Pucela, tú antes molabas

Desde que vine a estudiar aquí han cambiado muchas cosas, pero una de las que más se nota es cómo, una a una, se han ido perdiendo todas las fiestas.
Mi primer año significó el principio del fin, tras la caída por unas escaleras de una persona en la fiesta de Arquitectura, que por aquel entonces se celebraba dentro de la misma escuela, se dejó de celebrar esta fiesta. Para la de primavera ya ni siquiera dejaron hacer el botellón en los exteriores de la escuela como se venía haciendo. Con los años, poco a poco se nos fue echando de los diferentes sitios, primero hacia industriales y más tarde hacia teleco, hasta que finalmente el año pasado se terminaron por erradicar. La verdad, ya no eran lo que eran, las actividades complementarias como futbolines humanos o música en directo habían desaparecido. Y el no celebrarse cada una junto a su facultad (teníais que ver cómo se ponía el parking de ciencias en San Alberto y el murmullo que podías escuchar desde tu habitación) les restó encanto, convirtiéndolas en lo que más en cara se las echaba, botellones porque sí.
Pero no sólo se han eliminado las fiestas universitarias, no se han vivido unas jornadas de integración como Dios manda
desde que la policía comenzó a echarnos de la Antigua. Teníais que ver el ambiente con todas las residencias y colegios mayores.
Siempre recordaré mi año de novato entrando en la plaza cantando “Alfonso VIII” y tirando globos de agua a la plaza llena de gente. Pero bueno, esto también lo han erradicado, ya nadie se follará a la cruz.
Y más reciente aún, la clausura de la barrilada en Paraíso por parte de la policía el jueves. Por no hablar de cómo cada vez cierran más pronto los bares o directamente cierran, como ocurrió con nuestra querida Campus (#noeresdelalfonso si no has dado todo cantando “Loco” de Melendi en Campus a altas horas de la madrugada), el Testarossa, y quizás ocurra con Mambo.
Y la culpa de esto es un poco de todos: la falta de civismo por parte de muchos de nosotros no hacía más que dar argumentos a favor de los que las querían prohibir. Pero también diré que muchos de ellos fueron pura demagogia. ¡Asisten menores!
A nadie le preocupan los que todos los viernes y sábados hacen botellón bajo nuestra rampa, y las fiestas eran una minoría.
¡Solo se va a emborracharse hasta perder el sentido! Lo bueno que tenían esas fiestas es que te juntabas con gente de distintas carreras y conocías a muchísimas personas distintas, ampliando tu mundo y enriqueciéndote como persona. En más de una, tras llevar allí más de dos horas hablando con uno o con otro me daba cuenta de que mi botella estaba casi intacta, esas eran las mejores. Y no nos olvidemos que estas fiestas servían para que la gente de las diferentes carreras sacara dinero para sus respectivos viajes de fin de curso, me gustaría saber cuántas entradas para la fiesta de Bagur consiguieron vender este año los de arquitectura, seguro que fueron pocas.
Pero bueno, yo aunque las eche de menos, he tenido el gusto de haberlas conocido, otros no han tenido esa suerte.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

