Después de más de medio año, y cuando ya pensábamos que el trofeo rector de rugby había sido cancelado, recibimos la noticia de que jugaríamos la segunda jornada el 16 de mayo. A pesar de las fechas, las risas estaban aseguradas y a otra cosa no pero a asistencia no nos gana nadie, vamos cuando hay jornada y cuando no… también. Sigue leyendo
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Pasión en el Fútbol
Muchas son las veces que he oído en boca de alguien la frase “son 22 tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón”. Cierto, eso es lo que se puede ver, pero detrás de los entrenadores y los millones de euros que se mueven están multitud de hinchas que experimentan momentos increíbles cuando su equipo es capaz de meter un gol, ganar un encuentro o hacerse con un trofeo. Es difícil explicar lo que se siente, pero un deporte que es capaz de conseguir que dos personas totalmente desconocidas se abracen, salten de alegría o griten como si se conocieran de siempre, libre de discriminaciones raciales, políticas o económicas merece otro adjetivo. ¿Quién no ha preparado su bocata de tortilla para pasar una tarde en el estadio con amigos, hijos, pareja, familia? El fútbol es un deporte como otro cualquiera, sí, pero capaz de dejar las calles de Madrid desérticas, las tiendas vacías. Aficiones que son capaces de recorrer miles de kilómetros para estar y poder apoyar a su equipo, cuyo estado de ánimo puede variar a lo largo de noventa minutos o incluso conseguir que un país en crisis se olvide de ello durante dos horas. Luego, por supuesto, vuelta a la realidad. Miles de ejemplos podría poner para entender que no es sólo un deporte, y que existe una conexión manifiesta y real entre el jugador que disputa el partido y lucha por la clasificación y el aficionado que sufre y se emociona con cada lance del juego. No debemos confundir , también sea dicho de paso, la pasión y el sentimiento con el fanatismo que a veces puede llegar a traer desgracias como la ocurrida hace muy poco en Egipto en el que un partido se convirtió en una batalla campal que acabó con 73 personas muertas y 136 heridas o las numerosas avalanchas que hemos visto tantas veces por la televisión en Sudamérica, e incluso sin ir tan lejos enfrentamientos entre aficiones en España que acaban por enturbiar este deporte.
Todo esto para decir que no es simplemente “un partido” y a parte de este sentimiento y pasión por este deporte, ya de todos es conocido el mundo paralelo que genera el deporte rey. Negocios, marcas comerciales, medios de comunicación, publicidad, política…
Artículo escrito por: David Galende
La crisis económica también afecta al baloncesto español
La crisis económica no es sólo un problema que afecta al baloncesto español, sino al deporte en general.
Centrándonos en el baloncesto, y teniendo en cuenta que la ACB no forma parte de la FEB, los clubes apenas pueden pagar sus compromisos en las ligas Adecco que difícilmente mantienen a jugadores mileuristas, que cobran tarde, mal o nunca, con clubes arruinados y sin una estructura sólida que les respalde para conseguir unos míseros eurillos de ingresos. Nos encontramos con equipos que o bien no terminarán esta temporada la competición, o bien desaparecerán en la siguiente. Incluso equipos que van bien, no se sabe si podrán ascender a la ACB ya sea por falta de pabellón o por apoyos económicos insuficientes. Así que el panorama es desolador, y ahora mismo cuesta mucho pensar que esto vaya a ir mejor con el sistema y la situación social actual. No todo es culpa de la Federación, porque los presupuestos de los equipos no los hacen ellos, pero está claro que licencias, sanciones, cuotas de inscripción etc… que en total fluctúan, por temporada, entre 90.000 y 110.000 euros, no se adaptan a la realidad en que vivimos.
La crisis económica no remite y amenaza con dejar muy tocado al baloncesto nacional. Hace dos temporadas, la FEB se vio obligada a reestructurar sus competiciones y olvidarse de los ascensos y descensos para admitir a los equipos que simplemente podían pagar la inscripción. En los últimos años (cuando aún existía la LEB Bronce), se han perdido unos 30 clubes en el camino.
Los equipos no tienen dinero y el impago no se castiga durante la temporada puesto que aún así, se les permite fichar. Después está el tema de los jugadores que, con los nervios y engañados por la ilusión, se regalan a un precio que no se ajusta para nada con su valía.
A pesar de ello, fuentes de la Federación afirman que “los clubes se están adaptando a su disponibilidad de ingresos y su situación económica es menos preocupante”, pero la opinión de los afectados y responsables de los clubes, es muy distinta.
Contamos con la opinión sobre el tema de tres personas muy inmiscuidas en el mundo del básquet.
Luis Sánchez, vicepresidente económico de un equipo de LEB Plata
Ningún sector es
inmune a la actual crisis económica, si bien es cierto que a unos les afecta de una forma más agresiva que a otros. En el caso del baloncesto, concretamente de las competiciones FEB, el efecto de la crisis se agudiza de una forma previsible y de difícil solución. Hay que tener en cuenta que, aunque hablamos de ligas profesionales, estas competiciones se sustentan económicamente de las ayudas y que tener un equipo no es ningún negocio sino más bien una carga (en lo económico), coste que siempre se ha podido considerar como una inversión más que un gasto por las repercusiones sociales que tiene el deporte.
