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EL FEMINISMO EN AMÉRICA Y LA DIFENRENCIA CON EL HEMBRISMO

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El feminismo es un movimiento que promueve la igualdad de derechos entre géneros, aunque este concepto está mal inter­pretado por la sociedad debido a que lo confunden con el hem­brismo, que defiende la supremacía de la mujer sobre el hom­bre. Esto pasa por la mentalidad machista que ha existido a lo largo de la épocas, no solo por parte de los hombres, si no tam­bién por las mujeres, creyendo así que si una mujer exige dere­chos, quiere decir que omite los de los hombre.

En 1673, Pollain de la Barre publica una obra sobre la igual­dad y diferencia entre los sexos, iniciando así el debate sobre este tema. Hoy en día, el feminismo es un tópico muy relevante debido a su progreso ascendente al paso de los años. En el pasado, a la mujer se le definía como acompañante del hombre, ama de casa con las únicas funciones de ayudar con la repro­ducción y servir al hombre. En cambio, en estos tiempos, la mujer tiene un papel independiente en el que puede elegir si reproducirse o no, que puede aspirar a un trabajo e incluso lle­gar a un puesto superior que el de un hombre sin destacar nece­sariamente su autoridad por ser mujer, si no por el puesto en el que esta. (más…)

Y DE ELLAS, ¿QUIÉN NOS HABLA?

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A principios de este curso, comencé a interesarme y a infor­marme sobre el movimiento feminista. Entre artículo y artículo, me iba dando cuenta de la fuerza y la evolución que este movi­miento ha tenido a lo largo de los años y, a su vez, de la poca relevancia que la historia y la sociedad le ha dado. En el Instituto jamás nadie mencionó una palabra acerca de Simone de Beauvoir, Emmeline Pankhurst o Clara Campoamor. Por su parte, llevaron a cabo una lucha para conseguir tener los mis­mos derechos que los hombres. Ellas se movilizaron, se organi­zaron y se revelaron durante muchos años.

Por ejemplo, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el movimiento sufragista destacó en Estados Unidos y Gran Bretaña. Por un lado, las mujeres estadounidenses se encon­traban en dado que, gracias a las nuevas religiones que se asentaron en el nuevo continente que abogaban por la educa­ción a la mujer, pudieron aprender a leer y a escribir. Además, el movimiento antiesclavista les había dado experiencia en la lucha civil y en asuntos políticos y sociales. Como consecuen­cia, las mujeres estadounidenses consiguieron el derecho a voto en 1920. Ocho años más tarde, tras una lucha mucho más dura y, en todo momento pacifista, las británicas obtuvieron su derecho al voto. La historia de las sufragistas británicas del siglo XIX y comienzos del XX es mucho más interesante. Aquí, des­tacamos una de las figuras más importantes de la Segunda ola del Feminismo: Emmeline Pankhurst, líder de Women’s Social and Political Union (WSPU). Esta organización, junto con National Union of Women’s Suffragge Societies (NUWSS), fue la protagonista del movimiento sufragista británico, puesto que todas las prácticas políticas, que se llevaron a cabo con el fin de conseguir el derecho al voto femenino y a la educación, fueron dirigidas por la misma. (más…)

Género corporal

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El pasado 1 de Febrero, salió a la luz una noticia un tanto sorprendente a la vez que alarmante para toda mujer, y socie­dad en general. Unas mujeres de Argentina fueron desalojadas de la playa en la que se hallaban haciendo topless por nada más y nada menos que 20 policías, casi más número de agentes que en un atraco. ¿Era necesario tal despliegue policial para un simple e inofensivo grupo de mujeres tomando el sol sin la parte de arriba de su bikini?

Este caso de violación de los derechos de las mujeres, no es un caso aislado, sino que nos lo encontramos a diario en nuestras queridas redes sociales, a las que tan presentes tene­mos. Sin ir más lejos, Instagram, la red social como referente de moda femenina por excelencia para muchas mujeres, es capaz de, a la vez, darnos la espalda a todas censurando nuestros pezones. Y es que nos preguntamos ¿por qué? ¿acaso tienen género? ¿Tiene género una uña, un mechón de pelo? ¿Alguien sería capaz de distinguir unos pezones femeninos de unos mas­culinos sin ver el resto del pecho?. La respuesta es clara, evi­dentemente no. Si a una mujer le da la realisíma gana de subir una foto enseñándolos ¿Por qué tiene que taparlos con un emo­ticono o con lo que sea, o la foto es eliminada?. Eh, pero un chico puede subir todas las fotos con el tórax al descubierto que quiera, como si se trata de un hombre con sobrepeso con más pecho que cualquier mujer. (más…)

FEMINISMO O MISANDRIA

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Feminismo: Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Bastante claro ¿no?

