LA OTRA CARA DEL FÚTBOL

“Ponte gafas, ridículo”, “cabrón de mierda”, ”retrasado”, “hijo de puta”… Esto sólo es una pequeña parte, y la más agradable, que tenemos que escuchar los árbitros cada fin de semana en el campo. Primero, voy a intentar explicar lo que significa ser árbitro. El arbitraje es una profesión en la que un grupo de personas untan sus conocimientos para que un partido discurra  dentro de un marco del respeto y de juego limpio. A los 11 años tuve la gran oportunidad de comenzar a formarme como árbitro, fue algo inesperado y sorprendente para mí, animado por mi familia, la cual compartía la profesión, me adentré en el mundo del arbitraje. Poco después, con los años de madurez, pude comprender que no solo tenía la responsabilidad de dirigir un partido, sino que sería un educador, porque eso es lo que verdaderamente signi- fica el arbitraje. Desde las categorías más inferiores somos los educadores de miles de niños y niñas a los cuales les enseñamos grandes valores como son el respeto, la deportividad y el compañerismo.

Arbitrar requiere una serie de conocimientos y aptitudes que no todo el mundo tiene .El fútbol es un deporte difícil pero más lo es tomar una decisión en milésimas de segundo bajo presión, y además que esta sea la acertada. Arbitrar es sinónimo desacri- ficio, esfuerzo y dedicación.

Todo este trabajo que realizamos los árbitros está infravalorado, sobre todo por la opinión pública. No logro entender cómo puede haber gente que piense que somos los malos, que no hacemos las cosas bien porque no queremos o incluso que piensen que no somos personas. Arbitrar es un trabajo como otro cual- quiera pero, ¿por qué nosotros tenemos que escuchar insultos hacia nuestra persona o familiares constantemente? Sincera- mente creo aún queda mucho para conseguir que en un campo de fútbol solo se oigan gritos de ánimos o aplausos.

Espero que este artículo ayude a que las personas puedan entender que el arbitraje es una profesión honrada y con un gran trabajo a las espaldas.

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