Elecciones – 20N

29 de julio de 2011, quedaban aún 8 meses para que se ce-lebraran elecciones que determinarían el nuevo gobierno de España, cuando el Presidente del Gobierno en ese momento, Jose Luis Rodriguez Zapatero, anunció elecciones anticipadas. Por séptima vez en la historia de España desde la transición, se convocaban de nuevo. Según Zapatero, era necesario para asegurar la certidumbre económica del país. Entonces se conocería, si el PSOE sería castigado tras la última legislatura, si Rajoy conseguiría la presidencia con el PP en su tercer intento, si IU o UPyD se alzarían como alternativas al gobierno, o cuanto poder obtendría la izquierda abertzale en las elecciones ge-nerales tras los resultados de Bildu en las municipales.
Los sondeos han volado de un lado para otro en todos los medios de comunicación, dando siempre en la mayoría de los casos la victoria al PP que se veía como claro ganador de las elecciones.
La campaña de los dos principales partidos era muy dife-rente, el PP confiado y el PSOE intentando remontar lo que los sondeos, las encuestas e incluso el debate televisivo vaticinaban. Ya en televisión, Rubalcaba dio más imagen de líder de la oposición que de candidato a la presidencia.
Y el 20N, tras la huelga de transportes en 2008, la crisis de los controladores aéreos de 2010, la huelga general tras la reforma laboral de ese mismo año, el movimiento 15M de 2011, el cese de la violencia de ETA… los españoles han votado.
Todos estos acontecimientos se han visto reflejados en los resultados que han dado la victoria al Partido Popular, la mayor de su historia. Rajoy ha superado los 183 escaños que Aznar consiguió en el 2000, con 186. Además de su clara victoria, pese a no aumentar demasiado con respecto a las elecciones ante-riores el número de votos, la diferencia con el PSOE es abismal.
El PSOE se ha hundido, ha perdido 4 millones de votantes, y ha conseguido el peor resultado de su historia, lo que entrega prácticamente al Partido Popular todo el poder y manos libres para llevar a cabo las medidas y los recortes, que por otra parte, no ha concretado ni en la campaña ni en su programa.
Pero más allá del PP y del PSOE, IU ha conseguido de nuevo su grupo parlamentario propio con 11 escaños, volviendo a tener presencia en el congreso. UPyD también ha conseguido grandes resultados pese a no conseguir grupo propio con 5 escaños, al no tener el 5% de votos necesario. Estos resultados dan una visión de que la situación bipartidista está cambiando. De hecho el congreso pasa a estar más fragmentado, presentando 3 formaciones más.
En el País Vasco los resultados seguro que darán lugar a cambios políticos. Los socialistas que gobiernan con el apoyo de populares, no se han visto beneficiados por el final de ETA, más bien lo contrario. El PP aquí no se suma al cambio de toda España, y AMAIUR consigue mayor número de escaños, 7, y será la primera fuerza nacionalista frente al PNV. Esta mayoría nacionalista podría llevarle al poder en las autonómicas de 2013.
Ahora queda ver como lidia con los problemas de la nación el nuevo Presidente del Gobierno y su equipo, que ya se verá quien lo forma, aunque suenan Saenz de Santamaría, Gallardón, Cospedal, González Pons, Trillo…
¿Dónde hará finalmente los recortes?, ¿solucionarán definitivamente los problemas del paro?, ¿cómo lidiaran con el tema nacionalista vasco?… Aún es pronto para ver si finalmente harán éstas y otras muchas cosas, de si lo harán bien o mal, sólo queda decir que la situación ha cambiado radicalmente este 20 de noviembre.

Artículo escrito por: Jorge Espada

Primavera Árabe

Al igual que se dice que el aleteo de una mariposa en Japón puede ocasionar un huracán en el caribe, la muerte de un joven tunecino a principios de año tras inmolarse, ocasionó una serie de revueltas en el mundo árabe cuyo último exponente se puede considerar la ocupación de Wall Street en el parque Zucotti.
Famosa es ya la plaza egipcia de Tahir, a rebosar de egipcios que lograron derrocar al gobierno de Mubarak y que, actualmente, tratan de no estar sometidos a una junta militar. También lo son las continuas violaciones de los derechos humanos de Siria tras las revueltas o la guerra civil desatada en Libia, en la que terminó interviniendo la OTAN. Y aunque me gustaría hablar más de la plaza de Tahir y sus posibles consecuencias en el mundo prefiero tratar un tema que ha pasado desapercibido.
Creo que fui de los pocos que se consternó al ver los videos de las vejaciones a Gadafi y su posterior asesinato, empañando un día que debería ser recordado por el cese de la actividad armada de la banda terrorista ETA. Y es que no nos olvidemos que la OTAN ayudó activamente a que los rebeldes ganaran la guerra civil, y que lo que se hizo con Gadafi fue un asesinato fuera de todo sistema de derecho. Como dice un ex residente “occidente se cree con el poder moral para decidir lo que está bien y lo que está mal, quien debe vivir y quien no”. Poco pareció importarle esto a estas personas que antes eran tan amigas:


