SEMINCI 2011


La última semana de octubre, como cada año, comenzó la SEMINCI, la 56ª edición. Esta contó con una gran variedad de ciclos, desde la sección oficial, pasando por documentales históricos, hasta un gran ciclo de Cine Sueco: “Novísimos; Lo mejor del Cine Sueco del s. XXI”. De este ciclo en concreto destacó la película She Monkeys de Lisa Aschan, y One Way to Antibes con una gran actuación de Sven–Bertil Taube.
Dentro del Spanish Cinema, donde se podía ver grandes películas del cine español, destacó la original Chico y Rita de Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando. La película de animación recientemente nominada a los Oscars como mejor película animada, entraba por los ojos y los oídos debido a su gran belleza visual a través de una gran animación, y una enorme banda sonora llena de jazz.


De las conferencias y mesas redondas que se ofrecieron, una de las más interesantes fue “Realismos contra la realidad”. Asistieron varias personalidades del cine; los directores de cine Vicente Aranda, Mario Camus y Antonio Isasi-Isasmendi; el crítico de cine José Enrique Monterde; y el secretario general de la Real Academia de la Lengua, Darío Villanueva. Todos ellos debatieron sobre la relación que mantienen el cine y la literatura, y, finalmente, atendieron al público asistente. Como conclusiones fuera de la temática se extrajo que la figura del productor en el cine español había desaparecido, y que, últimamente, lo imprescindible para hacer una película en España es tener un amigo en alguna cadena de televisión. Por último realizaron una dura crítica a las producciones americanas que se limitan a contar finales felices.
Dentro de la Sección Oficial las películas más destacadas fueron Hasta la vista, las Cumbres del Kilimanjaro, The Guard, Starbuck y Monsieur Lazhar.
Hasta la vista del belga Geoffrey Enthoven fue premiada con la Espiga de Oro del festival. Se trata de una road movie donde un grupo de amigos discapacitados tratan de superar sus dificultades en el día a día y llevar una vida normal, mezclando momentos crudos con escenas llenas de humor. Está inspirada en un documental que vio el director y que le llevó a querer contar una historia sobre que en esta vida puedes conseguir todo lo que te propongas.
Las Nieves del Kilimanjaro del francés Robert Guédiguian fue la que se llevó la Espiga de Plata, con una historia clásica y dramática sobre cómo puede afectar a las personas la crisis económica y hasta dónde puede estar dispuesto alguien a llegar por conseguir sus objetivos.
Starbuck es la comedia del director canadiense Ken Scott, que cuenta la historia de un donante de esperma que descubre que tiene más de 500 hijos en el mundo, los cuales le denuncian y quieren saber su verdadera identidad ya que solo conocen su alias. Es una película muy divertida con dos grandes actuaciones, por parte de Patrick Huard, quien compartió premio a mejor actor con Brendan Gleeson, y Antoine Bertrand.
The Guard dirigida por el británico John Michael McDonagh, es la thriller-comedia que fue, junto a Starbuck, la más divertida del festival, y no es de extrañar que Brendan Gleeson ganara, como se ha dicho antes, el premio al mejor actor con Patrick Huard. Cuenta la historia de un policía de pueblo que se topa con un agente del FBI y comienzan a investigar una red internacional de narcotráfico. Con esta película Gleeson además fue nominado a los Globos de Oro como mejor actor de comedia, y el guión estuvo nominado a los premios BAFTA.
Monsieur Lazhar de Philippe Falardeau es un drama que cuenta la historia de un profesor que comienza a trabajar en un colegio, donde la profesora que le precedió se suicidó delante de sus alumnos, y tendrá que lidiar con los problemas que esto les acarrea. Según muchos críticos internacionales fue la mejor del festival, de ahí que se llevara el Premio a la Crítica del festival.
Artículo escrito por: Jorge Espada

Los perdedores

Ahora que todo el mundo esta hablando de The artist y de Meryl Streep, a nosotras nos gustaría hacer nuestro pequeño homenaje a aquellos grandes olvidados: Los perdedores.
Vamos a empezar con Martin Scorsese que aun llevando la película con mayor número de nominaciones se ha quedado con 5 estatuilllas de categorías técnicas;  casi, casi podríamos decir que a modo de premios de consolación; y es que al pobre Martin no es la primera ni la segunda que le pisan así los premios:  El Aviador tuvo también 11 nominaciones y  5 oscars ninguno de los cuales premiaban al director, el guión o la película y Gangs of New York se fue de vacío tras  10 nominaciones.
No es el único director mal parado, Alfred Hithcock, un grande entre los grandes, fue candidato 5 veces, volviéndose las 5 a casa con las manos vacías. Ni siquiera tiene el Oscar Hono-rífico, aunque bueno, tiene una estatuilla de un tal Irving Thalberg que se otorga en la gala a personajes relevantes del mundo de la producción. (Por si no quedaba claro, la estatuilla no es un Oscar, tiene forma de Irving Thalberg).
Otro que también ha salido mal parado ha sido Brad Pitt, esta era su tercera nominación, y tal como se veía venir de nuevo se va sin nada, aunque ya ha demostrado varias veces su calidad como actor. Dicen los críticos que esto le pasa por que es demasiado guapo como para que se le tome en serio y esto debe de ser verdad porque otros guapos de Hollywood tampoco han tenido mejor suerte, tanto Johnny Depp como Leonardo DiCaprio no tienen todavía premios y eso que este último es considerado por muchos  el mejor actor de su ge-neración.  ¿Tiene el pobre Leo que pedir  perdón por Titanic y Romeo+Julieta para que le den un Oscar?
Otros actores muy poco premiados  han sido  Deborah Kerr  (la que se revolcaba  con un maromazo a la orilla del mar en De aquí a la eternidad)  que nunca tuvo ninguno; o Peter O’Toole (Lawrence de Arabia)  quien ha sido nominado 8 veces y no ha ganado ninguna, aunque al menos le dieron el oscar Honorífico; algo que ni siquiera consiguió el pobre Richard Burton (¿Quién teme a Virginia Woolf?)
Pero que no os den pena porque todo los perdedores, mientras los ganadores están en la fiesta exclusiva  de “winners”, están disfrutando de su modesto premio de consolación/cesta regalo, que incluye  platos de porcelana,  gel higienizante, un albornoz, sartenes biológicas, cigarrillos electrónicos, joyería o  una estancia en un hotel de lujo en una isla privada en el Oceáno Índico. Además, el año pasado, por si los pobrecines no quedaron suficientemente resarcidos, la compañía Virgin Galactic les regaló a los no premiados unas vacaciones en el espacio valorado 200.000 dólares.