De ACUA y sus tejemanejes

ACUA ha sido, es y será siempre un gran marrón. Aunque esto igual no lo sabe todo el mundo. Es por ello que voy a pasar a desgranar un poco los entresijos de esta asociación para conocimiento de todos los residentes.
Todavía recuerdo el día que la asociación me llegó un poco caída del cielo y me tocó ser Tesorero, por aquello de llevar también teatro, y buscar una junta directiva entera nueva ya que la anterior dimitía en bloque. Aida consintió mi chantaje emocional y me ayudó aceptando el cargo de Presidenta. Con la inestimable ayuda de Jose, logramos sacar adelante los proyectos para aquel curso hace ya dos años, implantando algunas medidas que aún hoy siguen vigentes, como la obligación de que para participar en comisiones de la Residencia haya que ser socio de ACUA obligatoriamente.
Aquel curso 2009/2010 pasamos de tener unos 30 socios, a alcanzar los casi 125, lo cual fue de gran ayuda para la famosa subvención de la que siempre se está hablando. Para los no ilustrados en el tema, la subvención que nos da el Vicerrectorado es la fuente de ingresos más importante que tiene ACUA, a muchísima distancia de todas las fiestas y eventos que se quieran organizar. Además, esta subvención, que antes la ingresaban en nuestra cuenta bancaria para hacer de ella el uso que mejor estimásemos, pasó a quedársela la Universidad para controlarnos los gastos mediante facturas que teníamos que enviarles. Estas facturas, única y exclusivamente, podían ser de actividades culturales, véase edición de la Revista, alquiler de la Sala Borja para teatro, impresión de carteles… En ningún caso se subvencionaban fiestas, viajes, transportes, ni cenas.
Aun así, desde la asociación siempre hemos intentado financiar con dinero en efectivo el mayor número de actividades posibles que se salían de los márgenes que nos marcaba el Vicerrectorado. Pagamos todo lo que podemos de las famosas cenas de teatro y de revista, pagamos actividades como bailes latinos o cursos de socorrismo, pagamos inscripciones para equipos deportivos y siempre se intentan organizar fiestas, como la de las Vegas de hace un par de años que fue un gran éxito.
Y todo esto merece su organización, su planeamiento y el necesario encuadre de cuentas para contar con dinero suficiente para cualquier imprevisto que pueda surgir, que surge, os lo aseguro. ¿A cambio de qué? Ser miembro de la Junta Directiva de ACUA no aporta absolutamente ningún beneficio económico. Los que nos hemos encargado de ello, lo hemos hecho de manera altruista y, en algunas ocasiones, incluso lleva más trabajo del que puede exigir a un tutor alguna comisión, el cual, sí está remunerado. ¿Qué pasaba entonces? Que, como he dicho al principio, ACUA es un gran marrón del que todo el mundo ha huido siempre.
Si nos remontamos al curso pasado, es cierto que se recibieron algunas críticas por la gestión que se hizo, ya que solo se organizó una fiesta con escasa participación y hubo algún problema de entendimiento entre tutores en el tema de las cenas de fin de curso. Críticas que, a mi parecer, se han exagerado y han empañado el impecable trabajo que ha hecho Aida durante estos dos años y que desde aquí quiero defender férreamente.
Nadie ve el trabajo que cuesta organizar una fiesta y que salga bien, nadie ve cuándo te quedas hasta la madrugada cuadrando presupuestos para la subvención y el estrés que genera saber que un fallo puede acarrear menos dinero para la Residencia y no poder pagar, por ejemplo, una revista entera.

Todo ese trabajo no lo ve nadie, y no se reconoce, pero los que llevamos ACUA lo sabemos y no nos importa. Lo que no se puede consentir es que los fallos cometidos, los cuales ha habido y de los que no me estoy excusando, primen sobre el resto del trabajo.
Por ello, me han hecho gracia ciertas cosas que han sucedido este año, ya que hemos pasado de huir literalmente de los problemas que conlleva la asociación a un afán de protagonismo por tener representación en ella, buscando un cargo de cara al público para que la gente vea que haces algo. También es graciosa la nueva teoría de la que me enteré hace poco, que enuncia que en la Junta Directiva deben tener representación los distintos grupos de amigos de la Residencia a partes iguales, para evitar no sé exactamente qué. Señores, la expresidenta es una gran amiga mía y he tenido muchas discusiones con ella sobre decisiones para con la asociación (en las que, por cierto, aunque se permite el debate y las opiniones, la última voz la lleva el Presidente, que para eso es el representante legal, no nos llevemos a engaño), es decir, que por ser amigos, no teníamos necesariamente la misma opinión en todos los temas.
Y por último, y no menos gracioso, la supuesta toma de decisiones a espaldas de la Junta saliente, queriendo saltarse a la torera la norma no escrita de que las cosas se hablan mejor a la cara.
Sin embargo, y me puede llamar inocente quien quiera, confío en el buen hacer de la gente que participa en las actividades de esta Residencia, ya que están implicados y saben organizarse, y por ello le deseo lo mejor a la nueva Junta Directiva, desde la Presidenta hasta el último Vocal. Muchísima suerte.