Será que en aquel entonces no era un dictador opresor y no tendrá nada que ver las mejores opciones de negocio del petróleo y el gas con los rebeldes. Pero de que extrañarnos, si pocos meses antes Bin Laden había sido ejecutado sin juicio y su cadáver lanzado al mar sin que nadie dijera nada. Y con esto no quiero defender a ninguno de los dos, pero que los países elijan cuando se aplican las leyes de un sistema de derecho y cuando no, no me resulta para nada reconfortante.
Volviendo al inicio del artículo, es esperanzador ver que la gente unida aún tiene poder como para derrocar a los gobiernos. Esperemos que lo conseguido no desemboque en gobiernos islamistas radicales como está empezando a parecer. De todas formas, es curioso como mientras en el mundo árabe a los gobiernos los derroca el pueblo, en Europa lo hacen los mercados.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

Los peligros del deporte

El deporte se define como aquella actividad física en la que se debe respetar un conjunto de reglas y que es realizada con afán competitivo. Aunque la capacidad física suele ser clave para el resultado final de la práctica deportiva, otros factores también son decisivos, como la agudeza mental o el equipamiento del deportista. Además, la práctica de deporte ayuda a mejorar la capacidad pulmonar, el estado físico, mental y la  musculatura y, por tanto, la calidad de vida. Más allá de la competencia, los deportes resultan un entretenimiento para quienes lo practican y para los espectadores.
Esta definición es la que nosotros considera-mos correcta, sin embargo, no todas sus consecuencias son beneficiosas para la salud, incluso alguna de ellas pueden llegar a causar la muerte. Existen numerosos ejemplos relacionado con este tema, como el fallecimiento del futbolista  Miklós Fehér en el mismo terreno de juego o el de Marco Simoncelli en el circuito del gran premio de Malasia, o como los bien conocidos de nuestro deporte Antonio  Puerta y Daniel Jarque (también jugadores de futbol).
Desgraciadamente, la muerte es algo habitual en el mundo del deporte en nuestros días. Por este motivo, son numerosas las investigaciones sobre este tipo de defunciones. Algunas de las más frecuentes son: la patología cardiovascular (la más frecuente), la enfermedad ateroma tosa coronaria (En deportistas de mayor edad) o las patologías de origen congénito (en deportistas muy jóvenes).Los deportes más implicados en estos casos fueron: ciclismo (21), fútbol (13) y gimnasia (5).

Otro tipo de muerte en el deporte algo más extrañas, pero digamos más “predecibles”, son las relacionadas con el deporte de alto riesgo, también llamados deportes extremos. Tales deportes incluyen la escalada en roca, el trineo de calle, las piruetas acuáticas sobre tabla de surf, el patinaje sobre nieve, el montañismo, el patinaje náutico a vela, base jumping…El base Jumping que consiste en el paracaidismo desde edificios,  es el deporte extremo con más muertes, entre 5 y 15 personas al año.
Por lo tanto, creo que el hecho de practicar un deporte es algo que todos entendemos como beneficioso y que  tenemos que probar y disfrutar. Pero también debemos considerar que, como todas las cosas en esta vida, tiene un riesgo y no hay que tomárselo a la ligera.

