DON´T STOP ME NOW

Me parece oportuno conmemorar en este primer número de la revista, el aniversario de la muerte de uno de los más importantes artistas de la música contemporánea.Su amplia obra fue toda una revolución para la música y todavía hoy podemos seguir escuchando su voz solamente encendiendo la radio; y por supuesto que no le hablo de buscar alguna emisora de música ochentera con tintes nostálgicos, sino que en cualquier emisora contemporánea que ofrezca música mínimamente elaborada no pasara ningún día sin escuchar alguno de sus himnos, porque nótese el matiz de que utilizo la palabra himnos para definir sus canciones porque la calidad que encontramos en cada pieza,
más todo el talento que su banda poseía y añadiendo el buen envejecimiento que ha tenido toda su obra en general, ha logrado que esta banda, pero sobretodo su cantante en particular, hayan alcanzado la eternidad.

Efectivamente hablo de Freddie Mercury, que en este mes de noviembre hará 26 años desde que nos dejó. En esta columna pretendo hacer un repaso junto a vosotros de cómo fue la lucha de Mercury durante sus últimos años de vida, y de por qué es uno de las grandes figuras de la lucha contra el SIDA.

En 1987, mueren dos de las antiguas parejas de Mercury por culpa del SIDA, y consciente del peligro que el mismo corría debido a su ajetreada agenda sexual, decide hacerse el primer análisis; bien es cierto que el nunca confirmó ni desmintió nada, pero a partir de ahí es cuando empiezan a surgir los primeros rumores sobre la enfermedad de Mercury, al ver como su casa de Londres empieza a parecerse más a una clínica que a una mansión. Efectivamente, Freddie Mercury estaba enfermo.

Al principio, solamente tres personas fueron informadas, su pareja, Jim Hutton; su exnovia de y amiga de toda la vida, Mary Austin; y Jim Beach, manager de Queen. Aunque finalmente, el cantante se lo contó al resto de componentes de la banda.

Esto no sirvió como para alejarle de su carrera, al menos no totalmente. Freddie Mercury seguía componiendo para el mundo; su figura seguía siendo la guía de jóvenes que deseaban escuchar su mensaje neoliberal.

Detrás de esta gran cortina diversos hechos como que después de lanzar el álbum “The Miracle” no se hiciese una
gira o como que en el último videoclip que grabó (“These Are The Days Of Our Lives”) encontramos un Mercury extremadamente delgado (además de un video en blanco y negro para ocultar el verdadero aspecto de la estrella) hacían crecer el palabrerío de la prensa británica, que insistía en las peligrosas amistades del vocalista.

Finalmente, el 23 de noviembre de 1993, se anunciaba que Mercury padecía de SIDA, y convocaba a todos los fans, médicos y enfermos para que ayudasen a luchar contra esta enfermedad. Un día después, dejaba esta vida.

Freddie Mercury significó un antes y un después en la lucha contra el SIDA, lo que era una enfermedad de grupos
marginales ahora se convertía en la injusticia que se había llevado al señor Mercury (era la primera vez que un artista de renombre hablaba de este virus). A pesar de que desde hace 26 años no podemos escuchar a Queen en directo, si el vocalista que consiguió parar el tiempo en Wembley siguiese aquí, cantaría ahora más que nunca “The Show Must Go On”, porque aunque a los 45 años nos abandonase, su legado jamás desaparecerá.

freddy

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