Call Of Duty: Modern Warfare 3

Para los seguidores de la saga Call of Duty llega una nueva entrega, recién salida al mercado con récord de ventas en Reino Unido y Estados Unidos. En su primera semana se han obtenido más de 6 millones y medio de copias vendidas con unos beneficios de más de 400 millones de dólares solamente en estos dos países. Dicha entrega, Call of Duty Modern Warfare 3, se basa en una hipotética tercera Guerra Mundial, con acciones distribuidas en diferentes emplazamientos del mundo como son Nueva York, Londres, Somalia o la India. Como en ediciones anteriores, el personaje antagonista a batir será Makarov, que se mostrará más duro e implacable que nunca.
El inicio de la historia se desenvuelve en la isla de Manhattan, Nueva York. Cabe destacar la impresionante escenografía de la isla con todo lujo de detalles debido al alto nivel de los gráficos. En estas primeras misiones nos meteremos en la piel de Derek Frost Westwork, con el cual recorreremos las calles de un Manhattan completamente arrasado por el caos creado por grupos terroristas. Otros lugares donde se desarrollará la acción son emplazamientos tan míticos como el Big Ben londinense o el Air Force One, el avión del presidente de los Estados Unidos. Otras misiones incluyen infiltraciones en plena Sabana Africana. En algunas de estas misiones contaremos con la ayuda de los conocidos agentes rusos Yuri y Andrei, que en anteriores entregas pertenecieron a las filas de Makarov.
Las idas y venidas del modo historia serán constantes y, capítulo tras capítulo, iremos desplazándonos y retornando lugar tras lugar, como ya es típico en los últimos Call of Duty, y esto dotará de gran dinamismo al modo individual. En ciertos momentos esto puede volverse negativo ya que tantas idas y venidas pueden confundirnos y desorientarnos.
Todo lo referente a los aspectos armamentísticos será muy próximo en cuanto a veracidad bélica se refiere, pero el transcurso de la historia estará más enfocado a la espectacularidad propia del cine de acción. Al igual que en las anteriores entregas, habrá situaciones de gran dureza y crueldad, que podrán ser desactivadas desde el menú de opciones, pero sin dichas situaciones las batallas no serán lo mismo.
La duración seguirá la media de los anteriores y no pasará de siete u ocho horas, pero la sensación que nos deja es que Activision seguirá dando muchísima importancia al modo individual en sus juegos pese al evidente predominio del modo online.
Activision ha intentado recrear de la manera mas fiel posible todos y cada uno de los escenarios en los cuales transcurre la acción del videojuego, de tal forma que los lugares más emblemáticos han sido escaneados para posteriormente ser convertidos en increíbles escenarios abiertos llenos de detalle.
El juego ha llegado a España doblado completamente al español, lo cual mejora la experiencia para muchos de los usuarios. Cabe destacar que las personas que han puesto voces a los soldados son famosos actores estadounidenses. La jugabilidad en Call of Duty Modern Warfare 3 está fuera de toda duda. En el plano armamentístico la variedad es tal que podremos encontrar desde pistolas como el revólver ruso MP412, hasta rifles de precisión, pasando por escopetas como la AA-12. En cuanto a vehículos, estos estarán presentes en MW3 pero de forma más secundaria y unicamente como un apoyo en nuestras misiones.
Uno de los principales inconvenientes del videojuego es la desaparición del modo cooperativo en el modo historia, que nos permitía pasar buenos momentos junto a otros amigos. Aun así tendremos otros dos modos de juego: el ya conocido operaciones especiales y la novedad, Survival. Este nuevo modo, es el sustituto del modo Zombi: aquí nos enfrentaremos a hordas de enemigos con dificultad progresiva en dieciséis emplazamientos por superar.
Sin duda el grueso del juego es el modo online, en el que cada modo estará dividido en terreno estándar o avanzado (para complacer tanto a los jugadores más experimentados como novatos). Los modos avanzados comenzarán a desbloquearse a partir del nivel diez; dichos modos ampliarán la variedad de los del terreno estándar.