Artículo escrito por: Miguel Ángel Bermúdez

Doping

Todo el mundo habla del doping en el deporte, presentando su máximo exponente en el atletismo y el ciclismo, pero de lo que nadie se atreve a hablar es del doping en el deporte rey de nuestro país, el fútbol. Alguna vez se nos ha pasado por la cabeza pensar en cómo resisten tal cantidad de partidos y entrenamientos, tanto esfuerzo físico, que algunos alcanzan la cifra de 60-70 partidos por temporada en algunos equipos de élite en los que se juegan varias competiciones de máximo nivel.
Nos centramos en el Calcio (liga italiana de fútbol  profesional), y todos hemos visto algún vídeo de algún jugador “pinchándose”, pero vamos más allá y nos situamos entre los años 60 y 80, cuando empezaron a aparecer en esta liga numerosas muertes de jugadores a temprana edad, y otros con enfermedades como leucemia, E.L.A. (esclerosis lateral amiótrofica) tumores, problemas cardiácos, muertes misteriosas…Estos casos fueron investigados y aún siguen abiertos dada la “ley del silencio” que rodea todo este mundo en el que es imposible conseguir información. Poca ha sido la gente que se ha atrevido a hablar sobre este tema como el famoso fichaje del Milán, Petrini, que se convirtió en un apestado del fútbol después de estas declaraciones. Petrini narraba su experiencia desde que se topó a sus 18 años con un entrenador que había sido un prestigioso portero del Inter y del Milán, Giorgio Bezzi. Bezzi probaba las inyecciones en él mismo, pasaba la noche para ver los efectos y luego se las ponía a los jugadores bajo unas condiciones pésimas. Era obligatorio dejarse pinchar si querías rendir más en el campo. Petrini hablaba de los efectos como algo que nunca había sentido: “podías caerte, levantarte, presentarte delante del portero, rematar y volver a defender sin nunca sentir agotamiento y sin sentir ningún cansancio”, y de los efectos que sufría la noche tras el partido. Petrini decidió hablar tras experimentar esto y ver un par de acontecimientos: la muerte de su compañero de equipo a sus 39 años por leucemia y su actual tumor cerebral y ceguera casi total.
Hablamos de la E.L.A., enfermedad que en 5 años acaba con el músculo dejando el cerebro en perfecto estado y cuya influencia en el fútbol era 7 veces mayor que en la población mundial.
El caso más misterioso era el de la Fiorentina y su campo de fútbol, el Sinigaglia. Tras los numerosos casos de enfermedad  de E.L.A se creía que podía ser porque el campo estaba situado encima de una antigua fundición, y la alta concentración de metales pesados en el subsuelo podría causar la enfermedad. Esta teoría fue desechada rápidamente ya que en ese campo se practicaban todo tipo de deportes y en ninguno de ellos hubo ningún caso de E.L.A, sólo en el fútbol. Casos extremos como exponer a jugadores a radiación más de 40  minutos, inyectarse suero… La mayoría de casos se concentraban en el Genoa, Torino, la Sampdoria y en el citado campo de la Fiorentina.
Algunos científicos desestimaban el doping como causa de estas enfermedades y las atribuían a antiinflamatorios de uso común que tomados de una manera reiterada pueden ser tóxicos y dañar el sistema nervioso.
Jugadores de la actualidad, que juegan en el Calcio y en la selección italiana, conscientes de estos casos aún siguen haciéndose controles periódicamente en el neurólogo. El miedo sigue existiendo a pesar del control actual y sigue la “ley del silencio”.
Casos como el del capitán del Genoa, Signorini,  Bruno Beatrice o el jugador del Milán y Fiorentina Borgonovo fueron los más famosos, y a partir de los cuales se empezó a colaborar con partidos benéficos y fundaciones destinadas al estudio científico del E.L.A.

Artículo escrito por: David Galende

Sin ánimo de ofender

“Quien de joven no es de izquierdas no tiene corazón, pero quien de mayor sigue siéndolo no tiene cabeza”
(Refrán castellano)
Empezando la ESO, todavía más ignorante de estos embro-­llos, también yo me sentí por un tiempo atraído por la izquierda. Los valores de la izquierda parecen, desde una visión laica, los mismos que propugna el cristianismo: justicia, libertad y dignidad para todos. A primera vista la izquierda se presenta democrática, neutral y pacifista, partidaria de todas las causas nobles.
Cualquier persona con un mínimo de integridad siente que debe proteger estos principios. Sin embargo, si atraviesas el telón de la constante propaganda que lleva desplegando durante años, descubres a una izquierda que ha estado publi-citando y adueñándose de unos valores que pretende defender, de curiosa manera.
Seamos francos, la izquierda se cree con una superioridad moral e intelectual, engendrada en sus buenas intenciones, que le permite decidir lo que es mejor para los demás; autorizándose para hacer sus proyectos realidad, sin plantear si realmente responde a la voluntad de los afectados. No se pregunta si los beneficiarios de sus buenas intenciones realmente quieren ser salvados”.

Se cree con derecho a pasar por encima de la libertad del individuo, que no comparte sus fines ni procedimientos, con la justificación de un bien mayor para todos, principio de todo tota-litarismo. La izquierda se cree poseedora de la verdad, menosprecia, ridiculiza y trata de desacreditar a quienes se oponen a su proyecto de ingeniería social.

La izquierda siempre ha pretendido controlar la vida de los demás; los estados socialistas desde el poder quitan el dinero a los individuos porque creen que saben darle un mejor uso, les privan de la educación de sus hijos para adoctrinarlos en el sistema y tratan de res-tringir las libertades individuales para que no les molesten en su misión social. Estos caballeros están convencidos de que sa-ben mejor que noso-tros cómo debemos gastar nuestro dinero, cómo debemos educar a nuestros futuros hijos e incluso cómo debemos emplear nuestro tiempo libre.