Durante toda la historia, siempre que ha existido una desi­gualdad, injusticia o sensación de ésta, la parte afectada y la que se solidariza con la causa ha luchado por acabar con esa situación. No ocurre diferente con el feminismo, con el fin de acabar con la subordinación histórica de la mujer al hombre, surgiendo principalmente junto con la revolución francesa para tener las mismas condiciones que los hombres en la industria y pasando por el intento y logro de conseguir el voto de las muje­res en las decisiones políticas hasta llegar a nuestros días, sien­do un tema de actualidad, y no siempre con buena denotación, creando polémica continuamente.

Pero ¿cuándo cesa la lucha? Parece obvio que cuando se consigue lo que se quiere o cuando es imposible de lograr. Actualmente no se ha dado ninguna de las dos circunstancias y, aunque está claro que la situación ha avanzado enormemente y el papel de la mujer en la sociedad moderna cada vez se acer­ca más al del hombre, ésta todavía no es igual, el medio cente­nar de víctimas por violencia de género del pasado año y la situación de muchas mujeres en su trabajo lo avalan, por lo que es normal que la lucha siga para terminar con estas injusticias. Entonces ¿por qué no todas las mujeres son feministas o no tiene tanto apoyo como podría tener si es tan claro? La res­puesta, y aquí recalco que se trata de una opinión, es que el feminismo actual se está haciendo cada vez más superficial, la imagen de la mujer feminista cada vez se está deteriorando más a causa de las mujeres que confunden, o eso parece, feminis­mo con misandria (odio hacia los hombres), radicalizando el feminismo, haciendo que el resto pierda credibilidad y no se tome en serio. (más…)

No ser feminista no significa no creer en la igualdad

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Actualmente este tema está en boca de todos, ya sea por haberse informado por las noticias, o como hice yo, por las redes, viendo un polémico vídeo de YouTube llamado “Soy fem­inista moderna”.

Y es que estamos ante la tercera ola feminista, muchas son las protestas feministas que últimamente se llevan haciendo, pero en estos últimos años algo ha cambiado en el movimiento, se ha vuelto como una moda, como un movimiento con el que si no estás de acuerdo “eres parte” del patriarcado opresor.

En sus inicios el feminismo se fundamentaba en que las mujeres y los hombres fueran iguales, es decir, ambos sexos tuvieran iguales derechos y las mismas oportunidades, y a medida que ha ido evolucionando la sociedad, se ha ido avan­zando poco a poco y se han ido otorgado derechos poco a poco a las mujeres, acercándose a la igualdad que buscaba inicial­ mente el feminismo. (más…)

Carta a mi madre

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Iba a escribir este artículo agradeciendo, a mi madre por haberme enseñado a pensar y no el que pensar. Desde pequeña siempre me gustó argumentar, leer y escribir. Mis ami­gos siempre decían que era la “defensora de las causas pérdi­das”, pero esta vez iba a escribir sobre una causa que me indigna y que, perdónenme el atrevimiento, todavía, e insisto, todavía, me niego rotundamente a aceptar que lo sea. Este artículo no habla de feminismo, que para los que aún tienen dudas es definido por la RAE como ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. Lejos de hablar de igualdad, cuenta todo lo contrario.

Había pensado unos cuantos ejemplos para hacer sentir al lector en la piel de muchas mujeres del siglo XXI, no muy lejos de sus casas. Ejemplos de mi vida misma, como cuando un compañero universitario cuestiona que puedas sacar la misma nota que él estudiando lo mismo, o tu tutor de prácticas comen­ta con sus colegas: “qué alumnas más guapas tenemos hoy”, antes de ni siquiera preguntarte el nombre. Quería hacerles sentir la impotencia, la rabia, el asco y el miedo (en muchos casos fundado por algún susto anterior), de volver a casa sola según que hora de la noche. El desamparo cada vez que un grupo de gente quita importancia a tus denuncias o te dice: “siempre estás con lo mismo”. (más…)

¿Es el feminismo necesario actualmente?