Y digo que es previsible y de difícil solución porque los equipos confeccionan sus presupuestos en base a unos ingresos sustentados en tres patas: A) Aportación de socios y aficionados a través de los abonos de temporada y las taquillas de cada encuentro; B) Publicidad y patrocinios de las empresas privadas; C) Patrocinios y subvenciones de organismos públicos (ayuntamientos, diputaciones, autonomías, etc).
Desde comienzos de la crisis, los ingresos por los tres conceptos se han reducido temporada tras temporada y de ahí el calificativo de previsible de las consecuencias de la situación actual sobre el baloncesto (extensible a la mayoría de los deportes). También de difícil solución porque, por desgracia para todos, no se atisba el fin de la pésima situación de la economía con lo que los ingresos seguirán disminuyendo como disminuye la arena del cono superior de un reloj de arena si nadie le da la vuelta.
En función del presupuesto que cada club consigue se confecciona el capítulo de gastos, donde volvemos a contar con tres puntos fundamentales: A) Gastos de personal, incluyendo personal técnico, jugadores y administración; B) Derechos federativos y de arbitraje; C) Gastos de desplazamiento.
Los costes de inscripción en la Federación y los derechos de arbitraje se mantienen prácticamente inamovibles a pesar de la crisis, demostrando la FEB una escasa, si no nula, sensibilidad con los que se esfuerzan desde abajo para que estas competiciones sigan existiendo. Esto hace que las directivas tengan que apurar con los desplazamientos, viajando en el mismo día del partido siempre que sea posible, en detrimento de la calidad del juego ya que los jugadores llegan cansados después de hasta seis horas de viaje. Y el resto del presupuesto disponible una vez descontados los dos capítulos mencionados anteriormente se destina a pequeños gastos más o menos variables y a la confección del equipo propiamente dicho. Creo que no es necesario explicar que los jugadores son los grandes perjudicados de esta situación, ya que han visto disminuidos sus ingresos hasta en un 60% respecto a temporadas anteriores.
Todo ello redunda, en definitiva, en la calidad de las competiciones que han visto mermado de una forma escandalosa el número de equipos en competición. Y el aficionado lo sabe y a pesar de ello hay que intentar que no abandone su afición, que es el cimiento sin el cual no sería posible que siguiéramos disfrutando de este deporte.
Pedro Calles, entrenador del C.B.
Plasencia Ambroz
Desde mi punto de vista el principal motivo por el que la crisis económica está afectando a las competiciones Adecco es la reducción de manera considerable del número de equipos que anteriormente la disputaban.
Desde el año 2008, fecha en que se creó la ya desaparecida LEB Bronce, hasta la actualidad han sido más del 50% de equipos los que han visto cómo han tenido que ir renunciado a la disputa de las distintas ligas por la imposibilidad económica de cubrir el presupuesto. Si esto lo traducimos en número de contrataciones que cada equipo hacía a lo largo de un año, son muchos los jugadores y entrenadores que han ido perdiendo las posibilidades de realizar su profesión.
Uno de los principales “problemas” que estamos pudiendo sufrir es la planificación de la temporada. En estos últimos años es muy tarde, casi justo con el inicio de la pretemporada, cuando podemos empezar a conocer el presupuesto que se puede destinar a la confección de la plantilla, y por lo tanto a la contratación de jugadores, entrenadores, etc. En años anteriores la planificación se comenzaba mucho más temprano, incluso antes de finalizar la temporada actual. Este retraso conlleva realizar unas pretemporadas más cortas (sólo de 4 semanas) y también tener una mayor dificultad a la hora de construir un modelo de juego con tan poco tiempo antes del inicio de la competición.
Sobre las tasas federativas quizá no sea la persona más adecuada para poder hablar de ello ya que desconozco con exactitud la cuantía de las mismas. Lo que sí es cierto es que las directivas de los distintos clubes (en su gran mayoría) se han quejado en numerosas ocasiones de la cantidad que tienen que depositar para poder inscribirse, y que esto supone un porcentaje muy alto del presupuesto con el que cuentan hoy en día para afrontar una temporada. Supongo que tanto clubes como federación estarán intentando encontrar la mejor vía de solución para que así, cada vez sean menos los equipos que se vean afectados por tan delicada situación.
En cuanto al nivel de las distintas competiciones es cierto que estas últimas temporadas los clubes están viéndose obligados cada vez más a ajustar sus presupuestos, y por lo tanto, quizá la oferta que se ofrece al público haya podido disminuir. Es posible que la llegada de jugadores extracomunitarios se haya visto reducida debido a que ya no encuentran en España una de las mejores ofertas para jugar, al mismo tiempo que cumplían sus necesidades económicas.