Históricamente el socialismo ha fracasado una y otra vez. Las revueltas ciudadanas contra las tiranías han acabado en dictaduras y totalitarismos, desde Lenin hasta Castro, pasando por la URSS, China, Corea, Nicaragua… En todos estos países la revolución creó un sistema en el cual mientras los dirigentes y simpatizantes disfrutaban de lo mejor, el pueblo pasaba hambre, eso sí, atiborrado a todas horas de una propaganda estúpida que le convence de que sus miserias no se deben a las pésimas consecuencias del socialismo si no a la acción del impe-rialismo.
Las luchas de clases sólo han conducido a dictaduras contra el proletariado (y el resto de la población: campesinos, inte-lectuales, clases medias, clero y por supuesto la burguesía). Así, según la gente humilde padecía más hambre, opresión y falta de libertad, los “revolucionarios” llevaban una vida que hubieran envidiado muchos burgueses.
Dejando a un lado sus fantasmas, vayamos con otra de sus banderas. La izquierda ha captado a muchos fieles predicando la justicia. Por definición la justicia debe dar a cada uno lo suyo, y debe comportarse con todos los seres humanos de manera igual e imparcial. Sin embargo, la izquierda siempre ha creído en una justicia que trata a los seres humanos de manera desigual, apelando a artificios como la justicia de clases o la discriminación positiva.
Su esquema simplista funciona porque irresponsablemente reduce todo a buenos contra malos. Como si de un cuento de niños se tratara, resume complicados escenarios a una heroica batalla del bien (ellos) contra los malos de siempre, ignorando el entorno del resto de la obra. El punto de vista de la izquierda es simple y comfortable, porque uno no asume su responsabilidad individual, la culpa de todo lo malo es del sistema. Y si ese argumento no vale, siempre queda atacar con tópicos como la vieja fórmula fascismo contra democracia (por cierto, tanto el fascismo italiano como el alemán se consideraban de inspiración socialista).
Aunque no son sus continuos atentados a la libertad y a la justicia lo que más me repele. Paradójicamente el motivo que me puede hacer ver con buenos ojos a la izquierda es por otra parte el primero y que con más fuerza me aleja de ella. La izquierda se presenta a sí misma como la opción política más tolerante con la libertad religiosa, pero tiene una forma curiosa de demostrarlo.
Protagoniza ataques “revolucionarios” en masa contra gente pacífica que no va a responder, remitiéndonos a este año, por ejemplo en marzo irrumpieron desnudas en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid tolerantes demócratas feministas, molestas por los roles que juega la mujer en la Iglesia Católica. Les molestará mucho que miles de monjas y seglares católicas, como Teresa de Calcuta, se dediquen a intentar hacer del mundo un sitio mejor. Existe en Europa, y especialmente en España un anticlericalismo de izquierdas que pretende borrar nuestras raíces cristianas, sin caer en cuenta de que fue el humanismo cristiano el que sentó las bases de occidente.
Ofender a los cristianos es gratuito y aplaudido por las ramas de izquierdas; a pesar de que no se cuelga a los gays, se rebana el clítoris a las mujeres ni se las apedrea por adúlteras. Al revés, es más noble defender las protestas islamistas, en contra de la libertad de expresión que tantos siglos ha costado conseguir a occidente, por unas caricaturas a Mahoma.
Mientras ocurrían por desgracia los hechos anteriores en Madrid, sus correligionarios de Barcelona, seguramente estaban tan ocupados hostigando a los jóvenes que acuden a misa en la universidad de esta ciudad que no pudieron protestar contra el machismo, la homofobia y la misoginia del Islam.
Al fin y al cabo es cuestión de prioridades, para ellos era más importante salvar a los toros de la monumental para que pudieran ir a los correbous. ¿Cómo no iban a preferir los pobres toros salvarse de la tortura nacional a ser atados con una soga mientras les prenden antorchas en los cuernos?
Todas estas contrariedades en su doctrina nacen de lo que más me duele de la izquierda española, su profundo anti-españolismo: están con cualquier cosa que pueda hundir a España, desde ETA, el terrorismo islámico, hasta la inmigración musulmana o el descuartizamiento del país en pseudo-naciones.