Artículo escrito por: Ángela Osorio & Cristina Rodríguez

Los Goya 2012

La cita más glamurosa del cine español llenó de nuevo la noche del 19 de febrero el Teatro Real de Madrid; los Goya se colaron en las pantallas del televisor de muchos hogares españoles y, como es mi caso, en los ordenadores de aquellos que, aun estando fuera de España, seguimos amando su cine y seguimos la retrasmisión que RTVE ofreció al mundo en su página web.

En una noche llena de galardones y con unas claras favoritas a llevarse la estatuilla resulta complicado no hablar de vencedores y vencidos. Digamos, sin usar la palabra derrota, que Almodóvar no debe estar muy contento con los resultados que ha obtenido su obra La piel que habito.

Cuatro Goyas para esta última película de Almodóvar, entre ellos, el merecido a mejor actriz para Elena Anaya, junto al de mejor actor revelación para Jan Cornet, música original y maquillaje. No está bien llamar a estos dos últimos premios “Goyas de consolación”, pero lo cierto es que no se encuentran entre las categorías importantes, porque en esa sección arrasó la película de Enrique Urbizu No habrá paz para los malvados.
El thriller policiaco protagonizado por José Coronado se llevó seis estatuillas de la Academia de Cine; entre ellas las de mejor película, mejor director y mejor actor, coronándose sin lugar a dudas como la ganadora de la noche. Urbizu y José Coronado han dado en el clavo con esta película sobre un policía corrupto y con malas maneras que ha arrasado en los Goya; con su papel de Santos Trinidad, Coronado ha dejado de nuevo a nuestro actor más internacional, Antonio Banderas, sin la preciada estatuilla española.
Cuatro Goyas se ha llevado también el western Blackthorn y tres la película histórica La voz dormida. En esta última destaca especialmente el Goya a mejor actriz revelación para María León, a la que apuntaban todas las quinielas después de ganar unas semanas antes la Concha de Plata del Festival de Cine de San Sebastián. La hermana de Paco León nos tenía acostumbrados a su vertiente más cómica en series como Aída o Con el culo al aire, pero en esta película interpreta un papel dramático que le ha valido el reconocimiento de la crítica.
El momento más emotivo de la gala lo protagonizó Silvia Abascal, el Teatro Real se llenó con un largo y emotivo aplauso cuando la actriz salió al escenario por su propio pie, acompañada de Miguel Ángel Silvestre, para entregar el premio a mejor actor de reparto. Silvia Abascal sufrió hace menos de un año un infarto cerebral y todos sus compañeros quisieron expresarle su apoyo y cariño; ella misma pronunció unas palabras antes de entregar el galardón para dar las gracias y mostrar su alegría por poder estar esa noche frente a todos ellos. La actriz, que volvió esa noche a reencontrarse con el público y con todos sus compañeros, fue de nuevo una de las mejores vestidas de la gala.
Por supuesto no faltaron durante la ceremonia los ya famosos discursos, que hicieron la gala un poco larga. Eva Hache por su parte intentó cumplir con su cometido como presentadora, haciendo la gala más amena para todos los espectadores; la verdad es que ganas le puso: cantó, bailó e intentó poner el punto de humor ácido, pero las respuestas a su actuación como presentadora no han sido demasiado buenas. Sus comentarios graciosos con humor inteligente recordaban a los de Buenafuente o Rosa María Sardá pero sin llegar a su nivel; se echó de menos a estos dos presentadores, pero en defensa de Eva hay que decir que ha sido mejor apuesta de lo que fue Carmen Machi.
Los esfuerzos de la Academia y de todos los integrantes del mundo del cine para sacar adelante la gala del cine español dieron sus resultados: aumentó el número de espectadores con respecto al año pasado. Pero sobre todo los Goya tuvieron fuerza en Internet. Durante toda la emisión de la gala, Twitter echó humo con los mensajes sobre la ceremonia, desde los vestidos de la alfombra roja, al criticado y obsoleto discurso del presidente de la Academia, hasta los aplausos (virtuales) para Segura, durante toda la noche los Goya fueron Trending Topic, incluso a nivel mundial, y por un momento todos los TT en España estaban relacionados con el cine español.
Como presentador para el próximo año, la Academia debería pensar en Santiago Segura, responsable del momento de oro de la gala con un discurso para los actores principales y los directores nominados que no dejó títere con cabeza. “Salma no te preocupes que a los internacionales les hacemos venir pero solo a que den caché, luego nunca les damos el premio” se burló el descarado director, recordando así a otros nominados internacionales como Nicole Kidman o Viggo Mortensen, que en su día estuvieron nominados a un Goya pero no consiguieron la estatuilla.
Ahí no terminó el discurso de Segura, aún le quedaba más leña por repartir. Después de quejarse por la falta de nominaciones de su película de este año, Torrente 4, hizo una revisión graciosa de las películas y los directores nominados, momento en el que aprovechó para dejar caer que si Almodóvar no se llevaba el Goya se enfadaría y dejaría la Academia. “Yo no me enfado y me voy porque nadie vendría a buscarme” afirmó Segura. Y para los actores también tuvo unas palabras; Daniel Brühl: demasiado joven; Luís Tosar: ya tiene tres Goyas; Coronado: seguimos recordando que anunciaba los yogures aunque fuera hace años; y Banderas: increíble que no tenga una estatuilla pero tiene una mansión en Beverly Hills y está casado con Melanie Griffith.
Por eso gustó tanto Segura, porque en España, ya sea en el cine o en cualquier cosa, lo que gusta es criticar. Ya sea en medio de una crisis que amenaza el sector, hablando sobre piratería, o en una noche de gala, un poco de humor ácido con crítica incluida, ayuda a que una ceremonia de más de dos horas sea más amena.