Joan Faner, jugador del C.B. Plasencia Ambroz
La crisis económica está afectando mucho a nivel deportivo en todos los ámbitos. Aunque centrándonos en el baloncesto, que es mi especialidad y donde me voy formando cada día, pienso que afecta sobre todo en la parte económica de los clubes. Cuesta encontrar sponsors, empresas, y personas que quieran invertir en un proyecto de baloncesto que cada vez está más caro. La FEB no es consciente de que existe una crisis a nivel mundial, y no intenta bajar los presupuestos ni los avales a pagar para inscribir un equipo en las categorías Adecco.
Una justa reducción de estos gastos para los clubes, supondría un mayor beneficio para la FEB, ya que saldrían más equipos y todos los jugadores contarían con trabajo. ¿Qué pasa? Que al salir tan pocos equipos, quedan muchos jugadores fuera de lo que es la competición Adecco, y lo malo es que tienen nivel para estar allí, lo que hace que los jugadores se vayan a ligas extranjeras y bajen de categoría para jugar, quitándoles las ganas y la capacidad de proyección que habían conseguido hasta ahora.
Todo esto implica que los jugadores, como yo, hemos tenido muchas dificultades este año para encontrar equipos y representantes que te quieran llevar por la siguiente razón: un jugador da sus servicios a un club, por lo que tiene que ser remunerado al considerarse un trabajo continuo y tener que entrenarte con otra gente para lograr un objetivo colectivo e individual. A todo eso se le suma el presupuesto del club que es bajo y opta por coger a gente de casa y de la cantera, que al tener un nivel un poco menor, se ajusta a los presupuestos establecidos sin que los clubes tengan que gastarse el dinero en jugadores de fuera que, al fin y al cabo, es un gasto muy superior, pese a que deportivamente los equipos no aspiren a tanto. Igual pasa con los representantes que, al cobrar un 10% o un 15% de lo que cobra el jugador, no les interesa un jugador que cobre un salario mínimo porque buscarán ganar más con los que sí que pueden llegar a cobrar un sueldo compatible.
Para concluir con todo esto, es obvio que las categorías LEB, han disminuido su nivel por todos esos temas que he comentado, pero espero que en un futuro cercano eso se arregle, consigamos entre todos unas ligas competitivas y de nivel donde todo jugador tenga su lugar y poder hacer una liga larga, de muchos equipos, para así no estar tan parados los meses de verano, que han llegado a ser hasta 5 meses, y eso para un jugador es mucho tiempo, provocando la pérdida de su forma y la capacidad de competir. Por ello, en verano nos vemos obligados a buscar otros trabajos, tales como campus, escuelas de verano como monitor (lo que hago yo) u otras actividades para poder sacar algo de dinero para nosotros y nuestras familias.
Para finalizar, me gustaría agradecer la colaboración en este artículo de extraordinarios jugadores con una gran experiencia en las ligas Adecco incluso en la ACB, como son CARLOS CANALS y JOSE BALMÓN así como la opinión manifestada por los tres protagonistas de este artículo, destacando a JOAN FANER, que se sitúa en el puesto nº 1 como recuperador de balones tanto de la LEB Plata como de la LEB Oro.
Artículo escrito por: Diana Sánchez
Sueños de Eurocopa
Qué recuerdos nos trae la Eurocopa…Hace unos años, nunca hubiéramos pensado en poder ganar algún título a nivel europeo o incluso a nivel mundial, pero todo esto cambió con la inolvidable victoria en la Eurocopa del 2008, que se disputó en Austria y Suiza.
Este hecho tan insignificante para algunos y no tanto para otros, hizo que nuestra querida selección pasara de estar siempre en segundo plano a ponerse en la
primera posición en el ranking FIFA por primera vez en su historia. Además, el triunfo nos hizo creer que po-díamos ser capaces de llegar a más, ya no éramos unos segundones. Ahora podemos proclamar con orgullo que España sí puede pasar de cuartos, e incluso que podemos ganar algún título de gran nivel.
Por éstas y otras razones, siempre recordaremos la pasada Eurocopa por lo bien que jugaba nuestra selección, por la cantidad de goles que marcó David Villa, a pesar de no poder estar presente en la final, y como no, por el golazo de nuestro compatriota Fernando Torres, que nos dio el título de campeones de Europa, algo que nunca antes habíamos vivido.
Esta victoria que conseguimos logró que prácticamente toda España, se sintiera como una sola, sin discrepancias ni ideales sino simplemente todos unidos con nuestro equipo. Una sele-cción que nos hizo vibrar en cada partido, sufrir con las paradas de Casillas…
Todo este buen juego que supimos crear y controlar, junto a la euforia desatada y el apoyo de la sociedad española tuvo sus resultados en el Mundial de Sudáfrica,
consiguiendo de nuevo una gloriosa victoria que nos consolidó como una de las mejores selecciones que ha habido en mucho tiempo.