Artículo escrito por: Santiago Díez

Pucela, tú antes molabas

Desde que vine a estudiar aquí han cambiado muchas cosas, pero una de las que más se nota es cómo, una a una, se han ido perdiendo todas las fiestas.
Mi primer año significó el principio del fin, tras la caída por unas escaleras de una persona en la fiesta de Arquitectura, que por aquel entonces se celebraba dentro de la misma escuela, se dejó de celebrar esta fiesta. Para la de primavera ya ni siquiera dejaron hacer el botellón en los exteriores de la escuela como se venía haciendo. Con los años, poco a poco se nos fue echando de los diferentes sitios, primero hacia industriales y más tarde hacia teleco, hasta que finalmente el año pasado se terminaron por erradicar. La verdad, ya no eran lo que eran, las actividades complementarias como futbolines humanos o música en directo habían desaparecido. Y el no celebrarse cada una junto a su facultad (teníais que ver cómo se ponía el parking de ciencias en San Alberto y el murmullo que podías escuchar desde tu habitación) les restó encanto, convirtiéndolas en lo que más en cara se las echaba, botellones porque sí.
Pero no sólo se han eliminado las fiestas universitarias, no se han vivido unas jornadas de integración como Dios manda
desde que la policía comenzó a echarnos de la Antigua. Teníais que ver el ambiente con todas las residencias y colegios mayores.
Siempre recordaré mi año de novato entrando en la plaza cantando “Alfonso VIII” y tirando globos de agua a la plaza llena de gente. Pero bueno, esto también lo han erradicado, ya nadie se follará a la cruz.
Y más reciente aún, la clausura de la barrilada en Paraíso por parte de la policía el jueves. Por no hablar de cómo cada vez cierran más pronto los bares o directamente cierran, como ocurrió con nuestra querida Campus (#noeresdelalfonso si no has dado todo cantando “Loco” de Melendi en Campus a altas horas de la madrugada), el Testarossa, y quizás ocurra con Mambo.
Y la culpa de esto es un poco de todos: la falta de civismo por parte de muchos de nosotros no hacía más que dar argumentos a favor de los que las querían prohibir. Pero también diré que muchos de ellos fueron pura demagogia. ¡Asisten menores!
A nadie le preocupan los que todos los viernes y sábados hacen botellón bajo nuestra rampa, y las fiestas eran una minoría.
¡Solo se va a emborracharse hasta perder el sentido! Lo bueno que tenían esas fiestas es que te juntabas con gente de distintas carreras y conocías a muchísimas personas distintas, ampliando tu mundo y enriqueciéndote como persona. En más de una, tras llevar allí más de dos horas hablando con uno o con otro me daba cuenta de que mi botella estaba casi intacta, esas eran las mejores. Y no nos olvidemos que estas fiestas servían para que la gente de las diferentes carreras sacara dinero para sus respectivos viajes de fin de curso, me gustaría saber cuántas entradas para la fiesta de Bagur consiguieron vender este año los de arquitectura, seguro que fueron pocas.
Pero bueno, yo aunque las eche de menos, he tenido el gusto de haberlas conocido, otros no han tenido esa suerte.

Artículo escrito por: Rodrigo Núñez

De ACUA y sus tejemanejes

ACUA ha sido, es y será siempre un gran marrón. Aunque esto igual no lo sabe todo el mundo. Es por ello que voy a pasar a desgranar un poco los entresijos de esta asociación para conocimiento de todos los residentes.
Todavía recuerdo el día que la asociación me llegó un poco caída del cielo y me tocó ser Tesorero, por aquello de llevar también teatro, y buscar una junta directiva entera nueva ya que la anterior dimitía en bloque. Aida consintió mi chantaje emocional y me ayudó aceptando el cargo de Presidenta. Con la inestimable ayuda de Jose, logramos sacar adelante los proyectos para aquel curso hace ya dos años, implantando algunas medidas que aún hoy siguen vigentes, como la obligación de que para participar en comisiones de la Residencia haya que ser socio de ACUA obligatoriamente.
Aquel curso 2009/2010 pasamos de tener unos 30 socios, a alcanzar los casi 125, lo cual fue de gran ayuda para la famosa subvención de la que siempre se está hablando. Para los no ilustrados en el tema, la subvención que nos da el Vicerrectorado es la fuente de ingresos más importante que tiene ACUA, a muchísima distancia de todas las fiestas y eventos que se quieran organizar. Además, esta subvención, que antes la ingresaban en nuestra cuenta bancaria para hacer de ella el uso que mejor estimásemos, pasó a quedársela la Universidad para controlarnos los gastos mediante facturas que teníamos que enviarles. Estas facturas, única y exclusivamente, podían ser de actividades culturales, véase edición de la Revista, alquiler de la Sala Borja para teatro, impresión de carteles… En ningún caso se subvencionaban fiestas, viajes, transportes, ni cenas.
Aun así, desde la asociación siempre hemos intentado financiar con dinero en efectivo el mayor número de actividades posibles que se salían de los márgenes que nos marcaba el Vicerrectorado. Pagamos todo lo que podemos de las famosas cenas de teatro y de revista, pagamos actividades como bailes latinos o cursos de socorrismo, pagamos inscripciones para equipos deportivos y siempre se intentan organizar fiestas, como la de las Vegas de hace un par de años que fue un gran éxito.
Y todo esto merece su organización, su planeamiento y el necesario encuadre de cuentas para contar con dinero suficiente para cualquier imprevisto que pueda surgir, que surge, os lo aseguro. ¿A cambio de qué? Ser miembro de la Junta Directiva de ACUA no aporta absolutamente ningún beneficio económico. Los que nos hemos encargado de ello, lo hemos hecho de manera altruista y, en algunas ocasiones, incluso lleva más trabajo del que puede exigir a un tutor alguna comisión, el cual, sí está remunerado. ¿Qué pasaba entonces? Que, como he dicho al principio, ACUA es un gran marrón del que todo el mundo ha huido siempre.
Si nos remontamos al curso pasado, es cierto que se recibieron algunas críticas por la gestión que se hizo, ya que solo se organizó una fiesta con escasa participación y hubo algún problema de entendimiento entre tutores en el tema de las cenas de fin de curso. Críticas que, a mi parecer, se han exagerado y han empañado el impecable trabajo que ha hecho Aida durante estos dos años y que desde aquí quiero defender férreamente.
Nadie ve el trabajo que cuesta organizar una fiesta y que salga bien, nadie ve cuándo te quedas hasta la madrugada cuadrando presupuestos para la subvención y el estrés que genera saber que un fallo puede acarrear menos dinero para la Residencia y no poder pagar, por ejemplo, una revista entera.

