UN JUICIO ANTICIPADO

Los hombres no lloran; para estar guap@ tienes que estar delgad@ y tener un cuerpo atlético; las chicas con pelo corto son muy masculinas; tiene tatuajes, así que seguro que es un drogadicto; cuidado que es musulmán; lleva la bandera de España, seguro que es facha; es maricón así que mejor que no te toque… Estos son algunos de los muchos ejemplos con los que podría empezar a escribir este artículo sobre los «juicios anticipados», o más comúnmente conocidos como los prejuicios y estereotipos. Los responsables de que todos tengamos malos pensamientos ante primeras impresiones somos nosotros mismos, que con tal solo el poder de la palabra hemos conseguido que millones de personas se preocupen más por la opinión ajena de lo que se preocupan por ellos mismos. Es un grandísimo error que califiquemos a una persona tan solo por su sexo, procedencia o por su apariencia. Prejuicios y discriminación son dos conceptos que van muy ligados. Los medios masivos de comunicación, como la televisión, la radio, el cine e Internet, constantemente plasman estereotipos que podrían ayudar a fomentar los prejuicios. Por ejemplo, es muy común ver en una película que el villano es un hombre de origen negro o bien de medio oriente, mientras que el héroe es anglosajón. También en los medios de comunicación existen estereotipos de raza, género y edad (ya que se presenta una burla constante hacia las personas de la tercera edad). Por otro lado, es muy común que se hagan bromas a costa de las personas homosexuales, promoviendo así prejuicios por orientación sexual. Los prejuicios son creencias que están sumamente arraigadas a una persona o incluso a una sociedad entera. Actualmente existen muchos esfuerzos por eliminar los prejuicios y, junto con ellos, la discriminación en general. Personalmente y como recomendación a todos los que queráis cambiar vuestra actitud ante esta sociedad manchada de valores insanos, os propongo un ejercicio de simple empatía, es decir, poneros en el lugar del otro. Durante la infancia hemos hecho muchos «copiar y pegar» en nuestras mentes, ya sea procedente de nuestros padres, tíos, abuelos, amigos, o simplemente lo que hemos observado en la calle. Llegó la hora de ser críticos y juzgar a una persona por sus capacidades y competencias y no por si es negra o gorda.

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