No todo es llegar, sino también mantenerse y ahora empezamos otra Eurocopa. Ya no tenemos que pensar en los logros del pasado sino vivir el presente y el presente es la Eurocopa de Polonia y Ucrania. En esta competición hemos empezado con buen pie, clasificándonos para la fase final, ganando absolutamente todos los partidos. Pero no hay que echar las campanas al vuelo, ya que nos queda jugar contra las mejores selecciones del continente y siempre podemos tener algún disgusto. Un dato significativo que no podemos obviar es que nuestra selección se encuentra en el mismo grupo que la intratable Italia y su forma de ganar sin prácticamente acercarse a la portería. Tampoco podemos menospreciar a Irlanda y a Croacia, que por algo están en la fase final de la competición.
Lo que hay que hacer es mantener los pies en la tierra y como no, animar a nuestra selección como si nunca hubiéramos ganado nada.
Artículo escrito por: Miguel Ángel Bermúdez
El fútbol como vertebrador social
El fútbol es el deporte dominante en la mayoría de los paí-ses europeos desde hace muchos años por importancia, seguimiento mediático y repercusión social. La mayoría de la población tiene conocimientos, aunque sean débiles, de su funcionamiento y de las competiciones más representativas, como puede ser la Champions, el Mundial o la Eurocopa.
Está claro que en cada país la competición o competiciones se organizan de diferentes maneras, y agrupan a equipos de diversa índole, pero también existen características más allá de lo meramente futbolístico coincidentes en la mayoría de las naciones. Los aficionados apoyan a un equipo por sentimiento, valores o simplemente herencia familiar. Se reúnen a ver a su equipo bien en el estadio (los más afortunados), bien en un bar, o simplemente en el domicilio de algún allegado. Durante los encuentros debaten ideas acerca de los jugadores, de los equipos y del siempre vilipendiado árbitro.
Pero la esencia de este artículo no es describir las situaciones que se producen durante la retransmisión de los partidos de fútbol, sino reflejar la importancia de este deporte en el devenir de las sociedades. La población de estos países no sólo utiliza este deporte como diversión, sino que muchas personas se apoyan en este juego para mantener una serie de relaciones sociales que les acercan a personas ajenas, o simplemente lo utilizan como distracción y taponamiento de situaciones personales desgraciadas como pueden ser el no tener empleo, el haberse separado o el hecho de sufrir una grave enfermedad. Con estos ejemplos podemos ver cómo el fútbol trasciende más allá de lo meramente deportivo. Es conocido por todos cómo personas enfrentadas dentro de un mismo país por ideas o pensamientos se agrupan en un mismo bando a la hora de animar a sus selecciones, o simplemente olvidan rivalidades cuando la pelota se pone en juego.
Un hecho tremendamente significativo se dio durante el Mundial celebrado en México en 1986. En los cuartos de final se enfrentaron Argentina e Inglaterra, rivales crónicos desde años antes por el enfrentamiento en la Guerra de las Malvinas. En ese conflicto Argentina terminó como la nación perdedora, y resultó humi-llada por los ingleses. Pero en ese partido de México 86 en el que Maradona sacó a pasear “la mano de Dios”, los argentinos recuperaron el honor y la alegría que habían perdido años antes, y se erigieron finalmente como campeones del mundo. Estaba claro que el título no era comparable a la pérdida en el conflicto bélico, pero los argentinos, muy sentimentales en cuanto al fútbol se refiere, recuperaron aunque fuese psicológicamente, un poquito de ese vacío nacional.
Ejemplos como ese podemos encontrar muchos y muy variados a lo largo de todo el planeta, que no hacen sino apoyar la idea de que el fútbol es utilizado por las sociedades como auténtico bálsamo ante situaciones adversas producidas en otras actividades de la vida diaria. Por tanto, podemos afirmar que el fútbol necesita a la sociedad y la sociedad necesita al fútbol. Es una situación de reciprocidad que nos alumbra la tremenda importancia de un deporte tan simple y tan admirado por millones de personas.
Artículo escrito por: David San Bruno
Negocio o deporte, clubes o franquicias
Existen dos tipos de sistema de competición deportiva en lo que a deportes de equipo se refiere. Por una parte, el modelo europeo de clubes, y por otra, el norteamericano de franquicias. El caso más representativo es el del baloncesto, con la NBA en EEUU y la FIBA en Europa. Veamos las principales diferencias.
En primer lugar, como he dicho antes, los equipos europeos están constituidos como clubes, con una determinada fundación, historia y masa social, que varía de unos a otros, de tal forma que es inevitable hablar de equipos grandes y equipos pequeños, coincidiendo en los primeros los éxitos deportivos con altos presupuestos. Mientras, los clubes más pequeños se reparten en diferentes categorías. Todos se integran en un sistema de competición formado por diferentes divisiones, en las que cada equipo compite en una categoría u otra en función de sus méritos, siendo inevitable que los más adinerados tengan más fácil pertenecer a la élite.