Artículo escrito por: Aída Peláez

Bendita crisis

Dentro de todos nosotros había dejado de resonar el eco de algunos términos, en algunos casos, hasta se habían borrado sus significados de nuestra mente, durante tiempos en que la derrota de la selección nacional en los deportes del esférico era lo más decepcionante que llegaba a nuestros oídos. Eran tiempos de estabilidad económica, aparente estabilidad socio-política; el tufo de la crisis que ahora nos ahoga no era perceptible para el olfato de nuestros dirigentes, y oír hablar de capitalismo, desigualdad, dictadura de los mercados, sostenibilidad, estado del bienestar era cosa de unos cuantos chalados que reivindicaban reliquias que habían sido conseguidas hace ya mucho tiempo. La mano de la bonanza había corrido una cortina ante los ojos de todos nosotros, sobre todo los más jóvenes, que vivíamos en los algodones de un sistema basado en la globalización y el libre mercado, en nuestro país, apuntalado con los palillos del sector de la construcción. A nadie le preocupaba si el pdi, partido de la izquierda, o el pdd, partido de la derecha, hacían bien su trabajo, si el corrupto limaba de las cuentas públicas tantos millones de euros, a la abuela le congelaban la pensión, privatizaban ese hospital y aquella escuela, o los mercados se iban haciendo poco a poco con las riendas de la democracia en muchos países. Todo era un sueño, tanto se había conseguido a lo largo de generaciones…

En el año 2008, una crisis económica mundial empieza a sonar en todos los medios de comunicación: «créditos ficticios», «inflación», «crisis hipotecaria», «Lehman Brothers», «burbuja inmobiliaria», empiezan a instalarse en nuestras cabezas como el «buenos días» o «buenas noches». Muchas cosas tampoco las llegamos a comprender, pero empezamos a salir de nuestro letargo e interesarnos por los oscuros entresijos de este sistema económico que nos envuelve. Los años pasan sin que la situación mejore, las consecuencias recaen ya directamente sobre el pueblo, de entre el cual surgen algunos grupos agarrados a la realidad, indignados ante la situación, que preparan su voz para cuestionar cómo se consiguió lo que ahora se desvanece, a base de ajustes, mejor dicho, recortes ineficaces y antisociales. Otros simplemente hacen lo que, por inercia, una sociedad acomodada les ha enseñado: “No te preocupes, acomódate en tu sofá, ya hiciste todo lo que podías por la democracia, el voto es más que suficiente”. Los políticos tratan de defenderse con viejas artimañas, recurriendo a tiempos pasados, aludiendo a la herencia del otro, enzarzándose en discusiones con su adversario, quien debiera ser un aliado dispuesto a colaborar.

Las plazas han tomado, con palabras afiladas por sus armas, los más valientes defensores de la democracia, y piden con un grito indignado que nadie se resigne, que luchen todos por su presente y futuro. ¿Existe algo más reconfortante para una democracia? ¿De qué podrían estar más orgullosos sus acomodados defensores? Ahora todos saben que un conjunto de garantías sociales conforman el estado de bienestar, son para todo el mundo, porque hasta el más recompensado económicamente podría llegar un día a depender de ellas, las pagamos entre todos, incluso haciendo más esfuerzo los menos enriquecidos. Son, entre otras, la educación y la salud, para siempre, ojalá, universales y gratuitas; ¿quién no ha oído hablar ahora de desarrollo sostenible? Sí, ese que se compromete con el futuro, partiendo del hecho más evidente: el mundo cuenta con recursos limitados; ¿quién no ha visto caer a quien un día eligió un pueblo? Ahí tienes a Papandreou y Berlusconi derrocados por la dictadura de los mercados, esos imprevisibles lodos donde nadie osa intervenir, y sustituidos por gobiernos de tecnócratas, como si un conjunto de números fuera cada persona; ¿quién no se indigna cuando oye que las cuentas de una organización sin áni-mo de lucro tienen un agujero de un millón de euros? Efectiva-mente, «no hay pan para tanto chorizo»; y podría seguir con esta lista de elementos que la gente, por fin, va añadiendo a su conciencia, aunque de nada valga si permanecen pasivos.

Por todo eso, lo digo bien alto, ¡Gracias a la crisis!¡Gracias a este aviso!; que nos saca de una pesadilla, la de estar en un sueño, para entrar a formar parte de la realidad, una que a veces duele y nos trata sin piedad, pero que nos dice las cosas de frente, con claridad. Que ya nadie se quede ensimismado en los infinitos placeres del capital, tampoco es un sacrificio como el de portar una cruz descalzo, pero, desde luego, mucho más efectivo. Unámonos todos para cambiar las injusticias que nos rodean, ya seas el antiguo votante del pdi o del pdd, o el de más allá, tu participación activa en el sistema es necesaria, la sinergia del pueblo es su mejor aliada. Tómate la molestia de informarte sobre las propuestas de los distintos partidos, manifiéstate sin dudarlo cuando lo creas necesario, actúa en la red o en las calles, pero actúa.