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Son muchas las personas que afirman que vivimos en una sociedad muy avanzada en términos de igualdad y de toleran­cia. “Podéis estudiar, votar, trabajar y ser tratadas con  respeto,

¿qué más queréis?”. “Hay mujeres directivas”. “También hay denuncias falsas”. “A veces las más machistas sois vosotras”. Todo esto son frases que están a la orden del día y que nos hacen plantearnos: ¿es realmente necesaria la lucha feminista o debemos conformarnos? ¿Debemos solo intentar acabar con las violaciones y la violencia de género, o hay feminismo más allá? (más…)

¿POR QUÉ FENIMISMO?

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Sería fácil responder ¿y por qué no? Pero eso no me supon­dría ningún esfuerzo, y siempre me han gustado los retos. Quizá definir un momento exacto en el que me hice feminista sería prácticamente imposible, pero podría acordarme cuando me topé por primera vez con la palabra feminismo en términos más formales. Estaba en primero de bachiller, llegó mi profesor de Historia a clase, se sentó y empezó a leer frases de grandes figuras, desde Aristóteles pasando por Rousseau y Nietzsche hasta llegar a Churchill. Según Napoleón, las mujeres solo servíamos para dar hijos, o Calderón de la Barca que decía que las mujeres no deberíamos aprender gramática si sabíamos coser. En menos de dos minutos, el ambiente de clase se tensó, a nadie le gusta que le recuerden que vivimos en un mundo donde tu valor social es insignificante. Y si no no hay más que  ir a la RAE y buscar la definición de sexo débil. La clase continuó explicando las 3 olas de feminismo, hablando de la Declaración de Seneca Falls y como Emmeline Pankhurst con­sigue el voto en Gran Bretaña. Después llega Simone de Beauvoier con El segundo Sexo afirmando que se aprende a ser mujer. Tampoco hay que olvidar a Clara Campoamor, que luchó y defendió el voto de todas las españolas, sin importar su clase social o raza. Creo que se me fueron quedando cada una de las mujeres grabadas en mi mente que se nombraron, agradecién­dolas una a una lo que han hecho por nosotras. Después vas conociendo las diferentes soluciones que da cada corriente. Te encuentras con el transfeminismo y Judith Butler la intersec­cionalidad de Kimberlé Williams Crenshaw o el feminismo rad­ical de Kate Millet. (más…)

REFUGIADOS

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Podría enfocar todo en un plano europeo, recordando a Alemania en la grandísima depresión antes de la época hitleriana, a los ingleses, lo dura que fue la pérdida de las Trece Colonias o a Francia y el Terror con Robespierre. Pero este escrito no llegará tan lejos, quedará suspendido durante pocos minutos en jóvenes mentes de la meseta española. Parece que nadie rememora cómo antes de ayer los andrajosos españoles partían hacia Alemania, Argentina o Estados Unidos con el fin de llevarse un pedazo de pan a la boca en los tiempos de la dura Postguerra. No estoy hablando ni de buenos ni de malos. No hablo de bandos, ni nacionales ni republicanos. No hablo de ideologías. Hablo del hambre y de las personas.

Según ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, 1 de cada 113 personas en este mundo es solicitante de asilo. En el año 2015, 65’3 millones de personas se encontraban desplazadas, 24 personas por minuto; mientras que en el año 2005 no se superaba la cifra de los 6 por minuto. Ha sido la primera vez en la historia que hemos superado la barrera de los 60 millones. ¡FELICIDADES HUMANIDAD!

Parece mentira que algún día estas cifras vayan a ser úni­camente un punto crítico de la historia resumido, a lo sumo, en tres caras del libro de texto de algún escolar. Porque eso es lo que hacemos con el dolor, lo desnaturalizamos, lo convertimos en frías cifras impactantes al primer grito, pero que quedan reducidos a sutiles ecos con el paso del tiempo. Actuamos así aún sabiendo que el sufrimiento desencadenado es incalculable. El día que las lágrimas derramadas sean tan importantes como el número de personas habremos aprendido que lo impor­tante no es sacudir las conciencias durante cinco minutos, sino movilizarse.