Artículo escrito por: Diego Blanco

Ánimo España

Dicen que los buenos periodistas son aquellos que consiguen informar a los lectores de la forma más objetiva posible, es decir, sin que se les vea “el plumero”.
Pero si hablamos de un tema tan controvertido como el de las recientes elecciones generales y en un medio tan cercano como es esta revista, espero que no se me juzgue si en las líneas siguientes dejo entrever cuál fue el papelito que metí ayer en un sobre que fue a parar a una caja de cristal.
Surgen muchas dudas cuando llega este día de jornada electoral, y aunque es lo mismo cada cuatro años, parece que aun no tenemos muy claro ni siquiera conceptos tan básicos como qué funciones desempeña el Parlamento y cuáles el Senado (motivo de que tengamos dos sobres que depositar en las urnas). Puede que parezca una tontería, pero creed cuando digo que hay mucha gente que no lo sabe.
Una idea importante es el debate, puesto ya muchas veces sobre la mesa, acerca de si el voto debería ser una obligación o simplemente un derecho. Se supone que la democracia es el sistema político según el cual el pueblo elige a sus representantes mediante unas votaciones, pero, ¿este pueblo español se preocupa realmente por quiénes serán esos representantes? Puede que esté siendo un poco pesimista (lo admito, estoy desanimada por un hecho terrible que ocurrió ayer, 20N) pero estoy cansada de oír esta conversación por la calle:-¿has ido a votar? ¡Qué va! -¡Anda! ¿y eso? Es que me daba una pereza…
Aún así, espero por el bien de todos nosotros que esta sea una minoría insignificante de la población, lo cual me lleva a plantearme otra cuestión: ¿las abstenciones en las elecciones qué significan?,¿simplemente que a esas personas les daba pereza ir a votar o que están tan en desacuerdo con este sistema electoral y es una manifestación de protesta en contra del mismo? Como solución a este problema podríamos considerar la opción de votar nulo o en blanco. La diferencia entre ambos es que el voto nulo solo cuenta como voto emitido, pasando solamente la primera fase de la votación, sin embargo, votar en blanco favorece a los partidos con mayoría, ya que aumentará el número de votos necesarios para conseguir un escaño.

Otra de las ideas que voy formando en mi cabeza a medida que hablo con más personas sobre este asunto de las elecciones, es que se vota al partido, no al candidato. Y en muchos casos ni eso, ya que ¿qué porcentaje de la sociedad habrá leído el programa electoral del partido al que ha votado? Haciendo una pequeña encuestilla callejera el porcentaje rondaría en torno al 15%, siendo muy optimistas. Si ni gana un partido
ni gana una persona, ¿quién gana unas elecciones?, ¿una ideología? ¿Una ideología que se asocia con populares, socialistas o independentistas según más le convenga?
No voy a decir con esto que no haya un claro vencedor en estas elecciones, el Partido Popular, la mayoría absoluta lo acredita. Lo que quiero decir, es que no las ha ganado Mariano Rajoy, entendiendo éste por el otro hombre, que nos suena de verlo en la prensa, al que se puede votar si no estamos contentos con las decisiones tomadas por el partido ahora en el poder. Me niego a creer que la sociedad quiera que este individuo (quien va a ser el presidente menos carismático de toda nuestra historia democrática) nos represente. La sociedad necesitaba un cambio, de eso no hay ninguna duda, pero el cambio ha consistido en pasar el poder de uno a otro de los partidos mayoritarios de nuestro país (algo obvio, evidente y fácil, en mi opinión), no a Mariano Rajoy en su persona.

Me consuela pensar en qué divertido será cuando Mariano tenga que tomar decisiones que otros le manden porque, como se ha demostrado en reiteradas ocasiones, este hombre no tiene capacidad de decisión y mucho menos de liderazgo.

Artículo escrito por: Marina Escudero

Toda discriminación positiva es negativa

Toda discriminación positiva o negativa es, en sí misma, una contradicción. Aunque es bien sabido que este tipo de discriminación preferencial ha vuelto “visible” a diversos sectores que han vivido oprimidos, de espaldas a la realidad y a la historia. Grupos a los que la intolerancia y la exclusión, la praxis política ha tratado de rescatar mediante “acción positiva” para incorporarlos a la sociedad democrática, mejorando la calidad de vida de los desfavorecidos sociales y equilibrando su situación de desventaja social. Así en los EEUU las primeras se centraron en la discriminación social de los negros y esclavos tras la Guerra de Secesión. Sin embargo, a pesar de su bienintencionada “acción positiva”, a largo plazo esto engendra injusticias y desigualdades para aquellos que incluso se ven favorecidos por ella, al verse tratados como “menores de edad” y favorecidos por un paternalismo avalado y consentido por la propia ley.