Artículo escrito por: Miguel Villanueva

Rebelión en la Granja

A lo largo de mi vida me he encontrado con mucha gente que renegaba del valor de la lectura, o de la necesidad de estudiar filosofía, historia o literatura en bachilleratos técnicos. Y es precisamente en estos momentos de crisis y de revolución social cuando más se notan las carencias en estas materias de gran parte de la sociedad.
Leer la prensa habitualmente es algo útil. Pero en estos tiempos de manipulación mediática por parte de unos medios, que en su mayor parte pertenecen a los lobbys económicos, los clásicos, escritos fuera de todo contexto actual, nos pueden permitir tener una visión mas objetiva de lo que nos acontece.
Hace poco releí un libro que para muchos será conocido: Rebelión en la granja, en el que se narra cómo unos animales se rebelan contra el ser humano opresor y la posterior degradación del ideal a costa de una clase selecta que se acaba aprovechando del resto. George Orwell escribió este libro hace alrededor de 70 años y aunque es una crítica mordaz de los regímenes totalitarios, y más en concreto del Stalinismo, su actualidad en muchos aspectos es abrumadora.
En el libro, tras derrocar al hombre, se establece un régimen democrático y se marcan una series de directrices como el reparto de comida o la edad de retiro; al igual que una serie de preceptos bajo los cuales se han de guiar, que quedan reflejados en siete mandamientos (como una constitución). Pero poco a poco, la clase dirigente, representada por los cerdos, cuyos mandatarios serán Napoleón y Snowball, de visiones completamente opuestas, se va asignando privilegios. Por ejemplo:
“… las manzanas caídas de los árboles serían llevadas al guardarnés para el consumo de los cerdos. … algunos animales comenzaron a murmurar, pero en vano. Todos los cerdos estaban de acuerdo en este punto, hasta Snowball y Napoleón.”
Es realmente curiosa la similitud con la facilidad que tienen PP y PSOE para ponerse de acuerdo a la hora de subirse el sueldo o aumentar los privilegios de la clase política, aunque no lo estén en el resto de asuntos. Y para defender esta postura no usan argumentos muy distintos a los que se utilizan actualmente, el miedo. Miedo a que vuelva el hombre “si no lo hacéis así Jones volverá”, o actualmente “si no hacéis todo lo que decimos nos arruinaremos todos”. Pero todo esto no se consigue sin la ayuda de tres fuerzas fundamentales: un brazo opresor, representado por perros de presa (fuerzas de seguridad del estado); el manipulador mediático, representado por un cerdo perteneciente a la clase privilegiada, Squealer (mucha de la prensa de este país) y las ovejas, que re-presentan a la masa estúpida que corea sin saber el qué, dando la poca legitimidad que necesita al dictador (cualquiera de los que estaban dando votes hace unos días en Génova o hace cuatro años en Ferraz). Pero también están representadas otras muchas facciones de la sociedad como la iglesia, los intelectuales y el proletariado, representado por un caballo, Boxer, que acaba convirtiendo en sus dos lemas “Napoleón siempre tiene razón”, muestra de lo peligroso que es no tener pensamiento propio, y “trabajaré más fuerte”. Y sirviéndose de todo esto los cerdos van otorgándose más privilegios:
“Los cerdos en verdad no trabajaban, pero dirigían y supervi-saban a los demás, a causa de sus conocimientos superiores era normal que ellos asumieran el mando.”
Y, aprovechándose del deseado analfabetismo­­­ del resto (no seré yo el que diga que recortar dinero en educación es un intento por crear una masa estúpida fácilmente adoctrinable y no un mal necesario consecuencia de la crisis), varían sus mandamientos a su antojo para beneficiarse. Es curioso cómo en el libro se habla de crear una nueva escuela para los hijos de los cerdos, olvidándose de los del resto de la granja. Los que han nacido para tirar del arado, que se dediquen a tirar del arado.
También para afianzarse en el poder usan dos métodos bastante actuales, el echar la culpa de todo a un enemigo, creado mediante la manipulación (tampoco seré yo el que diga que en este país se ha utilizado la inmigración como la causa de todos nuestros problemas) y la creación de rencillas internas que impidan la unión contra el verdadero enemigo y causa de sus males, la clase dirigente.
Por no hablar de la manipulación histórica, en la que varían lo hechos a su antojo valiéndose del desconocimiento del resto.
“No era que estos animales no trabajaran a su manera. Existía, como Squealer nunca se cansaba de explicarles, un sinfín de labores en la supervisión y organización de la granja. Gran parte de este trabajo tenía características tales que los demás animales eran demasiado ignorantes para comprenderlo.”
¿Acaso no ocurre lo mismo actualmente? ¿No se escudan en el desconocimiento general de cómo funciona el sistema financiero mundial?: primas de riesgo, deuda pública, agencias de rating… para decirnos que al final los de siempre van a tener que trabajar más y tener menos? Rajoy en el balcón de Génova dijo “esfuerzo compartido y equitativamente repartido” y, similar a como lo hace Napoleón en el libro, arengó a un espíritu patriótico para trabajar más y no quejarnos con lo que nos viene. No se equivoca, no hay más que conocer un poco de historia para saber de la entrega y sacrificio de los españoles, y también de su estupidez para hacerlo siempre en beneficio de una clase dirigente inepta. Esto era así con los Austrias, lo fue con los Borbones y lo sigue siendo con la partitocracia PPSOE.
Ya se oye a los mercados, de voz de sus mas fieles servidores como S&P, exigiéndole medidas sorprendentes. Dudo que una de ellas sea la tasa a las transacciones financieras, porque en este mundo globalizado que nos han vendido ningún país tiene cojones agallas de ponerlas por su cuenta.
Pero bueno, al igual que ocurre en el libro, veremos como gradualmente reducirán nuestro estado del bienestar y cada vez trabajaremos más para que unos pocos sigan viviendo igual de bien. Y, al igual que ocurre con el pobre Boxer, veremos como después de una vida de entrega y trabajo al final lo único que nos quede será una carreta hasta el matadero. Y todo por un supuesto bien común y la defensa de un ideal mancillado.
Pero no solo existe Rebelión en la Granja, hay otros muchos libros y autores. En el contexto actual me gustaría destacar Ensayo sobre la lucidez de Saramago (en el que la mayoría de una ciudad vota en blanco). Lo leí hace ya varios años por primera vez y me pareció que era exagerada la burla que hacía de los políticos en sus intervenciones dotándoles de un lenguaje rimbombante y vacuo. Pero cuando surgió el 15M me pareció que había reflejado la clase política muy fielmente. Era vomitivo ver cómo se les llenaba la boca de la palabra democracia y de “confianza en la responsabilidad democrática del pueblo español”. Como si los primeros acampados en Sol no fueran lo más demócrata que haya visto este país en mucho tiempo. Al igual que Rebelión en la Granja podéis ver como procede el estado de “derecho” en cuanto se ve amenazado.
Lo que he intentado con este artículo es animaros a leer, pensar y sacar vuestras propias conclusiones sobre las circunstancias que nos acontecen. Porque cuanto menos iletrados seamos, más difícil les será controlarnos y manipularnos.
“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los tota-litarios sino sobre las faltas de los demócratas.”
Albert Camus

