EL FÚTBOL FEMENINO NO INTERESA

Los chicos tienen que jugar en el patio al fútbol y las chicas tienen que entretenerse jugando a papás y mamás… “¿Cómo?

¿Que quieres jugar con nosotros? ¿Acaso quieres ser un chico?” Supongo que estas cuestiones no te sorprenden, pues desde siempre se ha tenido que lidiar con ellas cuando una chica quería participar en un deporte ‘masculino’.

Es indignante cómo desde pequeños nos imponen una serie de estereotipos a los que si no nos regimos ya se noscategoriza como unos antisistema. No hay nadie que decida qué deporte es natural para un sexo y cuál no. Simplemente es practicar un de- porte, y no da derecho a juzgar a nadie por ello ni a privarle de hacer lo que le gusta. Yo llevo desde los cuatro años jugando al fútbol y, sinceramente, lo que me decían me daba exactamente igual.

Sin embargo, el problema no termina solamente en el qué dirán, sino que también hay una brecha en la visibilidad y en los privilegios que se le dan al fútbol masculino frente al femenino. Cada semana retransmiten cientos de partidos de fútbol mascu- lino de los cuales, los muchos programas deportivos, analizan hasta el mínimo gesto que han realizado esos referentes mascu- linos. De la misma manera ocurre con los logros: cuando el de- porte femenino consigue un éxito importante, los medios de comunicación dedican apenas treinta segundos para informar sobreelsucesoy,claro,siempreparacerrarelprograma.Eviden- temente es más importante hablar del corte de pelo que se ha hecho Cristiano Ronaldo. Respecto a nivel económico, la en- cuesta proporcionada por la FIFA en 2016 indicó que el dinero destinado anualmente al fútbol femenino no representa ni el 1% de lo que se invierte al masculino porque las Federaciones consideran este deporte de hombres.

Pese a la desigualdad que hay, me siento optimista. Sé que esto va a cambiar. En la última década el fútbol femenino ha sido la actividad deportiva que más ha crecido. Cada vez hay más partidos televisados, los niños compran las camisetas de las jugadoras y además los equipos están empezando a jugar en los estadios que se merecen. De hecho, este año en San Mamés se cumplió un récord de asistencia con un total de 48.121 especta- dores, mucha más gente que en algunos partidos masculinos. Pero eh, el fútbol femenino no interesa.

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