INDIFERENCIA E INDEPENDENCIA

España sufre desde hace años una terrible enfermedad queafecta a un elevado porcentaje de la población. El grado de expansión es tal que, sólo hace falta tomar un café con un pequeño grupo de amigos para ser consciente de la mella que dicha epidemia está dejando en nuestras cabezas. Tal y como dijo el filósofo y pensador Aristóteles, “el hombre es un animal político” interesado por aquellos asuntos que conciernen al grupo público. Sin embargo, es más que relevante el hecho de que, en la actualidad, miles de personas se muestran indiferentes ante los temas que se tratan, no solo en las altas esferas políticas, sino también en los pequeños entes administrativos como pueden ser los ayuntamientos. Hace años que nuestros políticos son conscientes del actual estado de indiferencia política del que adolecen, por desgracia en su mayoría, los jóvenes españoles.
Esta falta de inclinación por muchos de nosotros hacia los temas públicos da lugar a un perfecto panorama sociopolítico en el que aquellas figuras que, en función del principio de representatividad desempeñan cargos políticos, actúan sin considerar laresponsabilidad de sus decisiones.
A pesar del estado de inconsciencia relativo a la situación política de nuestro país bajo el que viven miles de ciudadanos, son muchos los que, haciendo gala de su “patriotismo”, alzan la voz para arrojar estúpidas opiniones bañadas de connotaciones románticas. Quizá sea la hora de sacar a relucir el tan conocido asunto catalán, el cual inunda desde hace meses (por no hablar de años) los medios de comunicación nacionales. Todos nos mostramos indignados al ver cual es la pésima administración llevada a cabo por las instituciones del Gobierno central y del Govern catalán ante los recientes disturbios que tuvieron lugar a raíz de la celebración, el pasado uno de octubre, del referéndum acerca de la independencia de Cataluña.
Sin embargo, muchos sectores de la sociedad no han sentido la necesidad de exigir a los partidos políticos la búsqueda de una negociación entre ambos órganos ejecutivos hasta ahora. Resulta curioso ver como, aquellas personas que se mostraban ajenas a la política ahora arrojan numerosos argumentos,(desde mi punto de vista deplorables), para defender la imposibilidad, o la necesidad, de un acto secesionista por parte del Govern catalán.
En el caso de aquellos que defienden la imposibilidad acerca de la independencia catalana, he de decir que se aferran a datos históricos claramente sesgados y a construcciones legales que desconocen para preservar la imagen de la España que han visto desde que nacieron.
No obstante, no hemos de olvidar que nuestro país, tal y como lo conocemos, presenta esta determinada estructura territorial desde hace relativamente poco tiempo. Nuestras fronteras han cambiado a lo largo de los siglos, incorporándose y separándose nuevos territorios, bien mediante actos revolucionarios,bien mediante instrumentos jurídicos.
Tampoco me agrada observar como muchos catalanes, movidos por un sentimiento nacionalista, en ocasiones exacerbado, se dejan influenciar por la opinión de políticos y figuras públicas que, lejos de buscar el verdadero beneficio para Cataluña, juegan con discursos demagogos y reaccionarios.
En mi opinión, defender el derecho de autodeterminación de un pueblo como puede ser el catalán, es totalmente legítimo, siempre y cuando se empleen para ello medios honestos y objetivos.
Por lo tanto, es por lo que, hoy más que nunca, hemos de mantenernos correctamente informados acerca de lo que verdaderamente ocurre en nuestra sociedad. Tenemos que procurar no dejarnos influenciar por lo que manifiestan aquellos grupos políticos que rechazan el diálogo, tanto defensores de la independencia de Cataluña como detractores de la misma, y de mantener una actitud racional ante lo que constantemente arrojan las redes sociales en plena efervescencia sobre el tema. He de finalizar diciendo que, desde mi punto de vista, la posible separación de Cataluña del Estado español no es una posibilidad lejana y utópica. Atendiendo a los recientes sucesos, es más que evidente que la sociedad catalana continuará reivindicando su soberanía. Solo falta esperar a ver cuál será la respuesta del Gobierno central y de la comunidad internacional

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