OZZY OSBOURNE-ORDINARY MAN

Este nuevo LP comienza con el single «Straight to He» con un sonido que recuerda enormemente al álbum 13 de Black Sabbath aunque de mayor tempo. Duff McKagan realiza, en este corte en particular y a lo largo del álbum en general, un espléndido trabajo a las cuatro cuerdas, sonando muy limpio y potente a la vez.

Golpes de batería y una voz distorsionada. No, no se trata del clásico «Iron Man» de hace casi medio siglo, sino de «Goodbye», la tercera canción de Ordinary Man. Nuevamente, se intercalan secciones lentas con guitarras limpias con partes más pesadas, eléctricas y bastante veloces, ideales para uno de los movimientos preferidos de los metaleros: el headbang­ ing.

«Ordinary Man» trae la primera (y mejor) colaboración del disco homónimo. Nada más y nada menos que Elton John, una de las figuras más importantes de la historia de la música. Se trata de una preciosa balada en la que destacan el piano de Sir Elton y la letra, acerca de la fama propia de estrellas como estos dos cantantes ingleses. De ejecución lenta y con un pegadizo estribillo, a pesar de la tristeza abordada en la letra,
es «Under the Graveyard». Superada la mitad de la canción, viene un acelerado puente que vuelve a introducir el estribillo, más largo y con florituras en la guitarra.

Ozzy, como muchos cantantes de Hard Rock y Heavy Metal de su generación, viene del Blues, sabiendo tocar la armónica, como ha demostrado anteriormente y como hace en «Eat Me» quizá el tema que más suene al primer Black Sabbath. Regresando de este pequeño viaje a tiempos pasados, «Today Is The End» ofrece un Metal más moderno. El estribillo es mucho más melódico que las demás partes de la canción, lo que provoca uncontraste continuo.

«Scary Little Green Man» emplea unas guitarras iniciales con un sonido con reminiscencias ochenteras. Llaman la atención en este corte pequeños fragmentos con influencia Funk (tal vez fruto del batería del álbum, Chad Smith de Red Hot Chili
Peppers).

Una letra agónica sobre una música extrañamente tranquil­izante es lo que encontramos en "Holy For Tonight", un tema que inaugura la recta final del disco y que suena a la despedida definitiva que parece que son este LP y esta gira. Mucho más acelerada es » A Raid», consistente en un Rock And Roll veloz, desenfadado y distorsionado en la que colabora el trap­ero Post Malone, realizando ambos un excelente trabajo vocal.

Se trata, en conclusión, de un magnífico disco que suena fresco y nuevo a la vez que se deja influir por los patrones y temas clásicos que hicieron de Ozzy Osbourne una de las
voces más reconocidas y reconocibles del Rock y el Heavy Metal.

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