Todo ese trabajo no lo ve nadie, y no se reconoce, pero los que llevamos ACUA lo sabemos y no nos importa. Lo que no se puede consentir es que los fallos cometidos, los cuales ha habido y de los que no me estoy excusando, primen sobre el resto del trabajo.
Por ello, me han hecho gracia ciertas cosas que han sucedido este año, ya que hemos pasado de huir literalmente de los problemas que conlleva la asociación a un afán de protagonismo por tener representación en ella, buscando un cargo de cara al público para que la gente vea que haces algo. También es graciosa la nueva teoría de la que me enteré hace poco, que enuncia que en la Junta Directiva deben tener representación los distintos grupos de amigos de la Residencia a partes iguales, para evitar no sé exactamente qué. Señores, la expresidenta es una gran amiga mía y he tenido muchas discusiones con ella sobre decisiones para con la asociación (en las que, por cierto, aunque se permite el debate y las opiniones, la última voz la lleva el Presidente, que para eso es el representante legal, no nos llevemos a engaño), es decir, que por ser amigos, no teníamos necesariamente la misma opinión en todos los temas.
Y por último, y no menos gracioso, la supuesta toma de decisiones a espaldas de la Junta saliente, queriendo saltarse a la torera la norma no escrita de que las cosas se hablan mejor a la cara.
Sin embargo, y me puede llamar inocente quien quiera, confío en el buen hacer de la gente que participa en las actividades de esta Residencia, ya que están implicados y saben organizarse, y por ello le deseo lo mejor a la nueva Junta Directiva, desde la Presidenta hasta el último Vocal. Muchísima suerte.

Artículo escrito por: Diego Blanco

El Movimiento 15M: la voz del ciudadano

El día 15 de mayo de 2011, la plataforma ciudadana ¡Democracia Real, Ya! convoca una manifestación a nivel estatal por un cambio global, un cambio que se debería orientar a lo que se ha venido llamando Democracia 2.0: una democracia verdadera, en la que el ciudadano participa de forma activa. Ni las autoridades ni los medios dieron importancia a la convocataria hasta que ese día en el que, gracias a las redes sociales (twitter principalmente), 15.000 personas salieron a la calle en todo el país. Este fue el comienzo de la #spanishrevolution. Los ciudadanos se levantaron en este momento de inestabilidad política, social y especialmente económica sin adscribirse a partidos ni sindicatos, tan solo como lo que eran: ciudadanos indignados que consideraban que cada vez estaban perdiendo más derechos y que nuestro sistema se parecía cada día más a una dictadura.
Desde aquí, surge de forma independiente el Movimiento 15M que empezó fuerte con el fenómeno de la acampada (#tomalacalle y #tomalaplaza). Cerca de 30.000 personas llegaron a instalarse indefinidamente en la Puerta del Sol en Madrid (#acampadasol), apoyados rápidamente en plazas de casi toda España. Bajo los gritos: “Que no nos representan”, “Lo llaman democracia y no lo es” o “No somos mercancía de políticos ni banqueros”, los indignados lanzaban propuestas para cambiar la ley electoral, acabar con el paro y mandar a la cárcel a los corruptos y especuladores. Cada día se unía más gente y las autoridades cada día los odiaban más. Twitter sería el gran trampolín que permitiría al movimiento extenderse a todo el mundo.

