LAS APARIENCIAS Y LOS PREJUICIOS

En este artículo quiero hacer una pequeña reflexión que probablemente muchos ya os habéis hecho y es que esto es más común de lo que debería, hablo de las apariencias relacionadas con las drogas. La mayoría de la gente, entre la cual hay veces que me puedo incluir, juzgamos a los demás por sus apariencias y sin conocerles pensamos que sabemos todo sobre ellos. No sé si esto es un problema de la sociedad o de cada individuo pero por lo general cuando vemos a una persona con una apariencia distinta a lo habitual tendemos a desconfiar. Voy a poner un ejemplo en el que casi todos vais a pensar lo mismo aunque puede que ninguno tengáis razón: se le acerca un hombre con traje y corbata y le pide la hora o un euro para poder coger el bus porque dice que ha perdido la cartera. La mayoría de nosotros miraríamos en la cartera para ver si tenemos ese euro o el móvil para poder decirle que hora es, todo esto sin desconfiar en ningún momento de la otra persona. Sin embargo ahora viene un hombre con chándal, barba larga y rastas y os pide la hora o un euro para poder coger el bus. De primeras muchos dudaréis que sea de fiar y volveréis a mirarle para intentar saber si lleva otras intenciones. Ambos hombres piden lo mismo y simplemente por su apariencia física ya les has juzgado sin conocerles en absoluto. Este caso es llevado al extremo con el tema drogas y la policía y es que parece ser que muchos no han escuchado el refrán de “no juzgues un libro por su portada”. Todos tenemos algún amigo o conocido al que por sus apariencias no convencionales han sido registrados de arriba abajo porque el policía decía estar seguro de que tenían drogas y no se iría hasta que no se las diera. No obstante a la gente que lleva un look más convencional raramente le pasa. Es gracioso el caso de los coches y los controles ya que si pasas por una aduana o simplemente un control normal y llevas un buen coche y niños a bordo suelen dar por hecho que eres una persona responsable y sana que no consume nada de alcohol ni drogas de otros tipos. Por el contrario si llevas un Seat Ibiza de hace unos años, el pelo rapado y algún piercing o tatuaje tus probabilidades de ser parado y registrado se han multiplicado de una manera increíble. Con esto no quiero decir que la policía no tenga ni idea de lo que hacen sino que a menudo se dejan llevar por sus prejuicios con demasiada facilidad. Otro ejemplo de la vida cotidiana en el que las apariencias tienen una gran importancia es a la hora de buscar trabajo. Muchas empresas no quieren a trabajadores que tengan tatuajes visibles o piercings. Esto siempre se debe a los prejuicios, ya sea de los clientes que no les gusta que les atienda gente con un look distinto o más probablemente del jefe que piensa que la gente tatuada no es de fiar y van a ocasionar problemas. Esto es totalmente ridículo ya que como le guste vestir o decorar su cuerpo un empleado no debería ser relevante y sí su capacidad para desempeñar su trabajo. Es algo que poco a poco se está cambiando pero todavía sigue siendo un consejo habitual cuando vas a buscar trabajo que no lleves piercings o tatuajes visibles. Me gustaría terminar con un refrán muy interesante y es

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