El triatlón; españa buscará otra vez la ansiada medalla

Puede que el triatlón no sea demasiado popular en los programas deportivos, ni en los telediarios, ni en las emisiones de eventos, etc. Pero desde que este deporte es olímpico, (Sydney 2000) España ha contado con un gran grupo de triatletas que pese a no conseguir medalla, sí que han contado con grandes resultados tanto en competiciones oficiales como en todas las ediciones de las olimpiadas.
Iván Raña fue el primer gran triatleta español, y fue en Sydney donde consiguió un diploma olímpico (5º puesto) muy trabajado, hecho que repitió en las últimas olimpiadas en Pekín 2008 quedando por detrás del que ahora es el mejor triatleta español, y uno de los mejores del mundo, Javier Gómez Noya. Raña está en 2012 tratando de asegurarse la plaza para llegar por cuarta vez a los Juegos Olímpicos.

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Los Juegos Olímpicos en la Antigüedad

Los primeros Juegos Olímpicos que se celebraron eran muy distintos a los que conocemos ahora, pero afortunadamente, el espíritu olímpico sigue manteniéndose. Los actuales aficionados al deporte difícilmente reconocerían los antiguos Juegos, que comenzaron hace unos 2800 años.
Cada cuatro veranos, la gente de cada rincón de la Antigua Grecia concurría a las tierras sagradas de la Antigua Olimpia para celebrar su pasión por las competiciones deportivas. Barcos llegaban desde colonias griegas a un punto en el que se mezclaba una multitud muy variopinta, con el fin de asistir a los Juegos, que duraban cinco días y comenzaban en agosto, como una fiesta religiosa.
A medida que la cita se acercaba, miles de espectadores iban llegando a Olimpia, trasformando el pequeño pueblo al oeste de Atenas en una floreciente metrópolis. Muchos llegaban de colonias griegas que eran en principio rivales, pero que compartían una religión, una lengua y el entusiasmo por el deporte. No se vendían entradas y muchos espectadores dormían a la intemperie, a pesar de que miembros oficiales de las delegaciones levantaban carpas y casetas. Sigue leyendo

20 años del dream team

Juan Antonio Samaranch fue presidente del Comité Olímpico Internacional entre 1980 y 2001. Entre sus logros cabe destacar la influencia para llevar las olimpiadas de 1992 a Barcelona (y el éxito de las mismas), acabar con el boicot político consecuencia de la Guerra Fría (EEUU y sus seguidores no participaron en los Juegos de Moscú en 1980, y el bloque comunista hizo lo propio cuatro años después en los Juegos de Los Ángeles) y la inclusión de deportistas profesionales en los Juegos, lo que tuvo especial repercusión en los deportes de equipo. A raíz de esta decisión, USA Basketball, la federación estadounidense de baloncesto, ya no se veía obligada a contar únicamente con jugadores universitarios, sino que podía llevar a sus estrellas de la NBA. En los juegos de 1988 de Seúl, EEUU no pudo pasar de un bochornoso bronce ante la última victoria de la URSS, ya que en los siguientes Juegos ya estaba separada. El objetivo de USA basketball era claro: recuperar la hegemonía, tal y como había hecho la nación norteamericana tras la caída del muro de Berlín y del bloque comunista. Teniendo en cuenta la abismal diferencia que había en aquellos tiempos entre el baloncesto europeo y el del otro lado del charco (EEUU solía ganar incluso con deportistas universitarios, y los europeos en la mejor liga del mundo se contaban con los dedos de una mano), el resto de selecciones no tenían otra opción que resignarse y luchar por la plata.

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La doble moneda de los Juegos Olímpicos

Los costes y beneficios de unos Juegos Olímpicos son temas de un debate continuo antes, durante y después de los Juegos. Es virtualmente imposible conocer el coste real de la celebración de unos Juegos Olímpicos para una ciudad porque pese a que se pueda generar una ecuación para ello, el número de variables sería infinito. Los presupuestos olímpicos se elaboran con fines políticos, y por este motivo, son engañosos y nada fiables. Para presentar el gasto público desde la mejor perspectiva, a menudo las sedes ocultan determinadas partidas o las desplazan a otros presupuestos. Los costes de las infraestructuras olímpicas pueden aparecer en el presupuesto de las obras públicas del gobierno en lugar de hacerlo en el presupuesto olímpico. Presumiblemente, existe el miedo de que la divulgación de todos los costes reales de la celebración de los Juegos Olímpicos pueda disminuir el grado de apoyo público al evento.
Los beneficios para la comunidad presentados como resultado de la celebración de los Juegos Olímpicos, a menudo son igualmente vagos. Normalmente, estos beneficios no están cuantificados económicamente y su valor se ha exagerado. Después de unos Juegos Olímpicos, los análisis de la valoración para comprobar si se han logrado los beneficios propuestos son limitados. Sigue leyendo

