LOS FELICES AÑOS VEINTE

Con la entrada de esta nueva década, cabe recordar la que hace cien años fue conocida como la década de «los felices años veinte». Este periodo de la historia se sitúa en la etapa de entreguerras del pasado siglo (1919-1939) y el nombre le viene que ni pintado, ya que un año antes había acabado la Primera Guerra Mundial (la Gran Guerra), y el mundo necesitaba una etapa de estabilidad y paz. Más concretamente, esta etapa de la historia transcurrió desde 1922 hasta 1929, año en el que se vive la segunda peor recesión económica de la historia después de la de 2007, conocida como «La Gran Depresión».

A pesar de ser conocida como una etapa muy próspera, la verdad es que solo podemos hablar de ese crecimiento del bie­nestar social y económico sobre todo en Estados Unidos, ya que salió muy beneficiado del fin de la Gran Guerra. Europa había quedado bastante tocada, con la economía paralizada y los países beligerantes muy destrozados, por lo que EEUU fue la principal fuente de ayuda. Se puso en marcha el Plan Dawes en 1924 para apoyarlos e incentivar de nuevo su crecimiento. El desarrollo de los países europeos no se alcanzó hasta casi 1926. Por parte de España, en 1923 llegó al poder Primo de Rivera instaurando una dictadura que duraría hasta 1930.

Centrándonos de nuevo en EEUU, la expansión se basó en una profunda transformación productiva dominada por la inno­vación técnica (un claro ejemplo es la fábrica Ford). Fue en esta época donde se popularizó el uso del teléfono, el automóvil y los electrodomésticos. Estos aparatos eran demasiado caros, y fue entonces cuando se aplicó por primera vez la venta a pla­zos. Esto creó una oleada consumista, ya que la gente podía comprar los productos sin necesidad de tener el efectivo en un primer momento. También fue objeto de popularidad la difusión de la radio como medio de comunicación masivo, ya que era un dispositivo económico y al alcance de toda la población. Se llegaron a registrar tasas de desempleo muy bajas.

Esta fue la época de los espectáculos de masas (cine, deportes, cabarets, teatro), las corrientes musicales (jazz,char­leston, blues), etc., que dieron mucha popularidad al mundo de Hollywood. Se puede decir que a partir de este momento surgió el concepto del «american dream».

Ya en 2020, solo nos queda esperar que estos años veinte del presente siglo nos sean igual de felices y prósperos o más, aunque no hayamos empezado con tan buen pie (Brexit, coro­navirus, guerra comercial, etc.) para que dentro de unos años esta sea recordada como una época dorada de prosperidad y de desarrollo económico y social.

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