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

Lo que ha pasado

Lunes 21 de noviembre. Amanecemos con la noticia que todos esperábamos: Mariano Rajoy y el Partido Popular han logrado una aplastante mayoría con 187 escaños, lo que le da manos libres para gobernar por su cuenta durante los cuatro supuestos años que durará la legislatura. Por otro lado, el Partido Socialista ha tocado fondo tras perder más de cuatro millones de votos y alcanzar a duras penas los 110 escaños. Sin lugar a dudas, el otrora partido en el gobierno se ha sumido en una crisis sin precedentes que necesitará de medidas urgentes para renovar su liderazgo y poder ejercer una oposición digna.


Sin embargo, las sorpresas en estas elecciones han venido de la mano de los minoritarios. El increíble ascenso de Izquierda Unida y de Unión, Progreso y Democracia ha conseguido que sendos partidos multipliquen su representación en el Congreso, llegando a 11 y 5 diputados respectivamente, desde los 2 y 1 que tenían en 2008. También es destacable el gran ascenso de CiU que sube 6 hasta colocarse en los 16 diputados, y Amaiur, la coalición abertzale que entra como nueva formación con 7 escaños.

Lo que está realmente claro es el reflejo que hay en estos resultados del malestar general del pueblo español con la clase política actual. Si sumamos la abstención más los votos blancos y los nulos, nos sale un resultado casi idéntico a los más de 10 millones de votos que ha recibido el PP. ¿Cómo puede ser que siendo esto así, tengan el 55% de los diputados? Otro dato: la suma PP+PSOE ha bajado 10 puntos en estos comicios, lo cual indica la clara tendencia a la baja del famoso bipartidismo que impide de momento la aparición de una tercera fuerza política que suprima la alternancia en el poder. ¿Y el Senado? Esa cámara carente de funciones y que cada vez más y más españoles dudamos de si su existencia sirve para algo o simplemente se trata de un albergue de jubilados políticos. Pues bien, los datos son, cuando menos, llamativos: aproximadamente 1.250.000 españoles votaron en blanco para esta cámara y 900.000 introdujeron una papeleta considerada nula. En total un 9% de los votantes dio la espalda al Senado y optó por esta señal de protesta contra la Cámara Alta. ¿No debería reconsiderarse la apuesta por un poder legislativo bicameral? No abogo por la supresión del Senado, sino por dotarle verdaderamente de las funciones que le corresponderían como cámara de representación territorial, anulando, de paso, las circunscripciones provinciales para el Congreso pasando a una única circunscripción nacional, para alegría de Rosa Díez.
Con esta información en la mano, la pregunta es: “¿Qué nos depara esta nueva legislatura?” Tradicionalmente, la acumulación de poder es mala, tanto para unos como para otros. Y ahora mismo estamos viviendo un momento en el que la derecha tiene el gobierno de 11 (próximamente serán 12) de las 17 comunidades autónomas, la inmensa mayoría de los ayuntamientos, y el poder absoluto en el Congreso y el Senado. Al otro lado, nos encontramos una oposición totalmente atomizada, con un gran número de partidos políticos distintos. El PSOE debería llevar las riendas de esta oposición, pero Rubalcaba está en cuestión y no hay un líder claro. IU y UPyD son las otras dos fuerzas nacionales con más poder: intentarán hacer lo posible, pero con 16 escaños no se puede hacer mucho, aunque esperemos que hagan fuerza para lograr el cambio en la famosa Ley Electoral. Y por último, los partidos nacionalistas, con CiU y Amaiur a la cabeza, se van a centrar en temas independentistas y de autogobierno, para variar. ¿Qué nos queda? Que el PP haga y deshaga a su antojo, como ya hizo en la le-gislatura 2000-2004. María Teresa de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha y mano derecha de Rajoy, dijo hace pocos días que en su partido estaban preparados para la oleada de protestas y huelgas que desencadenarán las duras decisiones que tendrán que tomar cuando lleguen al gobierno. ¿Servirán para atajar la crisis? ¿Se pondrá freno al desempleo y a la famosa prima de riesgo? ¿O a los mercados les dará igual el giro a la derecha que hemos “decidido” los españoles y seguirán devorando nuestra frágil economía? Sinceramente, creo que la respuesta no la tiene Rajoy, sino Merkel y compañía… Y también soy de la opinión de que al nuevo presidente se le conocerá como “Marianico, el corto”… con la que está cayendo, no le doy más de dos años en el poder.