Los deportes que interesan

Los Juegos Olímpicos constituyen el mayor evento deportivo por difusión mediática y por envergadura. Engloban un montón de modalidades deportivas y aglutinan a los mejores deportistas de cada categoría. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros, o por lo menos yo, solo prestamos verdadera atención a determinados deportes, olvidándonos de gran parte de ellos, bien porque no tienen interés, o bien porque no conozcamos a los deportistas que los practican. Voy a ir haciendo un repaso de los deportes que a mí me llaman más la atención y voy a hacer un leve pronóstico del resultado que pueden deparar cuando se disputen el próximo julio y agosto.

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Batiendo Records

Hace unos años, en la revista SIE7E, leí un artículo que analizaba las capacidades físicas y médicas de los atletas olímpicos para seguir batiendo los records, en aquel momento me llamó la atención que todas las marcas que daban como “límite” estaban muy lejos de las de entonces y parecían muy difíciles de alcanzar. A día de hoy, muchas de las marcas que se suponían máximas ya han sido batidas, un ejemplo claro y que todos sabemos, se da en la disciplina de los 100 metros lisos. En el año 2006 el record del mundo estaba establecido en 9,76 segundos, en el artículo ya mencionado decía que la capacidad humana solo nos podría llevar hasta los 9,70 segundos, pues bien Usain Bolt tiene esa misma marca en 9,58 segundos, lo que nos hace pensar que cualquier tipo de límite puede y debe romperse.
Es cierto que en la época actual los entrenamientos de los atletas olímpicos son cada vez mas específicos y consiguen perfeccionar y optimizar al máximo cada movimiento del atleta. Además en la actualidad la tecnología también juega a favor de los deportistas, un ejemplo de esto lo podemos encontrar en la natación y el famoso bañador conocido como “the jacket”. En el último año olímpico todo nadador que quería hacer algo importante usaba este tipo de prenda. En ese año (2008) se batieron 109 records del mundo en las piscinas y se consiguieron los famosos ocho oros olímpicos de Michael Phelps, los expertos se muestran en contra del uso de este bañador cuya tecnología mejora la flotabilidad del cuerpo del nadador y disminuye la vibración del cuerpo; no es para menospreciar la tecnología de este bañador en cuyo diseño participó la NASA. Sigue leyendo

Nacidos para ganar

Los Juegos Olímpicos se celebran este año en la ciudad de Londres entre el 27 de julio y el 12 de agosto de este año. Esta es la edición numero XXX y es la tercera vez que se desarrolla en la ciudad de Londres, una ciudad que se impuso con algunas dificultades sobre las otras candidatas que supuestamente eran favoritas, como la de Madrid o París.
En el ámbito deportivo, cabe destacar que se han retirado dos deportes de los juegos como son el softbol y el beisbol. Por otra parte, ha habido variaciones en otras competiciones como en el boxeo, en la que se ha incluido una competición de género femenino y en el tenis, en el que se incluirá una competición de dobles mixtos.

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OSCAR

The Artist ha sido la clara ganadora de la 84ª edición de los Oscar, consiguiendo 5 de los 10 premios a los que aspiraba: mejor película, director (Michel Hazanavicious), actor (Jean DuJardin), música y vestuario. También ha destacado La invención de Hugo alzándose con otros 5 galardones a su vez, aunque todos técnicos: fotografía, dirección artística, efectos visuales, efectos sonoros y sonido. Salvo La dama de hierro que logró 2 premios (actriz para Meryl Streep y maquillaje), el resto de películas tuvieron una discreta actuación, consiguiendo tan solo una estatuilla o yéndose a casa de vacío. Los premios este año han dejado un sabor agridulce. Pese a salirse del tópico y alabar muy justamente una obra tan arriesgada como The Artist, en el terreno de nominaciones la academia ha pecado de clásica. Ha elegido filmes demasiado convencionales, hechos con la mera intención de ganar premios, y ha dejado de lado películas mucho mejores y que hubieran supuesto un agradable soplo de aire fresco. Otras cosas a destacar: George Clooney ya ha sido nominado en 5 categorías distintas, Scorsese y Spielberg por fin han competido el uno contra el otro y Meryl Streep sigue batiendo records, consiguiendo su decimoséptima nominación.