Al otro lado del Atlántico, es la liga la que precede a los equipos participantes, y no al revés como ocurre en el viejo continente. Esta liga crea una serie de licencias que pone a la venta, de tal manera que cualquiera puede pujar por un equipo, llevárselo a la ciudad que quiera, ponerle nombre… Para favorecer la igualdad, la organización impone a los participantes un límite salarial que no pueden exceder (a riesgo de una alta multa), con el que deben pagar a sus jugadores, teniendo que elegir los jugadores con los que se quedan. Así, a diferencia del modelo europeo, no hay clubes con más dinero que otros y que, por tanto, puedan juntar a los mejores deportistas, estando las estrellas más repartidas entre los diversos equipos.
Para mantener esta igualdad en el futuro, los jóvenes que quieren entrar en la competición son elegidos por un sorteo o “draft”, que tiene como base el mayor número de posibilidades que tienen los equipos que han quedado peor clasificados de elegir en primer lugar. Por tanto, los que a priori son las mejores promesas, serán escogidos por los peores equipos, que se acercarán así al nivel de los mejores. Estos últimos como no tienen jóvenes de calidad, irán viendo decrecer su rendimiento.
Por el contrario, en Europa los clubes cuentan con sus propios equipos filiales, de categorías inferiores, donde los jóvenes jugadores se van formando para algún día llegar a la primera plantilla. Sin embargo, la influencia del poderío económico de cada club hace que tengan mejores ojeadores e instalaciones, por lo que es más fácil para ellos captar a jugadores con futuro, incluso de otros países. En EEUU, los jóvenes se desarrollan deportivamente en universidades e institutos, cuyos programas deportivos son la envidia del mundo. Cada universidad cuenta con enormes campos y pabellones, jugosas becas para atraer a los mejores atletas de instituto, y un sistema de competición que favorece la rivalidad entre “colleges” (equipos ordenados en conferencias), por lo que el deporte universitario tiene un gran seguimiento.
Teniendo en cuenta esto, parece lógico pensar que el deporte americano atraiga más a las masas, pero esto no es así. Los pabellones y estadios se llenan de espectadores que acuden a pasar la tarde, sin que les importe mucho el resultado de su equipo. Los partidos tienen largos y repetidos descansos, y se vende comida y bebida en grandes cantidades, como si fuesen al cine. En Europa, el que va a ver un partido lo hace bien porque le gusta el deporte, bien porque va a animar a su equipo, gritando y aplaudiendo en cada jugada, mientras que en EEUU a la afición apenas se la escucha cuando en los finales apretados grita “DEFENSE!, DEFENSE!”.
Paradójicamente, los norteamericanos suelen ser fieles al equipo de su ciudad, por muy malos resultados que coseche o que sea de reciente fundación. Nosotros nos repartimos la ma-yoría entre 2-3 equipos, que juegan en campos que algunos de sus seguidores ni siquiera han llegado a ver con sus propios ojos.
Pero donde gana por goleada el modelo nortemericano es en lo que a resultados económicos se refiere. La mayor igualdad se refleja en una mayor competitividad, que unida a colosales esfuerzos de marketing, da lugar a un espectáculo de repercusión global, cuyo merchandising llega a cualquier lugar del planeta. Los mayores beneficios hacen que tengan a los mejores jugadores del mundo, como es el caso del baloncesto y del hockey hielo. El único deporte en el que Europa sigue reinando es el fútbol, y debido, ante todo, a que EEUU no puede competir con esta disciplina al estar mucho más asentada en nuestro continente, donde tiene una tradición centenaria, mientras que los norteamericanos llevan pocas décadas practicándolo.
Personalmente, opino que aunque el mencionado modelo norteamericano sea mucho más rentable, no puede librarse de ser tachado como un mero negocio, y si bien es cierto que en Europa cada vez nos estamos acercando más a eso, allí nunca podrán disfrutar del encanto de ver como el equipo de tu pequeña ciudad asciende a Tercera, o de como una temporada horrible acaba en un estallido de júbilo cuando el club de tus amores evita descender in extremis. Ellos se lo pierden.
Artículo escrito por: Mario Alija
Pau Gasol: diez años desde su debut en la NBA
El martes 1 de noviembre se cumplían 10 años del debut de Pau Gasol en la NBA. Con la camiseta de los Grizzlies de Memphis, Pau Gasol lograba 4 puntos y 4 rebotes para iniciar una brillante carrera en la mejor liga del mundo del baloncesto.
El 1 de noviembre de 2001 el baloncesto español se anotaba una fecha histórica en su calendario: el debut de otro jugador español en la NBA. Era un jovencísimo Pau Gasol que había dejado la ciudad de Barcelona rumbo a Memphis buscando su particular sueño americano. Un sueño que muchos añoraban pero que pocos eran los que lograban hacerlo realidad en aquel entonces. 2 anillos y 4 All Star Games después, el baloncesto español sigue alucinando con los logros de su gran estrella.