El problema radica en dos puntos: aprendemos demasiado tarde en esta vida y a la vez que nos sorprendemos a nosotros mismos siendo incapaces de transmitírselo a los demás, encon­tramos a nuestros “alumnos” sin ninguna intención de aprender. Quizás alguien pueda pensar que nuestra vida es demasiado corta, pero no, los cortos somos nosotros y si tuviésemos más tiempo sólo la “cagaríamos” más. Vivimos 75 años de media.

¿Qué más queremos? ¿Cuántas veces has hablado sobre los refugiados tú, lector? ¿En cuántas colectas para enviar comida y ropa a los campos de refugiados has participado, bien como voluntario o donante?

El ser humano aprende por imitación. Desde pequeños vemos a los adultos preocupados hablando de “temas importantes”, arreglando el mundo sin resolver nada a base de discu­siones en la terraza de un bar. ¿Qué se podía esperar de nosotros además de la misma pasividad que demuestran ellos? Ni siquiera tiene sentido culpar a la “horrible sociedad manipu­ladora en la que vivimos” porque… ¿A que no adivináis? Nosotros somos esa “horrible sociedad manipuladora en la que vivimos”.

Estamos tan defraudados con el sistema educativo, el sis­tema electoral y el sistema judicial, ¡incluso con el sistema métri­co!, que nos acomodamos en las quejas y en las preocupa­ciones, en lugar de habituarnos a las ocupaciones. Esto no puede acabar bien. Necesitamos empuje para resolver nuestros problemas, pero no lo haremos hasta que volvamos a ser los andrajosos españoles obligados a un éxodo masivo, con desti­nos en los que probablemente nos tratarán igual o peor de lo que nosotros nos comportamos con los actuales refugiados.

Son personas con nombres, apellidos, casa, recuerdos, hambre y frío. Si todos hiciésemos un esfuerzo e intentásemos ayudar, ¿No creéis que España estaría “capacitada para ayu­dar” a más del doble de personas con un coste mucho menor y que con el dinero que se ahorraría el gobierno podría mandar ayuda directamente a Siria, donde está el origen del circo mundial que se ha montado?

Un bocado de hipocresía

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La guerra ha obligado a numerosas familias a escapar, a duras penas, de los escombros que una vez fueron el hogar que les resguardaba del peligro, atemorizados de la tierra donde se sentían seguros. No obstante, han tenido el golpe de suerte de encontrarse con nuestra más humilde gentileza: mandamos ayudas para alimentarlos, e incluso voluntarios que se desviven por aportar soporte médico. ¿Se puede ser mejor personas?

Nuestra bondad nos hace llevar a cabo gestos altruistas que pueden dejarnos atónitos a nosotros mismos, aunque nunca nos planteamos hasta dónde puede llegar ésta. Existe un límite, un límite que es completamente infranqueable: nosotros mis­ mos. Nuestra persona es la verdad última de lo que todo radica, somos los protagonistas de una película que es nuestra vida, nadie tiene más importancia que el papel principal, jamás haríamos algo que nos pudiera relegar de nuestro puesto ¿Qué ocurre al sugerir a la población traer esas personas cuya rele­vancia sobre nuestra figura es insignificante hasta aquí, hasta nuestros países “desarrollados”? Rechazo. Un rechazo que nada tiene que ver con arrepentimiento de nuestras buenas acciones pasadas, sino del motor que nos mueve a cada uno de nosotros en nuestra sociedad, la hipocresía.

La hipocresía permanece escondida bajo un frágil velo de falsa gentileza, fácilmente perceptible donde quiera que se ponga atención si se es capaz de eludir esa delgada capa de “dulces falacias” y buscar la verdadera intención. ¿No son acaso “querer a todos como hermanos” palabras de amor? Palabras manchadas por la sangre derramada de personas perseguidas por la única razón de seguir ese mensaje de forma diferente o por aquellos que se diferencian de nuestro concepto de persona normal en la mera apariencia física, así como de unas creencias que, supuestamente, son solo actos de fé que cada uno elige creer o no viviendo en una generación que, supuestamente, ha crecido en los brazos de la aceptación. Esas heridas, son las que produce la hipocresía.  (más…)