La organización de las acampadas era sencilla: cualquier ciudadano podía unirse a una comisión (de comunicación, de ética, de consenso de mínimos, legal, de infraestructuras, de cocina…) que permitían el buen funcionamiento del grupo y la difusión de sus ideas; después, se organizaban asambleas en las que se discutían las propuestas que cualquier persona aportaba y de ahí, a Sol, el núcleo central del movimiento y desde donde al final se emitían las propuestas cada vez más definidas y que ya entraban en nacionalización de la banca o defensa absoluta de los sistemas de salud y educación públicos. Permanecieron cuatro semanas en las plazas, donde aguantaron desalojos violentos, críticas e incluso la ilegalización desde el tribunal electoral. Los políticos se limitaron a ignorarles en la medida de lo que pudieron y a llamarles “perroflautas” y mientras, el Washington Post lo sacaba en portada tratándolo de una auténtica revolución. Algo tuvieron que hacer, porque en las elecciones autonómicas y municipales del domingo 22 de mayo los niveles de votos en blanco y votos nulos alcanzaron una cifra histórica que los posicionaron como la cuarta fuerza más votada y todos los países del mundo comenzaban a tener sus propios indignados que seguían el modelo español. Serían apoyados además, por Anonymous, y Wikileaks: las peores pesadillas de los grandes gobernantes.
Tras el abandono de las plazas pudo parecer que no estaban tan vivos, pero no era así. Asambleas más pequeñas se sucedieron durante todo el verano en las diferentes ciudades y a cada recorte económico o social, los indignados daban una respuesta. Se fueron caminando hasta el Congreso de los Diputados desde toda España recogiendo las quejas de todos los pueblos del camino (#marchapopularindignada), tomaron la playa, tomaron la montaña, fueron caminando hasta el Parlamento Europeo en Bruselas y organizaron toda una red para evitar los desahucios a las personas que no podían pagar la hipoteca (#stopdesahucios).
Con el comienzo del curso, viene el comienzo de una nueva campaña electoral y el 15M y ¡Democracia Real, Ya! ha prometido que la revolución no ha terminado. Ya ha habido movilizaciones muy multitudinarias (el pasado 15 de octubre hubo manifestaciones en todo el mundo) y seguirá habiéndolas hasta el próximo 20 de noviembre en que se celebran los comicios. Quieren la verdadera soberanía del pueblo y la quieren ya. Lo tienen claro, ni Rubalcaba ni Rajoy (#nolesvotes).

Ahora más que nunca la expansión mundial es evidente (recordemos que el 17 de septiembre Wall Street fue tomada (#occupywallstreet)) La propuesta es global: todos los ciudadanos del mundo parecen querer que nuestro sistema cambie porque, para ellos, la crisis deja claro que lo que había hasta ahora, no funciona bien para el pueblo llano que demanda que le devuelvan su soberanía.
¿A dónde llegará esto? ¿Qué influencia tendrá en el 20N? ¿Qué influencia tendrá en el resto del planeta? ¿Habrá finalmente un cambio social? No podemos predecirlo. Lo que si sabemos, es que para bien o para mal, todos hemos hablado de ellos alguna vez, que hasta donde estamos, han sido importantes: han cambiado a la gente y en unos años, el 15M aparecerá en los libros de historia.

Artículo escrito por: Ángela Osorio

Ánimo España

Dicen que los buenos periodistas son aquellos que consiguen informar a los lectores de la forma más objetiva posible, es decir, sin que se les vea “el plumero”.
Pero si hablamos de un tema tan controvertido como el de las recientes elecciones generales y en un medio tan cercano como es esta revista, espero que no se me juzgue si en las líneas siguientes dejo entrever cuál fue el papelito que metí ayer en un sobre que fue a parar a una caja de cristal.
Surgen muchas dudas cuando llega este día de jornada electoral, y aunque es lo mismo cada cuatro años, parece que aun no tenemos muy claro ni siquiera conceptos tan básicos como qué funciones desempeña el Parlamento y cuáles el Senado (motivo de que tengamos dos sobres que depositar en las urnas). Puede que parezca una tontería, pero creed cuando digo que hay mucha gente que no lo sabe.
Una idea importante es el debate, puesto ya muchas veces sobre la mesa, acerca de si el voto debería ser una obligación o simplemente un derecho. Se supone que la democracia es el sistema político según el cual el pueblo elige a sus representantes mediante unas votaciones, pero, ¿este pueblo español se preocupa realmente por quiénes serán esos representantes? Puede que esté siendo un poco pesimista (lo admito, estoy desanimada por un hecho terrible que ocurrió ayer, 20N) pero estoy cansada de oír esta conversación por la calle:-¿has ido a votar? ¡Qué va! -¡Anda! ¿y eso? Es que me daba una pereza…
Aún así, espero por el bien de todos nosotros que esta sea una minoría insignificante de la población, lo cual me lleva a plantearme otra cuestión: ¿las abstenciones en las elecciones qué significan?,¿simplemente que a esas personas les daba pereza ir a votar o que están tan en desacuerdo con este sistema electoral y es una manifestación de protesta en contra del mismo? Como solución a este problema podríamos considerar la opción de votar nulo o en blanco. La diferencia entre ambos es que el voto nulo solo cuenta como voto emitido, pasando solamente la primera fase de la votación, sin embargo, votar en blanco favorece a los partidos con mayoría, ya que aumentará el número de votos necesarios para conseguir un escaño.