Ante Detroit Pistons, salió desde el banquillo, jugó 17 duros minutos y finalizó el partido con 4 puntos y 4 rebotes. Y desde el primer instante, a pesar de su complicado debut, se mostró ambicioso, con declaraciones como la que realizaba dejando claro su carácter: “Que nadie dude que voy a seguir dando el callo en cada encuentro y que voy a hacerlo mucho mejor. Mi margen de mejora es amplio y creo que puedo hacerlo bastante bien. Quiero ser un gran jugador ya en esta temporada. Hoy, por supuesto, no he sido yo”.

José Ignacio Huguet recuerda el viaje a Memphis de prensa y aficionados para presenciar en directo un momento histórico que ha dejado un recuerdo imborrable: “A los peregrinos del rey del rock le sustituíamos por aquellos días los que seguíamos a un chaval alto y desgarbado que buscaba su lugar en el reino del baloncesto. Formábamos un grupo heterogéneo, que además de aficionados, incluía una treintena de periodistas, una cifra inusual para este deporte”.
Pau recuerda su primera canasta: “Fue un contraataque, un pase de Jayson Williams” y una carrera por el medio de la cancha” y el momento en el que empezó a encontrarse mejor. Uno de los jugadores titulares se lesionó en el calentamiento previo al cuarto partido, contra Phoenix. Salió de titular y anotó 27 puntos. A partir de ahí, todo fue mejor. Esa mejora llevó a Pau a ha-cerse con el puesto de titular para acabar siendo designado roo-kie del año. A la hora de hablar de su mejor momento en esta década, Pau lo tiene claro: “Los 2 anillos. Fue maravilloso. Espero tener la oportunidad de conseguir más”.
Innumerables han sido los mejores momentos que marcan la carrera de Pau Gasol en estos 10 años, empezando por su debut, la elección como rookie del año, sus primeros playoff (2003/04), el primer All Star Game (2005/06), el reencuentro con su amigo Juan Carlos Navarro en Memphis, su fichaje por los Lakers (1 de febrero de 2008), la llegada de su hermano Marc a la NBA o, por supuesto, los 2 anillos y 4 All Star. Aunque para el aficionado español el gran logro de Gasol ha sido convertirse tras la suma de todos ellos en una de las grandes estrellas de la mejor liga del mundo.
LA PROMESA SE CONVIRTIÓ EN MITO
Jose Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto considera que “ha hecho de lo impensable algo coti-diano”, el seleccionador Scariolo que no ha visto “un jugador con su inteligencia”, el Director Deportivo FEB, Ángel Palmi destaca su “capacidad para hacer mejores a todos los que le rodean”, para Rudy Fernández es “un estímulo no sólo en la NBA sino en la Selección” mientras que su gran amigo y compañero Juan Carlos Navarro afirma que “es el compañero con el que siempre quieres jugar” mientras que Epi de mito a mito considera que “además de un referente es una persona normal”. Y es que en 2001 la NBA era un mito para los seguidores españoles; diez años después el mito es él.
Artículo escrito por: Diana Sánchez
Ver, oir y pagar
Salta a la vista que desde hace años el fútbol ya no es tan sólo un deporte. Los intereses empresariales están cada vez más presentes en todos los ámbitos en los que se pueden sacar beneficios, que al fin y al cabo es lo que importa, los beneficios y no el fútbol.
Cambio de nombre de clubs (Getafe Team Dubai), de estadios (Reino de Navarra), cambio de escudos (Zaragoza con su 75 aniversario), del propio nombre de la competición (Liga BBVA, Liga Adelante)… ¿hasta dónde vamos a llegar? Además, con la llegada de Mediapro, inversor de 600 millones de euros anuales en compra de eventos deportivos, tenemos fútbol los viernes y los lunes; de locos. ¿Los aficionados están de acuerdo? No, pero al fin y al cabo, es algo que no importa a nadie. Es triste pero se tiene más en cuenta al público televisivo que al que anima al equipo en el estadio y hace grande a un equipo, año tras año, siglo tras siglo. Un aficionado no se ve como una pieza clave para el club, sino como un billete más, simple mercancía. Por poner un ejemplo cercano a todos, la entrada más barata para ver un partido de Segunda División (me niego a llamarla de la otra manera) que enfrenta al Valladolid y al Villareal B en Zorrilla es de 20 euros, ¿quién va a pagar esta barbaridad?.
Empresarios y televisiones han atacado este deporte con precios abusivos e inasumibles para una gran mayoría de la población en estos tiempos de crisis. Quién lo iba a decir hace 20 años, aquellos tiempos en los que el fútbol era algo popular y al alcance de todos. Aquello era un espectáculo al que iban las familias y gran parte del estadio estaba de pie. Un aconte-cimiento emocionante del que la gente salía ronca de dejarse la voz por un sentimiento. Aquello era fútbol. Hoy, muchos abuelos futboleros, no pueden sacar el pase en el lugar de toda la vida o ni siquiera se lo pueden sacar en la zona más barata… Y no es que tengan poco dinero, qué va, el problema es que un abono en primera de media ronda los 500 euros. Abusivo.
