría el SÍ, pero creo que si verdaderamente la mayoría lo eligiera, no habría ningún motivo para que continuasen formando parte de algo que no los representa ni se sienten parte.
Y sí, deberían ser ellos y solo ellos los que hicieran dicha votación, ya que son ellos los que pueden sentirse españoles o no, no el resto de España.

Ya sé que por nuestra Constitución no se puede hacer dicho referéndum y que, en todo caso, deberían votar todos los habitantes de nuestro país, pero las leyes están para cambiarlas y evolucionarlas conforme a las necesidades de la gente, prevaleciendo los sentimientos y la búsqueda de la paz y la calma antes que una imposición “porque sí” que está haciendo que la situación sea cada vez más insostenible e irreversible.

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