En esta ocasión la ceremonia no ha sido muy mala. El maestro Billy Cristal ha vuelto tras varios años de ausencia y, a pesar de no estar ni de lejos a su mejor nivel, hizo que la velada fuese fluida y entretenida, sin ningún momento incómodo, aunque el video inicial carecía de la gracia de sus anteriores creaciones. Sigo insistiendo en que tiene que volver a presentar la gala el polifacético Hugh Jackman, el mejor de los últimos años con diferencia.

Este año, tras raras decisiones y extrañas formas de votar, han sido nueve las nominadas a mejor película, pero pocas de ellas son merecedoras de tal honor. Cierto es que el año ha sido bastante flojito, pero es que la única película que claramente pertenece a esa categoría es The Artist. La invención de Hugo, Criadas y Señoras y Medianoche en Paris, aunque obras menores, no tengo ningún inconveniente con su nominación. Pero Los descendientes, El árbol de la vida, Moneyball y en especial Caballo de batalla y Tan fuerte, tan cerca son películas que no deberían haber llegado tan lejos.

The Artist ha sido una apuesta muy arriesgada y aplaudida por parte de la Academia. Varias películas en blanco y negro ya habían ganado el máximo honor del cine (la última La lista de Schindler), pero se ha convertido en el primer film extranjero en lograrlo (es de producción francesa) y, lo que más mérito tiene es la primera película muda en conseguirlo desde el año 1927 (los primeros Oscar de todos), toda una proeza en estos tiempos que corren de 3D e IMAX. La película es una oda a los primeros años del cine y el choque que supuso para la industria el paso al cine sonoro. Nostálgica, perfectamente realizada y con unas actuaciones impecables, ha cautivado sorprendentemente a montones de gente y se ha convertido en uno de los mayores aciertos de la Academia de los últimos años. Junto a ella debieron haber estado muy buenas películas como Las aventuras de Tintín, Rango, Los idus de marzo, Warrior, 50/50, Los hombres que no amaban a las mujeres y en especial Una Separación que ganó un indiscutible premio a la mejor película extranjera.

En el apartado de mejor director no hay discusión posible: Michel Hazanavicious, un desconocido francés, merecía el premio por encima de todos sus competidores por arriesgarse como lo ha hecho con The Artist. Hacer cine mudo es muy difícil, tienes que tener las cosas muy claras, y conseguir entretener a todo el mundo durante una hora y media con nada más que imágenes y música es para quitarse el sombrero. Tuvieron que haber logrado nominación Steven Spielberg (Las aventuras de Tintín), George Clooney (Los idus de marzo), Nicolas Winding Refn (Drive) y David Fincher (Los hombres que no amaban a las mujeres).

Mejor actor ha estado muy reñido este año entre el galán George Clooney (Los Descendientes) y el ganador final, Jean DuJardin por The Artist. Con una actuación basada en su enorme expresividad, se come las escenas a bocados, transmitiendo en todo momento por lo que pasa el personaje sin a

rticular palabra. Un premio merecidísimo, que estuvo a punto de no suceder, por la gran manía de la Academia de ignorar las películas extranjeras. Mención especial para la primera nominación en la espectacular carrera de Gary Oldman, parece mentira que su nombre jamás hubiese estado relacionado con el premio. En esta categoría deberían haber estado Michael Shannon (Take Shelter), Joseph Gordon-Levitt (50/50) o el genial Michael Fassbender (Shame).
El premio más sorprendente de la noche fue el de mejor actriz. La clara favorita era Viola Davis (Criadas y Señoras), pero era un papel demasiado secundario como para llevarse el gato al agua, y la Academia no es muy fan de elevar esas actuaciones (con la notable excepción del inmenso Anthony Hopkins por El silencio de los corderos con 18 minutos de pantalla). La justa ganadora fue la leyenda, Meryl Streep, quien ha conseguido su tercera estatuilla 29 años después de su último galardón. Interpretar a un líder político inglés casi te garantiza premios, pero es que realmente Streep se sale como Thatcher. Sólo veo una pega a su victoria: la calidad de la película. Es una pena que, aunque lo mereciese, la gran actriz se haya llevado el tan esperado premio y se la recuerde por un film tan sumamente malo. Debería haber estado entre las cinco afortunadas, o incluso ganar, Tilda Swinton por Tenemos que hablar sobre Kevin, a quien siguen negando premios a pesar de haberla premiado erróneamente por Michael Clayton.