Otra de las ideas que voy formando en mi cabeza a medida que hablo con más personas sobre este asunto de las elecciones, es que se vota al partido, no al candidato. Y en muchos casos ni eso, ya que ¿qué porcentaje de la sociedad habrá leído el programa electoral del partido al que ha votado? Haciendo una pequeña encuestilla callejera el porcentaje rondaría en torno al 15%, siendo muy optimistas. Si ni gana un partido
ni gana una persona, ¿quién gana unas elecciones?, ¿una ideología? ¿Una ideología que se asocia con populares, socialistas o independentistas según más le convenga?
No voy a decir con esto que no haya un claro vencedor en estas elecciones, el Partido Popular, la mayoría absoluta lo acredita. Lo que quiero decir, es que no las ha ganado Mariano Rajoy, entendiendo éste por el otro hombre, que nos suena de verlo en la prensa, al que se puede votar si no estamos contentos con las decisiones tomadas por el partido ahora en el poder. Me niego a creer que la sociedad quiera que este individuo (quien va a ser el presidente menos carismático de toda nuestra historia democrática) nos represente. La sociedad necesitaba un cambio, de eso no hay ninguna duda, pero el cambio ha consistido en pasar el poder de uno a otro de los partidos mayoritarios de nuestro país (algo obvio, evidente y fácil, en mi opinión), no a Mariano Rajoy en su persona.

Me consuela pensar en qué divertido será cuando Mariano tenga que tomar decisiones que otros le manden porque, como se ha demostrado en reiteradas ocasiones, este hombre no tiene capacidad de decisión y mucho menos de liderazgo.

Artículo escrito por: Marina Escudero

Realidades económicas

La economía es una ciencia social, y como tal, está sujeta a continuos y profundos cambios. Nos encontramos actualmente en una situación de crisis, que dio comienzo en el año 2007 con el deterioro del sistema financiero estadounidense, debido en su mayoría, a la excesiva asunción de riesgos por parte de la gran banca de inversión americana. Se comercializaban dife-rentes derivados, luego llamados “productos tóxicos”, que no eran ni más ni menos que paquetes de hipotecas que se habían otorgado a personas con claro riesgo de ser insolventes en un futuro cercano. Así sucedió, y tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en EEUU, muchos bancos vieron cómo sus activos (en su mayoría hipotecas subprime) se depreciaron o incluso perdieron todo su valor. La Reserva Federal (FED) y el Tesoro Estadounidense, tuvieron que inyectar enormes cantidades de dinero a entidades financieras (bancos y aseguradoras sobre todo) para que no quebraran y sanearan sus balances.
Resumiendo, EEUU había vivido en los últimos tiempos un periodo en el que los tipos de interés bajos incitaban a las familias a pedir créditos y endeudarse, sin saber, muchos de ellos sí podían hacer frente en un futuro a esas deudas. Por otra parte, los bancos se encargaban de dar préstamos sin tener la más mínima precaución de si sus clientes eran verdaderamente solventes.

Una cosa similar sucedió en España, con la salvedad, de que el dinero que nos prestaban los bancos, en su mayoría era de ahorradores franceses, alemanes, o incluso chinos. En una época expansiva (de crecimiento) se podían hacer frente a las deudas que habíamos contraído con nuestros “amigos ahorra-dores” extranjeros. El problema llegó cuando la economía mundial en general se paralizó, y la española en particular se derrumbó. La gente fue perdiendo el empleo, dejó de pagar sus préstamos, y los bancos se encontraban con una serie de activos deteriorados. El dinero que tenían que pagar a sus acreedores (los que nos dejaron el dinero) era el mismo, pero los recursos de los deudores (bancos y AAPP sobre todo) habían descendido, ya que los activos inmobiliarios se habían depreciado, y la recaudación impositiva había menguado.
En definitiva, y con palabras más terrenales, los “españolitos de a pie” nos hemos dedicado durante 10-12 años a pedir dinero prestado a ahorradores extranjeros, y nos lo hemos gastado en casas, carreteras, coches y “cheques bebé”, que no generan ninguna actividad productiva, ni aumentan la competitividad y el valor añadido de nuestros bienes y servicios (Made in Spain). Como consecuencia, no sabemos si podremos pagar nuestras deudas, y de ahí el sometimiento actual de nuestros dirigentes a dictámenes de personajes extranjeros (Merkel y Sarkozy), que aunque tienen su parte de culpa, disponen de economías más fuertes que la nuestra, y son a los que tenemos que pagar nuestras deudas.

Artículo escrito por: David San Bruno