Artículo escrito por: Diego Blanco

Elecciones – 20N

29 de julio de 2011, quedaban aún 8 meses para que se ce-lebraran elecciones que determinarían el nuevo gobierno de España, cuando el Presidente del Gobierno en ese momento, Jose Luis Rodriguez Zapatero, anunció elecciones anticipadas. Por séptima vez en la historia de España desde la transición, se convocaban de nuevo. Según Zapatero, era necesario para asegurar la certidumbre económica del país. Entonces se conocería, si el PSOE sería castigado tras la última legislatura, si Rajoy conseguiría la presidencia con el PP en su tercer intento, si IU o UPyD se alzarían como alternativas al gobierno, o cuanto poder obtendría la izquierda abertzale en las elecciones ge-nerales tras los resultados de Bildu en las municipales.
Los sondeos han volado de un lado para otro en todos los medios de comunicación, dando siempre en la mayoría de los casos la victoria al PP que se veía como claro ganador de las elecciones.
La campaña de los dos principales partidos era muy dife-rente, el PP confiado y el PSOE intentando remontar lo que los sondeos, las encuestas e incluso el debate televisivo vaticinaban. Ya en televisión, Rubalcaba dio más imagen de líder de la oposición que de candidato a la presidencia.
Y el 20N, tras la huelga de transportes en 2008, la crisis de los controladores aéreos de 2010, la huelga general tras la reforma laboral de ese mismo año, el movimiento 15M de 2011, el cese de la violencia de ETA… los españoles han votado.
Todos estos acontecimientos se han visto reflejados en los resultados que han dado la victoria al Partido Popular, la mayor de su historia. Rajoy ha superado los 183 escaños que Aznar consiguió en el 2000, con 186. Además de su clara victoria, pese a no aumentar demasiado con respecto a las elecciones ante-riores el número de votos, la diferencia con el PSOE es abismal.
El PSOE se ha hundido, ha perdido 4 millones de votantes, y ha conseguido el peor resultado de su historia, lo que entrega prácticamente al Partido Popular todo el poder y manos libres para llevar a cabo las medidas y los recortes, que por otra parte, no ha concretado ni en la campaña ni en su programa.
Pero más allá del PP y del PSOE, IU ha conseguido de nuevo su grupo parlamentario propio con 11 escaños, volviendo a tener presencia en el congreso. UPyD también ha conseguido grandes resultados pese a no conseguir grupo propio con 5 escaños, al no tener el 5% de votos necesario. Estos resultados dan una visión de que la situación bipartidista está cambiando. De hecho el congreso pasa a estar más fragmentado, presentando 3 formaciones más.
En el País Vasco los resultados seguro que darán lugar a cambios políticos. Los socialistas que gobiernan con el apoyo de populares, no se han visto beneficiados por el final de ETA, más bien lo contrario. El PP aquí no se suma al cambio de toda España, y AMAIUR consigue mayor número de escaños, 7, y será la primera fuerza nacionalista frente al PNV. Esta mayoría nacionalista podría llevarle al poder en las autonómicas de 2013.
Ahora queda ver como lidia con los problemas de la nación el nuevo Presidente del Gobierno y su equipo, que ya se verá quien lo forma, aunque suenan Saenz de Santamaría, Gallardón, Cospedal, González Pons, Trillo…
¿Dónde hará finalmente los recortes?, ¿solucionarán definitivamente los problemas del paro?, ¿cómo lidiaran con el tema nacionalista vasco?… Aún es pronto para ver si finalmente harán éstas y otras muchas cosas, de si lo harán bien o mal, sólo queda decir que la situación ha cambiado radicalmente este 20 de noviembre.

Artículo escrito por: Jorge Espada

Primavera Árabe

Al igual que se dice que el aleteo de una mariposa en Japón puede ocasionar un huracán en el caribe, la muerte de un joven tunecino a principios de año tras inmolarse, ocasionó una serie de revueltas en el mundo árabe cuyo último exponente se puede considerar la ocupación de Wall Street en el parque Zucotti.
Famosa es ya la plaza egipcia de Tahir, a rebosar de egipcios que lograron derrocar al gobierno de Mubarak y que, actualmente, tratan de no estar sometidos a una junta militar. También lo son las continuas violaciones de los derechos humanos de Siria tras las revueltas o la guerra civil desatada en Libia, en la que terminó interviniendo la OTAN. Y aunque me gustaría hablar más de la plaza de Tahir y sus posibles consecuencias en el mundo prefiero tratar un tema que ha pasado desapercibido.
Creo que fui de los pocos que se consternó al ver los videos de las vejaciones a Gadafi y su posterior asesinato, empañando un día que debería ser recordado por el cese de la actividad armada de la banda terrorista ETA. Y es que no nos olvidemos que la OTAN ayudó activamente a que los rebeldes ganaran la guerra civil, y que lo que se hizo con Gadafi fue un asesinato fuera de todo sistema de derecho. Como dice un ex residente “occidente se cree con el poder moral para decidir lo que está bien y lo que está mal, quien debe vivir y quien no”. Poco pareció importarle esto a estas personas que antes eran tan amigas:


Será que en aquel entonces no era un dictador opresor y no tendrá nada que ver las mejores opciones de negocio del petróleo y el gas con los rebeldes. Pero de que extrañarnos, si pocos meses antes Bin Laden había sido ejecutado sin juicio y su cadáver lanzado al mar sin que nadie dijera nada. Y con esto no quiero defender a ninguno de los dos, pero que los países elijan cuando se aplican las leyes de un sistema de derecho y cuando no, no me resulta para nada reconfortante.
Volviendo al inicio del artículo, es esperanzador ver que la gente unida aún tiene poder como para derrocar a los gobiernos. Esperemos que lo conseguido no desemboque en gobiernos islamistas radicales como está empezando a parecer. De todas formas, es curioso como mientras en el mundo árabe a los gobiernos los derroca el pueblo, en Europa lo hacen los mercados.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