Da absolutamente igual que lleves 50 años siendo socio de un equipo, recibirás palos como el que más, y la temporada siguiente pagarás 40 euros más por tu abono. Mientras tú te dejas el bolsillo, los jugadores cada vez cobran más y se ficha más caro, los jeques dominan el panorama jugando con equipos y su historia como si fuesen juguetes, se hacen estadios nuevos con enormes inversiones que a la larga, viendo la situación, serán auténticos pufos…
Se están perdiendo los valores que han hecho grande al fútbol. ¿Hacia qué dirección se esta yendo? Da absoluto pánico la situación en la que estará este deporte dentro de 10 años. No se dan cuenta de que son los aficionados los que hacen que todo funcione, los que llenan los estadios, los que compran los periódicos y cada lunes comentan la jornada, los que pagan abonos, las entradas y viajan con sus equipos, los que mantienen vivas las tradiciones de un deporte centenario. Un deporte que esperemos que tome otros rumbos antes de que sea demasiado tarde.
Artículo escrito por: Alejandro Álvarez
Evolución del pádel
El pádel es un deporte relativamente nuevo, y si no cambian las cosas se convertirá en una de las disciplinas más practicadas en el nuevo siglo, sobre todo a nivel amateur. Surgió como consecuencia de un viaje que Alfonso de Hohenlohe realizó a México. En este viaje visitó una pista que había construido sobre un frontón su amigo Enrique Cor-cuera, y se interesó por las reglas del llamado por aquella época “Paddle-tennis”.
Importó a España el nuevo “deporte”, construyéndose las dos primeras pistas en el Marbella Club. Posteriormente Julio Menditegui, un millonario argentino, también se interesó por el pádel y exportó la idea a su país natal. Este último ha resultado clave en la expansión del pádel a nivel internacional, ya que Argentina se ha convertido en una potencia a nivel mundial en este deporte, y lo ha sabido promocionar en otros países de su región.
Dejando un poco de lado los hechos históricos que produjeron la aparición del pádel, tenemos que ver las características por las que el pádel se ha convertido en un deporte en auge en los últimos años. Por un lado el pádel es un deporte de raqueta (aunque se juega con una pala), pero a diferencia del tenis, el nivel físico necesario para su práctica es muy limitado. Además es un deporte que se juega en parejas. Esto conlleva que dife-rentes grupos (mayores, niños, mujeres…) puedan tener la posibilidad de practicar esta disciplina, ya que el esfuerzo físico requerido es muy reducido. Por otro lado, e intentando siempre mostraros por qué el pádel está triunfando más que el tenis en el nivel aficionado, el pádel es un deporte mucho más sencillo técnicamente que el ya citado tenis, ya que requiere de movimientos más sencillos y fácilmente mecanizables. Es un hecho que todos sabemos jugar a las palas en la playa, por tanto, al pádel que es parecido, todos sabrán jugar, mejor o peor, eso es lo de menos.
Pero el pádel tiene una importante limitación, como es la de su difusión mediática. Es un deporte, que por las características de la pista, se puede retransmitir muy mal por televisión. Esto afecta a su expansión ya que países como pueden ser EEUU y Japón, donde la importancia de los medios es inmensa, y donde apenas es popular (por ahora) este nuevo deporte llamado pádel. Pero con la sucesiva celebración de eventos y campeonatos, poco a poco irá ganando cuota de poder dentro de las actividades deportivas.
A nivel profesional el pádel todavía tiene mucho que mejorar pero en pocos años, el circuito profesional irá creciendo en cuanto a integrantes y en cuanto a calidad. Actualmente la ma-yoría de las parejas de la élite profesional tiene raíces argentinas, destacando desde hace años la pareja formada por Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguin. Lamperti, Nerone, Gutierrez o Juani Mieres son otras de las figuras que destacan en la actualidad.
Artículo escrito por: David San Bruno
Calquera tempo pasado foi mellor
No creo que haga falta hablar de la actual situación de la liga española de fútbol, donde Madrid y Barcelona se reparten los títulos desde hace 8 años. Sería muy hipócrita por mi parte decir que esta situación me desagrada, dado que tras una infancia en la que los otros niños me miraban raro por llevar una camiseta azulgrana, mola ver que tu equipo tiene al menos la mitad de posibilidades de terminar la temporada como campeón. Pero de esa niñez traumática no solo conservo malos recuerdos futbolísticos. Mi Barça no ganaba, pero no por ello la Liga perdía emoción, como pasa ahora desde la jornada 10, donde la primera y segunda posición solo serán ocupadas por dos equipos el resto del curso. Era bonito ver al Celta y al Depor luchando por entrar en la Champions; cómo el Valencia se resarcía de sus dos finales de la Liga de Campeones perdidas de manera consecutiva ganando dos ligas en tres años; como la Real Sociedad juntó una generación brutal que luchó por el título hasta la última jornada…
El fútbol ha sido especialmente cruel con Galicia, cuyos días de gloria parecen quedar lejos. Si antes tenía dos equipos peleando por las plazas europeas, ahora, mientras escribo estas líneas, van a jugar el primer derbi en años… en Segunda división. En este artículo pretendo recordar los años dorados de estos dos equipos, que me pillaron cuando vivía en Galicia así que los viví bastante desde dentro.