Dónde queda nuestro Estado de Derecho cuando hablamos de ventajismo y desigualdad. Hablar hoy de discriminación positiva es una vuelta atrás que debemos superar tanto hombres como mujeres, porque toda discriminación “favorece o desfavorece injustamente a grupos de personas basándose en cuestiones que son ajenas a sus méritos y habilidades”. Favorecer a alguien por su sexo, raza, religión o condición sexual, es caer en desigualdad aunque con ello pretendamos corregir situaciones
desiguales.
La solución para ello estriba, como todo en esta vida, en la educación, en el fomento de una dualidad hombre-mujer, frente a una educación segregada por sexos que quizás pueda ser ¿pedagógicamente? más completa, pero donde se fomenta la desigualdad.
Hoy, por esta convulsa sociedad sobran imbéciles con una falsa y acentuada sensación de superioridad respaldada por su masculinidad. En el lado opuesto, la equivocada situación de estar en posesión de la razón sustentada en un indisimulado feminismo. Ellos son los que deberían ser discriminados.

Quiero creer que en el futuro no se hablará de hombres y mujeres, de cristianos, judíos y musulmanes, de heterosexuales y homosexuales, de blancos y negros, se hablará de PERSONAS. Segregación positiva, algo así como una violencia pacífica o un provecho inútil.

Artículo escrito por: Antonio Rodriguez

La subjetividad en arquitectura

Cuando estás dentro de este mundo es normal considerar la arquitectura como un poema. Cuando un poeta lo escribe, lo hace para que el receptor saque sus propias ideas y conclusiones, sin tener que ser las mismas que el autor. Y esto, en mi opinión, es lo que ocurre con las obras de arquitectura. A cada persona que la contempla le surgen sentimientos y sensaciones distintas. Para gustos los colores. Que un edificio no te agrade no quiere decir que sea mala arquitectura y viceversa. Es difícil, por no decir imposible, establecer un patrón o guión para realizar arquitectura. Lo que más se acercaría a esto sería un libro llamado Neufert, que trata de las medidas mínimas necesarias para una habitabilidad adecuada.
Todo el mundo tiene una formación y estilo de vida distinto, y esto queda plasmado en su arquitectura. Entonces, llegados a este punto, ¿cuán objetiva es la arquitectura? Cuando un alumno de arquitectura realiza un proyecto y se lo enseña a un profesor siente un miedo irracional a su reacción. Comentarios como “no me gusta” o “deberías hacerlo de otro modo”, no dejan de ser subjetivos y están totalmente relacionados con el pensamiento del profesor. La mayoría siente una frustración enorme cuando le tiran todo el duro trabajo realizado durante muchas horas simplemente porque no le agrada a otra persona. Si no tiene ningún fallo funcional, ¿es realmente mala arquitectura?, ¿no hay ninguna manera de ser realmente objetivo en una corrección?
Los grandes maestros de arquitectura son adorados como dioses en la mayoría de sus obras. Estoy totalmente seguro de que si presentáramos un proyecto poco conocido de algún arquitecto como Le Corbusier (odio el modulor), inmediatamente nos diría que lo desechásemos porque falla tanto funcional como estéticamente. No os sorprendáis tanto porque este arquitecto, al igual que muchos otros, se pasan las medidas mínimas por el forro de los…
Como colofón final, queda claro que no me convence del todo el sistema educativo utilizado en asignaturas como Proyectos. Puedes tener la suerte de que te toque un gran profesor que realmente te enseñe a proyectar y te guíe por el tortuoso mundo de la arquitortura, explotando tus propias ideas y haciéndolas evolucionar. O, por el contrario, podrías tener al típico inútil que pasa de todo y que simplemente se dedica a criticar el trabajo de los demás.
Sé que más de uno se sentirá identificado con estas palabras, no existe un pensamiento unitario sobre este tema. Lo que uno ve nítido, otro lo ve borroso…

