¿Y TÚ, TE SIENTES ESPAÑOL?

En estos tiempos de disputas territoriales, una cosa es obvia y es que tal y como está la Constitución y la situación, no sería legal que Cataluña se independizara. Podría ser objetivo y seguir el artículo así, pero no tendría gracia, ¿no?

Mejor sigo con un ejemplo. Imaginaos el caso de Pep:

Es un empleado de la construcción de unos 50 años, harto de trabajar toda su vida con el fin de mantener a su familia para luego ser despedido con la reforma laboral más fácilmente que nunca. Además, al igual que todos, ha sido sorprendido por los escándalos de corrupción, tanto en el gobierno central como en su propia comunidad autónoma. Viendo todo esto, puede ser lógico pensar que a Pep le interese pertenecer a un gobierno formado desde cero, un gobierno más transparente y justo. Pues bien, imaginemos que en un uno de octubre, Pep se dispone a expresar su opinión. Sin embargo, cuando iba a realizar un acto tan ilegal como meter un papel en una urna (nótese la ironía), le detuvo la policía a golpes de porras y bolas de goma… y como a él, a otras 900 personas más, ¿un poco surrealista, verdad?

Quiero decir, ¿cómo puede ser que, en un Estado de Derecho en el que vivimos, se lleven a cabo acciones tan represivas? Si esas personas hubiesen salido de casa con una prenda de ropa con la bandera de España, ¿habrían sido agredidas igualmente? Sinceramente, esto me entristece. Me entristece que sea el propio Gobierno el que arremeta contra la libertad de expresión y el derecho al voto; que la policía que vela por nuestra seguridad nos dé palos de buenas a primeras; que en las noticias siga habiendo casos de palizas entre jóvenes (y no tan jóvenes) por disparidad de pensamiento; que tengas amenazas por mostrar tu opinión en cualquier medio; que todavía los protagonistas de ciertas manifestaciones sean el “Cara al Sol” y el saludo fascista; que me tengan que llegar a los oídos todos los días comentarios cuñadistas al respecto… Después de ver esto, no me extraña que exista gente que se quiera independizar…

No ha sido la mejor manera de hacer las cosas por parte del Govern, que, por otro lado, parece que no tienen las cosas muy claras, pero tampoco había mucha opción. Tenemos una Constitución arcaica de 1978, que fue redactada de la manera más neutral posible, pero demasiado cerca temporalmente del Franquismo. No digo que la Transición no trajera cosas buenas, pero en mi opinión la Constitución no es una de ellas. Y hasta que no haya consenso para poder reformarla, esto seguirá así: una monarquía elegida a dedo por un dictador, privilegios fiscales para ciertos ciudadanos (aforamientos), instituciones que no cubren las necesidades de la sociedad o una limitación excesiva de los campos que pueden ser sometidos a referéndum, entre otros. Con el “no había mucha opción”, me refería a que, si esto no ha cambiado en 40 años, nada nos dice que no vaya a durar, al menos, otros 40. Además, si nos fijamos en la historia del independentismo español, tras el fracaso del Plan Ibarretxe del País Vasco en el Congreso de los Diputados, en el 2005, con 313 votos en contra y apenas 29 a favor, Cataluña no tenía ninguna posibilidad de éxito en otra posible votación.

También quiero dejar por zanjado el tema de quién debería votar en el referéndum, si los catalanes o todos los españoles. Si alguien tuviera alguna duda, me gustaría que se informara sobre el referéndum celebrado en Escocia o en Quebec o el que se celebrará en Nueva Caledonia. De todas formas, si a alguien le urgiese demasiado votar, que sepa que todos los jueves se abren votaciones en Gran Hermano.

En esta situación de incertidumbre, en mi opinión, es el Gobierno quien debería tomar las riendas de la situación, pero no lo hace. Lo único que está consiguiendo es desatar más odio (si cabe) entre las partes. Opta por no recurrir al artículo 155 de la Constitución, pero prefiere sacar a pasear pelotas de goma. En fin, como bien dijo Gandhi, “la violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Y aquí está claro quién tiene miedo.

sientes

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