LA FUERZA DE LOS ESTEREOTIPOS

¿Sabéis lo que es un estereotipo? Podemos llamar estereotipo a una impresión, prejuicio o etiqueta creada de manera generalizada y sin fundamentos, estos son aplicados de manera inconsciente ya que están relacionados con las distintas culturas, historia y geografía. Pueden ser negativos, positivos o neutros, pero casi todos suelen estar vinculados al aspecto físico sobre todo, por eso casi todos son dichos de manera errónea y despectiva por lo que casi siempre suelen herir los sentimientos de las personas. Hay numerosos tipos de estereotipos, como por ejemplo, los estereotipos de belleza, etnias, sociales y económicos… Pero vengo a hablaros sobre los estereotipos de género, que a día de hoy es un gran problema en nuestra sociedad que ya debería de estar solucionado. A pesar de que estamos en pleno siglo XXI, sigue habiendo muchísimos estereotipos sobre cuáles son los roles de los hombres y de las mujeres, desde que nacemos ya tenemos asignado que el color azul es para los niños y que el rosa es para las niñas o que a un niño tenemos que regalarle un coche o herramientas para jugar y a una niña un carrito, una cocina, muñecas… Todavía hay gente que no se hace a la idea de ver a un niño jugando con muñecas o a una niña jugando al fútbol. Esto es debido a que los estereotipos adquieren más fuerza cada vez que las personas los comparten, debido a esto y a la gran cantidad de veces que se mencionan a mucha gente ya les parece hasta algo natural. A la vez que crecemos aparecen todavía más estereotipos y causan numerosas situaciones de desigualdad y discriminación en la sociedad. Seguro que todos hemos escuchado o visto alguna situación donde por llevar alguna prenda o vestir de una manera distinta a la impuesta por la sociedad los hombres son llamados “maricones” y a las mujeres “marimachos”, y seguro que también hemos escuchado que el maquillaje y los pintauñas son para las mujeres, relacionado a esto podemos mencionar la homofobia que es la antipatía y el odio hacia los homosexuales, seguro que durante estos últimos años habéis visto numerosas noticias relacionadas con agresiones y denuncias sobre este tema a pesar de que en este siglo se supone que tenemos total libertad para expresarnos. También podemos mencionar el machismo y la misoginia que es una idea que sostiene que el hombre es el “sexo fuerte” y esta relacionado con la fuerza, valentía, carácter dominante mientras que la mujer es el “sexo débil” y se la relaciona con la fragilidad, inestabilidad, sumisión, dependencia del hombre… Como ya he dicho todo esto suena normal a tanta gente porque ya lo ven algo natural de todas las veces que esto se repite. Para que entendáis mejor de lo que estoy hablando os voy a nombrar tres expresiones que seguro que todos hemos escuchado alguna vez: La primera es “el lugar de la mujer es la cocina o la casa” esto está normalizado hasta en la publicidad, en la mayoría de los anuncios de detergentes, comidas y aparatos de limpieza podemos observar que casi siempre aparece una mujer realizando tareas de la casa o cuidando de los niños mientras que el hombre esta trabajando y ganando el dinero para la familia. Otro ejemplo sería “la mujer no tiene suficiente autoridad para ocupar cargos directivos” pero a la hora de la verdad numerosos ejemplos desmontan este estereotipo y que se ha demostrado que las mujeres tienen la misma capacidad que los hombres para ocuparse de los cargos directivos incluso se ha demostrado que muchas veces las mujeres tienen una gestión mas eficaz que los hombres en diferentes áreas. Y como último ejemplo el “esto es trabajo de hombres” muchos trabajos están clasificados por trabajos de hombres y de mujeres es la llamada brecha de género, los trabajos relacionados con la fuerza como por ejemplo bombero, mecánico, obreros y las mujeres algo relacionado con la limpieza, la enseñanza… debido a la brecha salarial podemos observar una gran diferencia de unos 500 a 700 euros entre el sueldo de los hombres y las mujeres, este problema se ha ido corrigiendo poco a poco en la actualidad. Para solucionar este fenómeno debemos combatirlo por diferentes frentes: en el idioma y el vocabulario, en las leyes y las prácticas, en la mentalidad de las personas, en los sistemas de justicia, en los medios de comunicación y en la educación, en las diversas organizaciones y autoridades públicas, en las empresas y con las mismas personas.

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