Artículo escrito por: Sergio Pascual & Álvaro Pascual

Homeopatía: agua muy cara

La homeopatía es una de las mal llamadas medicinas alternativas que fue creada por el médico Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII y ha ido ganando popularidad en los últimos años. Lamentablemente, aunque no hay ninguna prueba de su eficacia y sus bases son cuando menos controvertidas, en muchos países no hay una respuesta de la comunidad médica firme e incluso cuenta con financiación pública (aunque en algunos sitios esto empieza a cambiar como en Reino Unido donde se está intentando retirar la financiación y la British Medical Association también se ha posicionado en su contra).
La homeopatía se basa en dos principios:
Primero: Lo similar cura a lo similar, es decir, que si una cierta sustancia te causa una enfermedad, esa misma sustancia te la cura. Así por ejemplo, los productos homeopáticos contra el insomnio se basan en la cafeína.
Segundo: Cuanto más diluida está una sustancia más fuerte será su efecto. Sí, así tal cual. Para justificar esto dicen que el agua tiene memoria, y que recuerda cual es la sustancia con la que ha estado en contacto. Esto, por supuesto, no está comprobado científicamente y va contra todos los principios de la física y la química, además de ser simplemente absurdo por la cuenta que nos trae, porque el agua que bebemos ha estado en contacto con muchas, muchas cosas, y bastantes muy desagradables, cada cual con su imaginación.
Para denotar cuán fuerte es el producto, en los productos homeopáticos se incluye una etiqueta del tipo “15 CH, 30CH, 200CH…” en relación a cuantas veces ha sido diluido. El significado es que si un producto es 30CH quiere decir que se ha diluido 30 veces, esto es:
Se coge un mililitro del principio activo y se diluye en 100ml de agua, tras esto se agita, se coge un mililitro de esta muestra y se vuelve a diluir en otros 100ml de agua, se vuelve a agitar…. y así 30 veces. Con un poco de matemáticas, en cada dilución se disminuye la concentración del principio activo en un factor 1/100, por lo tanto, después de las 30 diluciones tendremos 1 molécula de principio activo por cada 100^30 moléculas de agua, esto son unos 3*10^34 litros de agua, es decir, en números redondos, que si llenáramos una “piscina” que tuviera 30.000.000 (treinta mil millones) de veces el volumen de la Tierra, habría una única molécula de principio activo en ella (si nos vamos a una dilución 200C ni hablamos). Vamos, que curarte no te cura, pero es un gran “medicamento” contra la deshidratación.
Sólo con esto ya se puede ver que la homeopatía no es más que una estafa “legal” que factura más de 1.500 millones de euros sólo en Europa, y que carece de cualquier fundamento científico. Sin embargo, los defensores y usuarios de la homeo-patía no atienden a estas razones, y algunos de los argumentos más utilizados para justificar su uso son:
“No tiene efectos secundarios”. Por supuesto que no, el agua sabemos que es inocua, pero eso no significa que cure ninguna enfermedad.
“No se han hecho estudios suficientes para decir que no funciona”. Tampoco es así, hay miles de estudios sobre homeo-patía publicados, los argumentos de “no se estudia porque no interesa a las farmacéuticas” son falsos.
“Los estudios dicen que la homeopatía funciona” tampoco es cierto, todos los estudios serios hasta la fecha (con doble o triple ciego) muestran que los efectos de los productos homeopáticos son indistinguibles del placebo. Sí hay estudios, sin embargo, que dan resultados positivos, incluso algunos hechos con animales, sin embargo, todos ellos han seguido procedimientos poco rigurosos y sin las garantías que se exigen en los estudios científicos, además están financiados  en su mayo-ría por empresas que se lucran con la homeopátia (y últimamente también se dedican a financiar masters y hasta cátedras de homeopatía en universidades públicas) y realizados por gente con intereses económicos en los resultados.
“Pues a mí me funcionan” de nuevo, el efecto placebo es el responsable de eso, en cambio los medicamentos científicamente probados no sólo producen también efecto placebo, sino que además curan la enfermedad.
Para terminar, me gustaría explicar porqué hay que ser críticos con la homeopatía y no dar lugar a la “tolerancia” con ésta, ya que también está la gente que pone el grito en el cielo ante las críticas por la poca tolerancia hacia ésta. Al parecer hay que ser tolerantes porque “total, no hace daño a nadie” y todo el mundo tiene que poder decidir qué es lo que prefiere. El caso es que con las pseudociencias y en especial con aquellas que proclaman beneficios sobre la salud (reiki, homeopatía, flores de Bach, “bioenergías”, “medicinas cuánticas” y un largo etcétera) esto es falso, sí hacen daño ya que no se estan tratando correctamente las enfermedades y esto genera un peligro real para la salud, no son pocos los enfermos de cáncer que han muerto por rechazar el tratamiento convencional en favor de la homeopatía. Va mucho más allá de una discusión “intelectual” sobre si tiene o no tiene fundamento, sino de que hay gente que realmente se creen lo que dice, que recurre a ella y que pone en riesgo su salud. Así pues, no cabe ningún tipo de tolerancia con un negocio que se lucra a base de engañar y jugar con la salud de las personas vendiendo como supuestos medicamentos agua (o incluso pastillas de sacarosa y lactosa impregnadas con estas diluciones)  muy, muy cara.