Sin ánimo de ofender

“Quien de joven no es de izquierdas no tiene corazón, pero quien de mayor sigue siéndolo no tiene cabeza”
(Refrán castellano)
Empezando la ESO, todavía más ignorante de estos embro-­llos, también yo me sentí por un tiempo atraído por la izquierda. Los valores de la izquierda parecen, desde una visión laica, los mismos que propugna el cristianismo: justicia, libertad y dignidad para todos. A primera vista la izquierda se presenta democrática, neutral y pacifista, partidaria de todas las causas nobles.
Cualquier persona con un mínimo de integridad siente que debe proteger estos principios. Sin embargo, si atraviesas el telón de la constante propaganda que lleva desplegando durante años, descubres a una izquierda que ha estado publi-citando y adueñándose de unos valores que pretende defender, de curiosa manera.
Seamos francos, la izquierda se cree con una superioridad moral e intelectual, engendrada en sus buenas intenciones, que le permite decidir lo que es mejor para los demás; autorizándose para hacer sus proyectos realidad, sin plantear si realmente responde a la voluntad de los afectados. No se pregunta si los beneficiarios de sus buenas intenciones realmente quieren ser salvados”.

Se cree con derecho a pasar por encima de la libertad del individuo, que no comparte sus fines ni procedimientos, con la justificación de un bien mayor para todos, principio de todo tota-litarismo. La izquierda se cree poseedora de la verdad, menosprecia, ridiculiza y trata de desacreditar a quienes se oponen a su proyecto de ingeniería social.

La izquierda siempre ha pretendido controlar la vida de los demás; los estados socialistas desde el poder quitan el dinero a los individuos porque creen que saben darle un mejor uso, les privan de la educación de sus hijos para adoctrinarlos en el sistema y tratan de res-tringir las libertades individuales para que no les molesten en su misión social. Estos caballeros están convencidos de que sa-ben mejor que noso-tros cómo debemos gastar nuestro dinero, cómo debemos educar a nuestros futuros hijos e incluso cómo debemos emplear nuestro tiempo libre.

Históricamente el socialismo ha fracasado una y otra vez. Las revueltas ciudadanas contra las tiranías han acabado en dictaduras y totalitarismos, desde Lenin hasta Castro, pasando por la URSS, China, Corea, Nicaragua… En todos estos países la revolución creó un sistema en el cual mientras los dirigentes y simpatizantes disfrutaban de lo mejor, el pueblo pasaba hambre, eso sí, atiborrado a todas horas de una propaganda estúpida que le convence de que sus miserias no se deben a las pésimas consecuencias del socialismo si no a la acción del impe-rialismo.
Las luchas de clases sólo han conducido a dictaduras contra el proletariado (y el resto de la población: campesinos, inte-lectuales, clases medias, clero y por supuesto la burguesía). Así, según la gente humilde padecía más hambre, opresión y falta de libertad, los “revolucionarios” llevaban una vida que hubieran envidiado muchos burgueses.
Dejando a un lado sus fantasmas, vayamos con otra de sus banderas. La izquierda ha captado a muchos fieles predicando la justicia. Por definición la justicia debe dar a cada uno lo suyo, y debe comportarse con todos los seres humanos de manera igual e imparcial. Sin embargo, la izquierda siempre ha creído en una justicia que trata a los seres humanos de manera desigual, apelando a artificios como la justicia de clases o la discriminación positiva.
Su esquema simplista funciona porque irresponsablemente reduce todo a buenos contra malos. Como si de un cuento de niños se tratara, resume complicados escenarios a una heroica batalla del bien (ellos) contra los malos de siempre, ignorando el entorno del resto de la obra. El punto de vista de la izquierda es simple y comfortable, porque uno no asume su responsabilidad individual, la culpa de todo lo malo es del sistema. Y si ese argumento no vale, siempre queda atacar con tópicos como la vieja fórmula fascismo contra democracia (por cierto, tanto el fascismo italiano como el alemán se consideraban de inspiración socialista).
Aunque no son sus continuos atentados a la libertad y a la justicia lo que más me repele. Paradójicamente el motivo que me puede hacer ver con buenos ojos a la izquierda es por otra parte el primero y que con más fuerza me aleja de ella. La izquierda se presenta a sí misma como la opción política más tolerante con la libertad religiosa, pero tiene una forma curiosa de demostrarlo.
Protagoniza ataques “revolucionarios” en masa contra gente pacífica que no va a responder, remitiéndonos a este año, por ejemplo en marzo irrumpieron desnudas en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid tolerantes demócratas feministas, molestas por los roles que juega la mujer en la Iglesia Católica. Les molestará mucho que miles de monjas y seglares católicas, como Teresa de Calcuta, se dediquen a intentar hacer del mundo un sitio mejor. Existe en Europa, y especialmente en España un anticlericalismo de izquierdas que pretende borrar nuestras raíces cristianas, sin caer en cuenta de que fue el humanismo cristiano el que sentó las bases de occidente.
Ofender a los cristianos es gratuito y aplaudido por las ramas de izquierdas; a pesar de que no se cuelga a los gays, se rebana el clítoris a las mujeres ni se las apedrea por adúlteras. Al revés, es más noble defender las protestas islamistas, en contra de la libertad de expresión que tantos siglos ha costado conseguir a occidente, por unas caricaturas a Mahoma.
Mientras ocurrían por desgracia los hechos anteriores en Madrid, sus correligionarios de Barcelona, seguramente estaban tan ocupados hostigando a los jóvenes que acuden a misa en la universidad de esta ciudad que no pudieron protestar contra el machismo, la homofobia y la misoginia del Islam.
Al fin y al cabo es cuestión de prioridades, para ellos era más importante salvar a los toros de la monumental para que pudieran ir a los correbous. ¿Cómo no iban a preferir los pobres toros salvarse de la tortura nacional a ser atados con una soga mientras les prenden antorchas en los cuernos?
Todas estas contrariedades en su doctrina nacen de lo que más me duele de la izquierda española, su profundo anti-españolismo: están con cualquier cosa que pueda hundir a España, desde ETA, el terrorismo islámico, hasta la inmigración musulmana o el descuartizamiento del país en pseudo-naciones.