El desierto del Gobi

En las últimas semanas hemos podido ver cómo miles de internautas visitaban Google Earth para ver de primera mano las extrañas siluetas descubiertas en el desierto de Gobi, en China. Todo ello acompañado de miles de teorías acerca del origen, el fin y la forma de dichas figuras.
Varios periódicos internacionales: el diario Huffington Post… así como de ámbito nacional: La Información, El País… han reflejado en sus páginas web este hecho, adjuntando las imágenes en las que se aprecian diferentes líneas dentro de rectángulos, círculos… todo ello en unas dimensiones considerablemente grandes. Miden aproximadamente un kilómetro de ancho por 1,85 kilómetros de largo, en pleno desierto, en la provincia de Gansu, al noroeste de China, una región que comprende parte del desierto de Gobi.
El germen de todo ello, como suele ser habitual en esta era tecnológica, fue el comentario de un internauta en Reddit en el que pedía información a otros usuarios y planteaba la posible sombra de experimentos militares o científicos detrás de estas singulares figuras.
Varias páginas web invitan a los usuarios a debatir acerca del paradigma en el que se engloban estas fotografías. Surgiendo así distintas posibilidades, que van desde experimentos militares hasta complicadas teorías conspiratorias, pasando por culturas alienígenas.
Para tratar de aclarar al lector una posible explicación sin salirnos de los límites marcados por lo racional, citaremos parte del artículo de La Informacion: “¿Qué son esas siluetas en el desierto del Gobi?” En el que el científico Jonathon Hill, investigador técnico del Mars Space Flight Facility en la Universidad de Arizona, que ha operado con las diferentes cámaras de las misiones que la NASA ha enviado a Marte, afirma que China utiliza estas retículas gigantes para calibrar sus satélites espías para orientarse en el espacio. Además, cree que otra de las zonas en las que parece que hay material tecnológico, efectivamente, puede tratarse de una zona militar o de pruebas “lo que explicaría la gran cantidad de equipos y la tecnología en un área remota”.

Artículo escrito por: Javier Álvarez & Daniel Sánchez

Incompetencia

Rabia. Es el primer sentimiento que nos surge a todos cuando vemos que las personas que tienen el poder, es decir, los que se supone que representan nuestra forma de ver las cosas y actuar en esta sociedad tan “democrática” no están cualificadas ni preparadas para hacer su labor de la manera más eficiente posible, que es por otra parte su deber al estar remunerados. Es también el primer sentimiento que aparece cuando a nuestro alrededor hay personas que, con creces, están muchísimo más preparadas y que, sin lugar a dudas, harían un espléndido papel. Mucho mejor que la mayoría de los que están arriba elegidos a dedo y que paradójicamente, no se mueve ni uno.
No hablamos ya sólo del ámbito político, del que se podrían sacar innumerables ejemplos. La incompetencia es mucho más global que todo eso, abarca todos los aspectos de nuestra vida y se agudiza generalmente en los puestos que se someten a elección en vez de a oposición, ya que en muchas ocasiones la elección no refleja para nada las habilidades del individuo. Ya sea algo tan banal, como por poner un ejemplo más cercano, ser tutor de esta residencia, pasando por ser jefe de servicio de algún hospital o de alguna empresa importante, hasta cargos importantes como ser ministro. El mundo que nos rodea está plagado de incompetentes que son incapaces de realizar, no digo bien, sino ya de manera aceptable, su función.
Sin embargo, uno de los problemas más graves de esta situación es que la mayoría de las veces ellos desconocen el hecho de que no valen ni están cualificados, lo cual, enmascarándose en su ignorancia, les hace creer que realmente están realizando perfectamente su cometido y que es de esa manera como deben actuar. Lo irónico, y quizá lo que más rabia dé, es que a pesar de todo esto, encima parece que quieren restregárnoslo, aunque repito de manera inconsciente, se vanaglorian de ello, pensando cuando llegan a sus casas en lo mucho que se sacrifican y el bien tan gratificante que están haciendo por nuestra sociedad, “pobrecillos, que harían ellos sin mí”.
Otro asunto, y que nos tenemos que achacar a todos, es que en este país, la gente que realmente está preparada tanto profesionalmente, por llevar una gran y brillante trayectoria académica y laboral, como personal y humana, parece ser que no quiere tener esa responsabilidad y deja esa tarea a alguien que sabe que lo va a hacer peor que él, muchas veces por miedo a fracasar, otras tantas por indiferencia. Aunque tampoco nos podemos olvidar de ese dedo que asigna cargos importantes a quienes lo conocen bien, y que amarga y hunde en un sentimiento, mezcla entre rabia e injusticia, a aquellos que de verdad quieren asumir esa responsabilidad y son los más idóneos para ella. En conclusión, ya sea por el hecho de que los que de verdad valen no quieren o porque aunque quieran suma más puntos el hecho de tener buenas relaciones que el tener una serie de méritos, muchos de los cargos y empleos de relevancia son llevados por gente que a la hora de la verdad no demuestran las habilidades que se les suponen. Esto es algo que en nuestra humilde opinión tenemos obligación de cambiar, ya que es un problema que nos incumbe a todos y que, en mayor o menor medida, nos acabará afectando.

Artículo escrito por: Adrián Peral, Dani Díez & Carlos Minguito