Artículo escrito por: Sergio González

Bosón de Higgs

Todos hemos oído hablar del experimento físico más ambicioso hasta el momento, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), pero ¿para qué sirve realmente? Bueno, la respuesta es compleja, pero vamos a intentar dar una visión simple de su función.
Empecemos situándolo. El LHC es un acelerador y colisio-nador de partículas de 27 km de circunferencia perteneciente al CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) y ubicado en la frontera entre Francia y Suiza.
Su propósito principal es el de validar el modelo estándar de física de partículas (planteado entre 1970 y 1973). Esta es una teoría que describe las relaciones entre las interacciones fundamentales conocidas (interacción nuclear fuerte, interacción nuclear débil, interacción electromagnética e interacción gravitatoria) y entre las partículas elementales que componen toda la materia y, por tanto, recrear las condiciones del origen del universo después del Big Bang.
Entrando en materia (nunca mejor dicho) la teoría estándar considerada actualmente tiene muchas preguntas a las cuále, no se sabe dar respuesta, como la existencia de antimateria, la gravedad cuántica o el estudio de las constantes físicas básicas. La solución a todos estos interrogantes se está buscando en otras teorías como, la popularmente conocida teoría de cuerdas (si no te suena deberías ver The Big Bang Theory, serie recomendable).
Aun cuando no es un modelo completo, y a pesar de ser una teoría muy compleja, se considera lo suficientemente buena para aceptarla como teoría parcial válida. A través de una serie de ecuaciones matemáticas explica los tipos de partículas, si existen o no, cuáles son sus características y como se comportan, además de las interacciones entre ellas y demás fisiqueces. El problema recae en una parte muy importante: no es capaz de explicar la diferencia entre una partícula con masa y una partícula que carezca de ella.
La pregunta que se te puede plantear es, ¿cómo piensa el LHC validar este modelo? Según la forma más sencilla del mo-delo estándar, era necesario considerar que todas las partículas carecían de masa y, más locura aun, que se movían siempre todas a la velocidad de la luz.
Obviamente esto carece de todo tipo de lógica, pues hay partículas que tienen masa y que se mueven a velocidades menores que la de la luz, de hecho, lo más común es el caso contrario. Hay algunas pocas partículas que carecen de masa, y son precisamente estas pequeñas las que se mueven a la velocidad de la luz. He aquí el gran interrogante, el precursor: es necesario un mecanismo con el que poder dilucidar la existencia o no de la masa.
Allá por los años 60-70 se juntaron unos locos de pelo blanco para tratar tal másico tema. Entre ellos un tal Peter Ware Higgs, que no era ni el más listo, ni el más aplicado, pero si el más espabilado, pues es él quien da nombre al núcleo central de la demostración de la teoría estándar: el bosón de Higgs.
Sin entrar en modelos matemáticos ni explicaciones complicadas la idea es la siguiente: al igual que existen campos como el magnético o el eléctrico, consideremos en un ejercicio de reflexión y aceptación la existencia de un nuevo campo, el campo de Higgs. Este rellena y cubre cada espacio de nuestro entrañable universo, lo llena todo. Ya no se consideraría el vacío absoluto, pues este campo hipotético está en todas partes.
¿Qué es el campo de Higgs?
La respuesta no es fácil. Sin ir más lejos, William Waldegrave, Ministro de Ciencia del Reino Unido allá por 1993, lanzó un desafío a los físicos de su país en el que les retaba a explicar el bosón de Higgs en un solo folio con un suculento premio de una botella de champán para el ganador, el cual resultó ser David J. Miller. Ahora intentaremos ser nosotros merecedores de esa botella. Vamos a ello:
De acuerdo con la dualidad onda-corpúsculo de la mecánica cuántica, toda onda es partícula y toda partícula es onda. Es decir, cuando una onda se propaga, hay una partícula que re-presenta la ondulación en dicho campo. De igual manera que para el campo electromagnético, es el fotón el que representa la ondulación.
Por tanto, el campo de Higgs debería tener una partícula asociada, que en este caso se llama bosón de Higgs. Según la teoría de Higgs, esta partícula se movería a la máxima velocidad posible, la velocidad de la luz, y sería una partícula sin masa, una partícula que no interaccionaría con el campo que lleva su nombre. Podríamos decir que no tendrían “resistencia” al campo y por lo tanto no tendrían masa, al contrario de lo que ocurriría con las demás partículas conocidas que al tener la interacción con ese campo, no podrían viajar a la velocidad de la luz y por consiguiente tendrían poca masa.
Resumiendo, la “masa” de todas las partículas conocidas es el nombre que damos a la intensidad de su interacción con el campo de Higgs, cuanto más interaccione, mayor masa tendrá y menor será su velocidad.
Te estarás preguntando cómo demuestro que el campo de Higgs es real.
Para encontrar evidencia de éste se harán chocar unas partículas pesadas en el interior del LHC (quark top con uno antitop), y buscarán entre los “fragmentos” que surjan algo que se asemeje a lo que teóricamente se espera en su comportamiento, dado por las ecuaciones de Higgs.
Por lo que sí se demuestra la existencia del bosón de Higgs, se determinaría que el campo de Higgs es real. Con esta conclusión se explicaría la existencia y comportamiento de la masa, y daría a la teoría estándar de la física de las partículas un fuerte empujón, adquiriendo mayor peso e importancia dentro de esta rama de la ciencia.
Cabe destacar que en algunos artículos, películas y dentro del populacho fantasioso, las partículas de Higgs son denominadas también “partículas de Dios” o ”partículas divinas” y son caracterizadas con propiedades fantasiosas, “polvos mágicos de hadas”, eterna juventud, etc. Obviamente son sólo carac-terísticas fantasiosas, ya que en la actualidad sólo se desconoce el valor exacto de su masa en el caso de que se confirme su existencia.

Artículo escrito por: Óscar Barba & Javier Ganso