Christopher Plummer se ha convertido en el ganador de mayor edad de un Oscar de actuación. Con 82 años se ha llevado, sin competencia alguna, el premio al mejor actor secundario. Hay que reconocer que en su papel de octog

enario que sale del armario está espléndido, pero el premio sabe demasiado a reconocimiento a toda su carrera. Nick Nolte por Warrior hubiera sido una opción muy buena también, y definitivamente deberían haber estado nominados Brad Pitt, que está inmejorable en El árbol de la vida; George Clooney por su papel en Los idus de marzo y sobre todo Andy Serkis por su impresionante actuación de motion capture en El origen del planeta de los simios, lo que logra hacer en la película como el mono Ceasar es encomiable.

Actriz secundaria también estaba bastante cantado y Octavia Spencer podía estar segura de que se iba a llevar la estatuilla por Criadas y Señoras. Pero el premio debería de haber sido para la impresionante Jessica Chastain por esa misma película. El año pasado nadie sabía quien era este talento de chica, pero tras seis películas muy distintas en las que no puedes apartar la mirada de ella, ya todo el mundo la reconoce como una de las mejores actrices de su generación. También hubieran merecido nominación las jóvenes Shailene Woodley por Los descendientes, Elle Fanning por Super 8 y Evan Rachel Word por Los idus de marzo.

En el apartado de los guiones, la cosa estuvo muy reñida. Woody Allen venció con su Medianoche en Paris a la ganadora de la noche The Artist, cosa que es bastante justa, ya que la parisina película tiene su máxima fortaleza en el guión. Pero la ganadora debería haber sido la iraní Una separación, perfectamente escrita. Por otro lado Moneyball y Los descendientes se disputaban el Oscar a mejor guión adaptado y esta última acabó venciendo. Pero el mejor guión adaptado del año es claramente el escrito por el polifacético George Clooney en Los idus de marzo, siempre crítico con la política estadounidense.

La invención de Hugo fue la gran triunfadora de la noche en los apartados técnicos. Nada que objetar, pues la película es hipnotizantemente bonita. Los editores de Los hombre que no amaban a las mujeres repitieron Oscar a mejor montaje tras su victoria el año pasado por La red social, algo que no ocurría desde los años 30, y que supuso el único premio para la cinta de Fincher. Mejor vestuario, y un merecidísimo premio a la mejor música completaron la noche para The Artist. Se echó de menos alguna nominación técnica más para la espléndida Las aventuras de Tintín. Y por último Rango salió victoriosa en el apartado de mejor película de animación, una de las mayores alegrías de la noche.

En resumen, para un año muy flojito en cuanto a películas se refiere, los Oscar no se han esforzado lo más mínimo a la hora de elegir sus preferidas, pero finalmente enmendaron su error, premiando a la mejor película del año: The Artist.