Artículo escrito por: Santiago Díez

El Movimiento 15M: la voz del ciudadano

El día 15 de mayo de 2011, la plataforma ciudadana ¡Democracia Real, Ya! convoca una manifestación a nivel estatal por un cambio global, un cambio que se debería orientar a lo que se ha venido llamando Democracia 2.0: una democracia verdadera, en la que el ciudadano participa de forma activa. Ni las autoridades ni los medios dieron importancia a la convocataria hasta que ese día en el que, gracias a las redes sociales (twitter principalmente), 15.000 personas salieron a la calle en todo el país. Este fue el comienzo de la #spanishrevolution. Los ciudadanos se levantaron en este momento de inestabilidad política, social y especialmente económica sin adscribirse a partidos ni sindicatos, tan solo como lo que eran: ciudadanos indignados que consideraban que cada vez estaban perdiendo más derechos y que nuestro sistema se parecía cada día más a una dictadura.
Desde aquí, surge de forma independiente el Movimiento 15M que empezó fuerte con el fenómeno de la acampada (#tomalacalle y #tomalaplaza). Cerca de 30.000 personas llegaron a instalarse indefinidamente en la Puerta del Sol en Madrid (#acampadasol), apoyados rápidamente en plazas de casi toda España. Bajo los gritos: “Que no nos representan”, “Lo llaman democracia y no lo es” o “No somos mercancía de políticos ni banqueros”, los indignados lanzaban propuestas para cambiar la ley electoral, acabar con el paro y mandar a la cárcel a los corruptos y especuladores. Cada día se unía más gente y las autoridades cada día los odiaban más. Twitter sería el gran trampolín que permitiría al movimiento extenderse a todo el mundo.

La organización de las acampadas era sencilla: cualquier ciudadano podía unirse a una comisión (de comunicación, de ética, de consenso de mínimos, legal, de infraestructuras, de cocina…) que permitían el buen funcionamiento del grupo y la difusión de sus ideas; después, se organizaban asambleas en las que se discutían las propuestas que cualquier persona aportaba y de ahí, a Sol, el núcleo central del movimiento y desde donde al final se emitían las propuestas cada vez más definidas y que ya entraban en nacionalización de la banca o defensa absoluta de los sistemas de salud y educación públicos. Permanecieron cuatro semanas en las plazas, donde aguantaron desalojos violentos, críticas e incluso la ilegalización desde el tribunal electoral. Los políticos se limitaron a ignorarles en la medida de lo que pudieron y a llamarles “perroflautas” y mientras, el Washington Post lo sacaba en portada tratándolo de una auténtica revolución. Algo tuvieron que hacer, porque en las elecciones autonómicas y municipales del domingo 22 de mayo los niveles de votos en blanco y votos nulos alcanzaron una cifra histórica que los posicionaron como la cuarta fuerza más votada y todos los países del mundo comenzaban a tener sus propios indignados que seguían el modelo español. Serían apoyados además, por Anonymous, y Wikileaks: las peores pesadillas de los grandes gobernantes.
Tras el abandono de las plazas pudo parecer que no estaban tan vivos, pero no era así. Asambleas más pequeñas se sucedieron durante todo el verano en las diferentes ciudades y a cada recorte económico o social, los indignados daban una respuesta. Se fueron caminando hasta el Congreso de los Diputados desde toda España recogiendo las quejas de todos los pueblos del camino (#marchapopularindignada), tomaron la playa, tomaron la montaña, fueron caminando hasta el Parlamento Europeo en Bruselas y organizaron toda una red para evitar los desahucios a las personas que no podían pagar la hipoteca (#stopdesahucios).
Con el comienzo del curso, viene el comienzo de una nueva campaña electoral y el 15M y ¡Democracia Real, Ya! ha prometido que la revolución no ha terminado. Ya ha habido movilizaciones muy multitudinarias (el pasado 15 de octubre hubo manifestaciones en todo el mundo) y seguirá habiéndolas hasta el próximo 20 de noviembre en que se celebran los comicios. Quieren la verdadera soberanía del pueblo y la quieren ya. Lo tienen claro, ni Rubalcaba ni Rajoy (#nolesvotes).

Ahora más que nunca la expansión mundial es evidente (recordemos que el 17 de septiembre Wall Street fue tomada (#occupywallstreet)) La propuesta es global: todos los ciudadanos del mundo parecen querer que nuestro sistema cambie porque, para ellos, la crisis deja claro que lo que había hasta ahora, no funciona bien para el pueblo llano que demanda que le devuelvan su soberanía.
¿A dónde llegará esto? ¿Qué influencia tendrá en el 20N? ¿Qué influencia tendrá en el resto del planeta? ¿Habrá finalmente un cambio social? No podemos predecirlo. Lo que si sabemos, es que para bien o para mal, todos hemos hablado de ellos alguna vez, que hasta donde estamos, han sido importantes: han cambiado a la gente y en unos años, el 15M aparecerá en los libros de historia.

Artículo escrito por: Ángela Osorio