Celta de Vigo:
Puede que sus éxitos no sean recordados con tanta nitidez por haber coincidido su mejor época con los años dorados del Depor, y es una lástima que no llevase ninguna copa a las vitrinas de Balaídos (sin embargo, fue elegido mejor equipo del mundo del mes, en febrero de 2001, por la IFFHS), pero este conjunto destacó por su juego rápido y vistoso.
Su despegue se debió a la llegada de jugadores como Makelelé, Revivo, Giovannella, Karpin, Mostovoi, Gustavo López, Caballero y, poco después, Catanha y Pinto entre otros. Fichados a bajo precio, llevaron al conjunto de luchar por la permanencia a ser un fijo de la UEFA y alcanzar la Champions un año.
Jugadores Míticos: si bien todos los mencionados anteriormente formaron el mejor grupo de futbolistas que han visto en Vigo, eran dos los máximos exponentes del club: en primer lugar, “el Zar” Mostovoi, un lujazo de jugador. El ruso derrochaba clase y fútbol, tenía una volea espectacular y un temible tiro lejano. Pero se ganó a la hinchada por su comportamiento exaltado, protestando hasta el límite, no faltando a ninguna tangana. Es el jugador que más veces ha vestido la camiseta celeste en Primera. Buscad en Youtube “generación Mostovoi”, un vídeo genial que mezcla sus mejores goles y regates con su carácter polémico. Y por esto también se caracterizaba el otro referente del club, que también era ruso: Valeri Karpin. Entre los dos formaban uno de los tándems más creativos de la última década, aunque la fama de protestón nunca abandonó al rubio mediapunta.
Logros: además de encadenar seis participaciones consecutivas en Europa, no creo que nadie en Pontevedra olvide aquellos octavos de final de la Champions contra el Arsenal, en el que pusieron al todopoderoso conjunto londinense (era la época de Henry, Pirés, Bergkamp…) en apuros. La eliminación fue el principio del fin, porque la competición europea desgastó mucho al equipo, que descendió ese mismo año.
Deportivo de la Coruña:
Si bien tuvo el precedente del “Superdepor”, que a punto estuvo de arrebatarle una Liga al Barça, fue bajo la dirección de Irureta (y la presidencia de Lendoiro) entre 1998 y 2006 cuando los coruñeses se hicieron unos fijos de las competiciones europeas, llegando a ganar una Liga (y dos subcampeonatos), una Copa del Rey y dos Supercopas de España. Al igual que sus vecinos de Vigo, el Depor logró juntar una generación excepcional, pero gozó de mayor continuidad (algunos de los integrantes del mencionado “Superdepor” protagonizaron también la “era Irureta”, como Fran, Donato o Mauro Silva), formando un bloque muy sólido con jugadores que se conocían y complementaban muy bien, como Naybet, Manuel Pablo, Diego Tristán, Roy Makaay, Songo´o, Molina, Sergio, Djalminha y Valerón.
Jugadores Míticos: resulta difícil escoger a un par de jugadores de esta plantilla de leyenda, pero personalmente me quedo con Fran y Valerón (aunque me sabe mal no escoger a Donato y Djalminha, otra vez será).
Hablar de Fran es hacerlo del máximo estandarte de los deportivistas. Jugó 14 temporadas (1991-2005), siendo el jugador que más veces ha jugado con la camiseta blanquiazul en Primera División. Empezó a destacar paralelamente al crecimiento de su equipo, lo que le dio un rápido reconocimiento. Pese a estar a punto de irse a Madrid primero y Barça después, permaneció fiel a sus colores y se retiró en el club de sus amores, algo que la afición de La Coruña nunca olvidará. Y qué decir respecto a Valerón. Está en su undécima temporada en el equipo, y es posiblemente el jugador con más clase (con permiso de Djalminha) de su historia. Las lesiones le han lastrado las últimas temporadas, si bien es cierto que nunca ha dejado de sentir los colores y el año pasado fue el jugador que más puso de su parte para evitar el descenso del equipo.
Logros: entre sus títulos destacan la Copa del Rey del 2002, que ganó al Real Madrid en su estadio (se jugaba allí con motivo de su centenario y paso a conocerse como “el centenariazo”). Sin embargo, es imposible olvidar su gesta en los cuartos de final de Champions de 2004, cuando perdió con el Milán en San Siro por 4-1. Parecían eliminados, pero en Riazor ganaron 4-0, protagonizando una de las mayores remontadas de los últimos tiempos. Solo el Oporto de Mourinho les privó de la final.
Artículo escrito por: Mario Alija