Artículo escrito por: Miguel Díez

Noche de los Oscar

Los alfonsinos nos caracterizamos por hacer de todo acto deportivo o cultural un evento, y tras el mal trago de no poder ver este año la Superbowl juntos en la sala del cuarto, al caer en sábado no quisimos dejar pasar la ocasión de visualizar los Oscar.
Pero claro, mentes despiertas como las nuestras necesitan de algún tipo de motivación. Así que decidimos crear un juego para animar la velada. Como en el Alfonso somos gente sana no caímos en el clásico juego de beber, y viendo lo fuertes que se están poniendo algunos de nuestros residentes más pacíficos decidimos cambiar tragos por flexiones. Pero claro, con el cuerpo escombro que nos caracteriza no podíamos llegar a los Oscar sin entrenar ¿Y qué mejor entrenamiento que los Goya?.
Así que nos plantamos en los Goya con nuestra pizarra y unas normas básicas, cada uno apostábamos por una categoría, y si fallabas o te mandaba alguien que acertaba, te tocaba reflexionar, pero como somos tipos duros decidimos que también había que reflexionar cada vez que los premiados dijeran las palabras clave: galardón, crisis u honor. Pero la culpable de mis agujetas al día siguiente fue la decisión de reflexionar cada vez que algunos de los participantes diesen vergüenza ajena, y esto, en una gala del cine español, es lo más habitual. Así, flexión a flexión, se acabó la gala y los participantes dejaron claras cual eran sus líneas de acción. Por un lado Moralina, con su continua apuesta por lo más arriesgado, dejó claro que este verano quiere ser el Rafa Mora de su pueblo, y fue el que más flexiones realizó. Por otro lado, Físico creo un nuevo término: “la fisicada”, y que no es más que hacer siempre la apuesta más segura. Por otra parte, Ángel optó por una completa aleatoriedad y el autor de este artículo demostró que es un completo entendido en cortometrajes.
Tras este calentamiento, una semana después nos plantamos en los Oscar.  A pesar de que existía una porra, a la hora de realizar nuestro juego decidimos continuar con la dinámica de los Goya y votar justo antes de cada premio, nunca se sabe con los presentimientos de última hora. En esta ocasión no elegimos palabras con las que jugar, total nuestro nivel de inglés no nos iba a permitir entenderlas. Y escarmentamos de lo de la vergüenza ajena, para que engañarnos, los americanos también la dan. Así comenzó el visualizado de la gala. En esta ocasión se nos unió Villalba (se ve que en este mundo no vale solo con gestiones y decidió tonificar un poco esos pectorales) y con algo de retraso Lumbreras, al que el juego le daba un poco igual, en definitiva ya tiene una buena novia.
Pronto se vio que las líneas de juego marcadas en los Goya se repetían, pero el conservadurismo de Físico pronto fue contrarrestado por el resto mandándole siempre a él las flexiones cuando éramos los demás los que acertábamos. Así que gracias a esto, y la presión del público que abucheaba todas sus fisicadas, dejó de hacerlo. Poco a poco se fueron dando los premios, aunque eso era lo menos importante, y al final de la gala aún nos quedaron fuerzas y creatividad para inventar un juego nuevo: “El juego de Seco”. En el que todos reflexionamos con cada fallo en su porra, y eran demasiados.
Finalmente, la porra la ganaron Miguel y Marioneta, y en cuanto a nuestro original juego, no tenéis más que fijaros en los cuerpos de nuestro participantes para daros cuenta de quién acertó menos. Pero claro, tanto ejercicio dio sed, y al final algunos se entretuvieron haciendo torres con las latas vacías de bebidas proteicas. El objetivo de llegar al techo fue un auténtico fracaso. Quizás el problema estuvo, como muy acertadamente apuntó Moralina, en que se preocupaban mucho de poner rectas las del medio pero las de abajo estaban todas torcidas.
En definitiva, una gran noche, lástima que los Nóbel no se entreguen también en una gala con los respectivos nominados, seguro que también seríamos capaces de hacerlo algo entretenido.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

La reconversión del cine

El mundo del cine se ha venido asociando a las salas de cine que recogían los últimos estrenos de la cartelera cada viernes. La gente iba al cine, se compraba sus palomitas y disfrutaba con la película por 5 o 6 Euros. Pero ese mundo ya no existe. Las principales productoras y distribuidoras, así como los gerentes de las  salas de cine han intentado neutralizar la caída de ingresos aumentando los precios para mi gusto de manera excesiva. Eso unido a que la sociedad evoluciona y cambia sus formas de actuar ha hecho que la industria del cine esté pasando por un momento de dificultades.
En esta industria participan muchas personas y se mueve gran cantidad de dinero, sobre todo en las producciones americanas. Pero el caso español como casi siempre es un caso caracterizado por el atraso y el estancamiento tanto de las ideas como de las empresas que participan en este negocio. Con la irrupción de internet, las personas que pertenecen al gremio del cine se han dedicado, salvo ligeras excepciones, a defenderse y luchar contra los internautas. Partiendo del hecho de que el cambio tecnológico es una realidad y no va a hacer más que asentarse en los años venideros, ¿No sería más aconsejable aprovechar las oportunidades que nos ofrece este nuevo entorno? Internet es una plataforma en la puedes encontrar la mayoría de los productos de manera fácil, rápida y bastante barata.
En los países con una industria cinematográfica más evolucionada se están empezando a explotar las vías de internet en lo referido a la visualización de las películas, con compañías como Netflix, una especie de Spotify del cine, empezando a cosechar rentabilidades con el negocio online. En nuestro país podríamos crear bibliotecas o videoclubs electrónicos que pusieran al alcance de cualquiera con conexión a internet la amplia gama de películas de producción española e incluso también las de producción extrajera.
Por tanto, creo que las personas de este sector en nuestro país deberían reconvertir el negocio del cine aprovechando las oportunidades que ofrece internet y todo el mundo digital en el que cada vez más nos encontramos más inmersos. Para ello deberán ofrecer los productos que el público demande en las ubicaciones que estén dispuestas a verlas. Por supuesto no digo que lo tengan que hacer de manera gratuita, pero sí con un coste que sea soportable por la mayoría de la población, porque no tenemos que olvidar que las películas están orientadas a que las vea el mayor número de personas posible. En conclusión el cine debe ponerse al servicio de los usuarios y ofrecer unos contenidos que gusten al público y que éstos últimos tengan incentivos para volver a ver películas como hace años, con palomitas y en compañía de quien tú decidas.

Artículo escrito por: David San Bruno